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Shamrock Rovers refuerza su liderazgo tras vencer a Waterford

Shamrock Rovers viajó al RSC con la presión propia de un líder que no se puede permitir resbalones ante el colista. Salió con algo más que tres puntos: una confirmación contundente de sus credenciales para el título. Triunfo por 0-2 ante Waterford FC, control absoluto del partido y una sensación clara de que el equipo de Stephen Bradley sabe gestionar el vértigo de la parte alta de la SSE Airtricity Men's Premier Division.

Sin su capitán, Pico Lopes, concentrado con Cabo Verde, el líder no titubeó. Ordenado, clínico, maduro. Un gol de Dylan Watts antes del descanso y el remate final de Michael Noonan en los últimos minutos firmaron una noche que, en realidad, siempre pareció teñida de verde y blanco.

Rovers golpea pronto… y avisa

El choque apenas se había asentado cuando Rovers mostró los colmillos. Minuto cuatro: Adam Brennan se inventó un centro envenenado desde la izquierda que sembró el caos en la zaga local. El balón cayó para Jake Mulraney, su disparo se desvió en John Mahon y obligó a Stephen McMullan a una reacción felina para evitar el 0-1.

No fue un susto aislado. En la misma oleada, Graham Burke cazó un despeje defectuoso y habilitó de nuevo a Mulraney, que esta vez probó al portero en el primer palo. Otra intervención firme de McMullan mantuvo a flote a Waterford en un inicio que olía a tormenta.

Pero el colista, herido en su orgullo, se negó a hundirse.

Waterford responde y perdona

Con el paso de los minutos, el partido dejó de ser un monólogo. Waterford empezó a ganar duelos, a estirarse, a creer que podía discutirle la noche al líder. En el 17’, Tommy Lonergan se desmarcó con inteligencia tras un toque de Conan Noonan y se plantó ante Ed McGinty. El remate salió limpio, la respuesta del guardameta visitante, aún mejor: blocaje seguro, mensaje de calma.

El estadio se encendió un poco más cuando Hayden Cann probó fortuna desde lejos. Zurdazo potente, trayectoria tensa, manos firmes de McGinty para desviar. El colista ya no sufría; competía.

La ocasión más clara local llegó pasada la media hora. Pádraig Amond rompió la línea defensiva, avanzó con espacio y, en el momento justo, cedió a Conan Noonan. El golpeo, ante su antiguo club, llevaba veneno y destino de red. McGinty, otra vez decisivo, voló para sacar una mano magnífica y mandar el balón a córner. Una parada de portero campeón.

Waterford siguió empujando. Dean McMenamy rozó el larguero con un disparo desde la frontal. El RSC olió el gol. Y justo entonces, cuando el partido parecía inclinarse hacia el lado azul, llegó el castigo.

La contra que cambia el guion

Minuto 37. Rovers salió disparado al contragolpe. Mulraney condujo con decisión, levantó la cabeza y soltó el balón en el momento exacto hacia Brennan por la izquierda. El carrilero afinó la mira y puso un centro perfecto al corazón del área. Allí, completamente libre, apareció Dylan Watts.

Un solo gesto. Un cabezazo guiado, más que rematado, que superó a McMullan y silenció el impulso local. 0-1, golpe de calidad y de autoridad.

El líder olió la sangre antes del descanso. De nuevo Mulraney, hiperactivo entre líneas, filtró un pase que dejó a Brennan mano a mano. Esta vez, McMullan salvó a los suyos con una parada decisiva con las piernas. Waterford se marchó al vestuario vivo, pero con la sensación de que el margen de error se había reducido al mínimo.

Control, oficio y una sentencia tardía

Tras el descanso, Rovers bajó una marcha… sin perder el control. El balón fue suyo, el ritmo también. Watts rozó el segundo tanto nada más reanudarse el juego, mientras John McGovern desaprovechó otra buena posición enviando su disparo por encima del larguero.

La ocasión más clara del tramo inicial de la segunda parte llegó en el 59’. Mulraney, otra vez protagonista, colgó un centro preciso al segundo palo. Brennan apareció solo, con la portería prácticamente vacía, pero su cabezazo salió desviado. Un fallo increíble para un equipo que, por lo demás, se mostró implacable en las áreas.

Waterford, poco a poco, se fue quedando sin aire. Las llegadas se hicieron esporádicas, casi simbólicas. Aun así, Cann volvió a asomar con un disparo lejano que se marchó rozando el poste a un cuarto de hora del final. Un aviso aislado, más que una amenaza real.

El líder, paciente, esperó su momento para cerrar la noche.

Minuto 84. Tunmise Sobowale encontró a Watts entre líneas. El mediocampista, con la pausa de los futbolistas que ven el juego a otra velocidad, filtró un pase perfecto hacia Michael Noonan. El recién ingresado encaró, recortó hacia dentro y soltó un disparo seco al primer palo de McMullan. 0-2. Partido terminado.

Un líder que sabe a lo que juega

El tramo final fue puro oficio. Rovers movió la pelota, agotó los minutos y evitó cualquier sobresalto. No necesitó brillo constante, le bastó con combinar control y colmillo en los momentos clave.

Waterford se queda con algunos pasajes de buen fútbol, con la sensación de que compitió mejor de lo que indica la tabla… pero también con la realidad de que su falta de pegada vuelve a pasarle factura. Ante un rival con instinto de campeón, eso se paga siempre.

Shamrock Rovers, en cambio, sale del RSC con una victoria limpia, un mensaje claro al resto del campeonato y la impresión de que, incluso sin su capitán, su techo está todavía por descubrir.

Alineaciones

Waterford FC: McMullan; Houston (Faria 56), Cann, Long, Mahon, Couto; Johnson, McMenamy (Heeney 68), C Noonan (Coyle 68); Lonergan (Voilas 80), Amond.

Shamrock Rovers: McGinty; Sobowale, Grace, Stevens; Mulraney (Matthews 75), Healy, Byrne (Malley 85), Brennan; Watts (O’Sullivan 85), Burke (Greene 70), McGovern (Noonan 70).

Árbitro: Oliver Moran (Dublín).

Asistencia: 2.472 espectadores.

Shamrock Rovers refuerza su liderazgo tras vencer a Waterford