Mbappé falla penalti y el Madrid de Mourinho pierde en el Villamarín
El nuevo Real Madrid de José Mourinho conoció su primera derrota de la temporada de la forma más cruel: con Kylian Mbappé fallando un penalti en el minuto 94 y un Real Betis desatado aferrándose a un 1-0 que sabe a declaración de intenciones.
El francés, infalible desde los once metros en sus siete lanzamientos anteriores con la camiseta blanca, se plantó ante Álvaro Valles con el tiempo cumplido, después de que Vinícius Júnior fuera derribado en el área por Natan. Silencio en el Villamarín, respiración contenida en el banquillo visitante. Disparo blando. Valles, enorme toda la noche, adivinó la intención, se lanzó y blocó el balón. El estadio explotó.
Parrott castiga, Valles agiganta
Hasta ese penalti, el partido ya había dibujado un héroe inesperado y un villano para la noche madridista. Troy Parrott, recién llegado este verano desde AZ Alkmaar, firmó en el 81’ su primer gol con la camiseta del Betis y desató la locura en Heliópolis.
La jugada nació en un centro al área que encontró el cabezazo potente de Nelson Deossa. Thibaut Courtois respondió con un paradón, pero dejó el rechace muerto en el corazón del área. Allí apareció Parrott, más rápido que nadie, para girarse y empujar el balón a la red. Gol de delantero oportunista, gol que cambia el guion.
El tanto premió el esfuerzo de un Betis valiente y, sobre todo, la exhibición de Valles. El guardameta sostuvo al equipo de Manuel Pellegrini durante buena parte del encuentro, con intervenciones decisivas ante Mbappé y Jude Bellingham, y coronó su actuación con el penalti detenido en el descuento.
Un Madrid agresivo, pero sin colmillo
Hasta el golpe final, el Madrid había hecho méritos de sobra para, al menos, no irse de vacío. El equipo de Mourinho, que regresó al banquillo blanco 13 años después de su primera etapa, venía de tres victorias seguidas y buscaba prolongar un arranque perfecto que no vivía desde hacía años. Se topó con los postes, con los defensas y, sobre todo, con Valles.
Vinícius avisó pronto con un disparo que se estrelló en el palo. Mbappé dispuso de dos ocasiones muy claras antes del descanso: primero se encontró con Natan, que se cruzó a tiempo para bloquear su remate, y después con Marc Bartra, que justificó su titularidad con otra intervención salvadora.
Tras el paso por vestuarios, el guion no cambió demasiado. Mbappé rozó el gol nada más reanudarse el juego con un tiro ajustado que se marchó por poco. Bellingham probó suerte desde la frontal, pero Valles volvió a imponerse. El ritmo no bajó. El partido se convirtió en un intercambio de golpes, con el Madrid empujando y el Betis esperando su momento.
Ese momento llegó en la recta final con el cabezazo de Deossa, el rechace de Courtois y la aparición de Parrott. El 1-0 encendió al Villamarín y obligó al Madrid a una remontada a la desesperada.
El VAR frena a Espí y el larguero castiga a Mbappé
El conjunto blanco reaccionó con orgullo. Mbappé, herido, sacó un latigazo desde la frontal que se estrelló con violencia en el larguero a cinco minutos del final. El eco del golpe aún retumbaba cuando Carlos Espí, recién ingresado al campo, pareció encontrar el empate.
Centro al área, gesto acrobático del canterano y balón al fondo de la portería de Valles. El Madrid celebró. El Betis protestó. El VAR entró en escena. Revisión milimétrica y sentencia: fuera de juego. Gol anulado, otra puñalada para un equipo que ya jugaba contra el reloj.
Courtois todavía tuvo tiempo de evitar el segundo del Betis con otra parada a Deossa antes de que llegara la última gran oportunidad del encuentro: el penalti de Natan sobre Vinícius. Mbappé pidió el balón, asumió la responsabilidad y esta vez falló. Los jugadores del Madrid reclamaron que Bartra había invadido el área antes del lanzamiento y pidieron la repetición, pero el colegiado y sus asistentes mantuvieron la decisión. No hubo segunda oportunidad.
Primera herida en la era Mourinho… y Barça al acecho
La derrota deja una estadística llamativa: es la primera vez desde la temporada 2015-16 que el Real Madrid pierde uno de sus cuatro primeros partidos de Liga. El proyecto de Mourinho, que había arrancado con tres victorias consecutivas tras dos campañas en blanco del club, sufre su primer frenazo serio.
El golpe tiene también lectura en la clasificación. Barcelona puede abrir una brecha temprana de tres puntos si gana el domingo en su visita a Valencia. En septiembre, suena a poco. En una Liga tan larga, puede ser el primer detalle que marque el pulso del año.
El Madrid se marcha del Villamarín con ocasiones falladas, un penalti desperdiciado y la sensación de que el margen de error, con Mourinho en el banquillo y Mbappé al frente del proyecto, será mínimo. La pregunta ya flota en el ambiente: ¿es solo un tropiezo aislado o el primer aviso de que esta temporada no será un paseo para nadie?






