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Yang Hyun-jun marca y se despide de Celtic antes de los clásicos

El gol que cerró la noche en Paisley fue también una despedida. Yang Hyun-jun, el extremo surcoreano que se ha ganado el corazón de Celtic a base de zancadas y trabajo incansable, marcó el 2-1 ante St Mirren y, acto seguido, se sube a un avión rumbo a Japón. Lo perderán justo cuando la temporada empieza a apretar.

Celtic se rehizó de un primer tiempo flojo y remontó un partido incómodo en el William Hill Premiership. St Mirren, valiente y agresivo, llegó al descanso soñando con el liderato y acabó lamentando su falta de pegada. Tuvo 19 disparos a puerta. Se marchó sin premio.

Un primer tiempo de sufrimiento

El equipo de Martin O’Neill entró mal al encuentro. Desajustado, lento, superado. St Mirren olió sangre y se lanzó a por el partido. La recompensa llegó a mitad de la primera parte: penalti por mano de Liam Scales y Nikolas Agrafiotis no perdonó desde los once metros.

Durante 10 o 15 minutos, Celtic fue claramente “segundo mejor”, como admitió el propio O’Neill. El conjunto local presionaba alto, robaba, llegaba, golpeaba. El marcador corto al descanso era casi un alivio para los de Glasgow.

Scales despierta a Celtic

El cambio de cara llegó tras el descanso. Otra energía, otra determinación. Y un nombre propio para encender la reacción: Liam Scales. El defensa irlandés, señalado en el penalti del 1-0, se elevó seis minutos después de la reanudación y cabeceó el empate.

Ese gol no solo igualó el marcador. Cambió el pulso del partido. Celtic empezó a correr mejor, a ganar duelos, a salir más limpio. St Mirren ya no encontraba tantas ventajas, aunque siguió amenazando cada vez que pisaba campo contrario.

Yang, golazo de despedida antes de Japón

El golpe definitivo llegó en una contra, a mitad de la segunda parte. St Mirren estaba volcado, fiel a su plan de tener el balón y arriesgar. Camilo Duran cazó a Ryan Carr 10 metros dentro del campo de Celtic, le robó la pelota y lanzó la transición. El balón acabó en los pies de Yang. Y el surcoreano, en estado de gracia, no falló.

Segundo partido consecutivo marcando. Segundo gol que pesa como el plomo en la tabla. O’Neill no escondió su preocupación por lo que viene:

“Lo vamos a echar de menos. Está en un momento de forma realmente bueno”, reconoció el técnico, que sabe que se queda sin su extremo justo antes de una serie de citas clave.

Yang se marcha a los Juegos Asiáticos en Japón. Se perderá la visita entre semana a St Johnstone, dos choques contra Rangers y el estreno en la Europa League ante Ferencvaros. Un calendario que no perdona.

O’Neill fue claro también sobre lo que se juega su futbolista: si Corea del Sur no gana el torneo, el jugador deberá cumplir el servicio militar nacional. “Espero que lo ganen”, dijo. De momento, Yang “se ha despedido con un gol brillante”, en palabras de su entrenador, que destacó además su sacrificio defensivo y su disposición a “hacer el trabajo duro”.

El extremo abandonó el campo con una bolsa de hielo en la pierna, pero O’Neill restó dramatismo: “Está bien. Si se hubiera levantado un poco antes, quizá habríamos seguido con él. Pero se le veía algo tocado, así que lo cambiamos”.

St Mirren, orgullo y frustración

El guion fue cruel con el equipo de Craig McLeish. Al descanso, St Mirren estaba a 45 minutos de colocarse en lo más alto del campeonato. Al final, solo le quedó la sensación de haber hecho muchas cosas bien… y haberse ido de vacío.

“Jugaron muy, muy bien”, admitió O’Neill sobre los locales. Y los números lo respaldan: 19 disparos a puerta, amenaza constante y una fase final del partido en la que cercaron el área de Celtic buscando el 2-2.

McLeish, pese a la derrota, defendió con firmeza la apuesta de su equipo por un juego de posesión, incluso cuando ese riesgo les costó caro: “Hubo muchas cosas buenas en nuestro juego”, afirmó. Reconoció, eso sí, la frustración por los errores con balón: tanto las mejores ocasiones de Celtic en la primera parte como el segundo gol visitante nacieron de pérdidas innecesarias.

“No podemos darles un tirón de orejas a los chicos por eso. Les pedimos que jueguen, que sean valientes con el balón. Solo tenemos que seguir haciéndolo mejor por momentos, seguir construyendo”, explicó el técnico.

Incluso tras el 2-1, St Mirren no se encogió. Al contrario. McLeish habló de “mucha valentía y personalidad” para seguir atacando, y no exageró: el tramo final fue probablemente el mejor del equipo, con varias ocasiones claras que rozaron el empate.

“Seguramente es un reflejo de dónde estamos: estamos muy decepcionados por no llevarnos nada”, remató el entrenador.

Celtic se marcha con una victoria trabajada, un aviso serio sobre su fragilidad en ciertos tramos… y un hueco evidente en la banda derecha mientras Yang persigue el oro en Japón. La cuestión ahora es sencilla y brutal: ¿podrá el campeón sostener el ritmo sin uno de sus hombres más en forma justo cuando se acercan Rangers y Europa?