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Teresa Herrera: Dépor se mide al Real Madrid de Mourinho

El Abanca-Riazor vuelve a encender sus luces de gala. Ocho años después de su última noche en LaLiga, el Deportivo se mide este miércoles a un Real Madrid en reconstrucción, con el 81º Trofeo Teresa Herrera como telón de fondo y aroma de partido grande en pleno verano.

Para los gallegos, no es solo un amistoso de agosto. Es una declaración de regreso. Para el Madrid, es otra estación en una pretemporada que empieza a tomar forma bajo la mano de José Mourinho.

Dépor llega lanzado… y con dinero invertido

El equipo de Antonio Hidalgo aterriza en su propio templo con un dato que impone respeto: seis partidos de pretemporada sin perder. Triunfos ante Compostela, Lugo y Genoa; empates frente a Oviedo, St. Pauli y Fiorentina. En el Luigi Ferraris, un gol tardío de Kevin Sánchez dio el Trofeo Spagnolo y reforzó la sensación de equipo serio, competitivo, incómodo.

No ha sido un verano de perfil bajo. Cerca de 30 millones de euros en fichajes para apuntalar el regreso a la élite. Dos nombres destacan por encima del resto: el guardameta Leo Román y el veterano goleador Pierre-Emerick Aubameyang, fichaje de impacto para un recién ascendido que no quiere limitarse a sobrevivir.

El tour italiano dejó, sin embargo, una advertencia clara: problemas para defender centros laterales y balones colgados. Un detalle que Mourinho habrá subrayado en rojo. A eso se suma la situación de Yeremay Hernández, aún entre algodones y con su carga de trabajo controlada por los servicios médicos.

A pesar de esos matices, los números defensivos del Dépor son contundentes: solo tres goles encajados en todo el verano. Arrancó con tres porterías a cero consecutivas —4-0 al Compostela, 0-0 con el Oviedo, 1-0 al Lugo—, sostuvo el nivel con un meritorio 1-1 ante la Fiorentina y cerró con un 1-0 al Genoa decidido otra vez por Kevin Sánchez en los minutos finales. Equipo corto, ordenado, que concede poco y gestiona bien los partidos largos.

El Madrid de Mourinho, en marcha pero aún a medio montar

Enfrente, un Real Madrid que acaba de saborear su primera victoria veraniega con Mourinho en el banquillo: 2-1 ante Ferencváros en Budapest. Antes, el aviso: un 2-0 desperdiciado frente a la Fiorentina que terminó en empate, síntoma de una estructura todavía en construcción.

El contexto explica parte de esas dudas. Kylian Mbappé, Aurelien Tchouaméni, Marc Cucurella e Ibrahim Konaté se reincorporaron a los entrenamientos el lunes tras sus vacaciones post Mundial. Jude Bellingham ni siquiera ha entrado todavía en dinámica. Y la enfermería sigue llena: Éder Militão, Rodrygo, Ferland Mendy y Marco Asensio continúan fuera de combate.

La defensa se sostiene con nombres de la casa y caras nuevas, un rompecabezas que Mourinho intenta encajar sobre la marcha. No extraña que el equipo haya encajado en sus tres partidos públicos: Piccoli y Kean voltearon el 2-0 en contra con la Fiorentina; Ferencváros también encontró el camino al gol en Budapest.

Arriba, el panorama es muy distinto. Vinícius Júnior, Endrick y Arda Güler garantizan desequilibrio y pegada incluso en un Madrid de pruebas. El brasileño más joven y el turco se han convertido en la chispa de una pretemporada en la que los grandes nombres van entrando con cuentagotas.

Probables onces y un Teresa Herrera con sabor a gran noche

Hidalgo apunta a un once reconocible para presentar credenciales ante su afición:

  • Leo Román;
  • Ximo Navarro, Noubi, Bright Ede, Angeliño;
  • Amatucci, Gijselhart;
  • Mario Soriano, Luismi Cruz;
  • Aubameyang y Nsongo Bil.

Un bloque que mezcla experiencia en la élite, juventud y la figura de Aubameyang como referencia absoluta en el área.

Mourinho, condicionado por las ausencias y las cargas físicas, perfila algo muy competitivo pese a todo:

  • Lunin;
  • Alexander-Arnold, Huijsen, Joan Martínez, Carreras;
  • Valverde, Camavinga;
  • Arda Güler, Bernardo Silva;
  • Vinícius Júnior y Endrick.

Un equipo con talento de sobra para mandar desde el inicio y, al mismo tiempo, lo bastante desajustado atrás como para sufrir por momentos.

Un partido que huele a pocos goles… pero con pólvora en las dos áreas

Los datos invitan a pensar en un Teresa Herrera cerrado. Cuatro de los seis amistosos del Dépor han terminado con tres goles o menos. El equipo gallego se siente cómodo en partidos de ritmo controlado, defensas bien plantadas y marcadores cortos.

La estadística ofensiva también habla: el Dépor ha marcado en cinco de sus seis encuentros, solo se quedó seco en el 0-0 contra el Oviedo. Es un bloque que no se descompone, pero tampoco renuncia al área rival. Y con Aubameyang en punta, cada transición puede convertirse en ocasión clara.

El Madrid, por su parte, no ha firmado ni una sola portería a cero en sus tres duelos públicos. Entre la defensa parcheada por canteranos, la ausencia de Militão y la puesta a punto tardía de Tchouaméni, Cucurella y Konaté —que como mucho apuntan al banquillo—, la sensación es clara: el talento ofensivo está varios pasos por delante del entramado defensivo.

Todo conduce a un escenario muy concreto: un partido de marcador ajustado, con tres goles o menos como guion más probable, pero con opciones reales de que ambos equipos vean puerta. El Dépor llega afinado, el Madrid concede atrás y tiene dinamita en el último tercio.

Un Madrid de arranques fuertes y un Dépor dispuesto a resistir

Hay otro patrón que se repite en la pretemporada blanca: las salidas en tromba. El equipo de Mourinho se marchó al descanso por delante en sus dos últimos amistosos. Ante la Fiorentina, 2-0 en el minuto 24 con goles de Endrick y Alexis Ciria, y ventaja de 2-1 al intermedio. En Budapest, Mario Rivas golpeó en el 41’ y Carlos Espí amplió la renta antes del 2-1 final.

Con las grandes estrellas recién llegadas y todavía cortas de ritmo, los jugadores más rodados saben que estos minutos cuentan. De ahí esa intensidad inicial, esa necesidad de marcar territorio desde el pitido inicial. El Teresa Herrera no debería ser una excepción: se espera un Madrid agresivo de salida, buscando el gol temprano y el control del partido.

El Dépor, en cambio, ha demostrado saber sufrir, manejar los tiempos y llegar vivo a los tramos finales, donde ya ha decidido más de un duelo este verano. El Riazor, lleno y con ganas de fiesta, empujará cada recuperación, cada contra, cada centro hacia Aubameyang.

El trofeo, en realidad, será lo de menos. Lo que se pone en juego es otra cosa: la carta de presentación de un Deportivo que vuelve a la élite sin complejos y la imagen de un Real Madrid que empieza a enseñar la mano de Mourinho. El Teresa Herrera siempre fue un termómetro de grandes veranos. Esta vez, también puede ser un primer vistazo a cómo quieren vivir el invierno.