Senne Lammens: De error mundialista a figura en Old Trafford
Senne Lammens, del error mundialista a certeza en Old Trafford
Cuando Manchester United desembolsó 18 millones de libras para sacar a Senne Lammens de Royal Antwerp, pocos en Old Trafford sabían realmente quién era el guardameta belga. El movimiento de INEOS levantó cejas, pero no entusiasmo. Hoy, tras un curso 25/26 explosivo, su nombre ya no genera dudas, sino seguridad.
La necesidad era evidente. Andre Onana y Altay Bayindir no lograron asentarse bajo palos y el club pedía a gritos estabilidad. Lammens, con solo 24 años, la ofreció desde el primer día. Su primera temporada fue tan sólida que le abrió las puertas de la selección de Bélgica para el Mundial.
Del sueño a la pesadilla con Bélgica
El torneo, sin embargo, no le regaló un cuento de hadas. Thibaut Courtois jugó todos los partidos hasta que una lesión en los cuartos de final ante España le obligó a dejar el campo. Era el momento que todo portero espera: la gran oportunidad, el escenario global, el escaparate definitivo.
Y se torció en un segundo.
En los minutos finales, Lammens no blocó un disparo lejano de Pau Cubarsí. El balón quedó suelto en el área y Mikel Merino apareció para empujar el 1-0 en el minuto 88. Eliminación. Silencio. Después, ruido ensordecedor.
La hinchada belga quedó destrozada y la prensa del país cargó con dureza contra el guardameta de United. El error se convirtió en “howler” y su nombre, durante unos días, fue sinónimo de fracaso en el debate público.
El muro mental de Old Trafford
En Manchester conocían bien ese escenario. No era la primera vez que una figura de United sufría ataques tras un fallo en un gran torneo. El club estaba preparado para arroparle, para proteger a un portero que acababa de vivir el momento más duro de su carrera.
Pero la reacción de Lammens sorprendió a todos.
Según informa The Sun, dentro de United hay auténtica admiración por la calma con la que el internacional belga ha gestionado el golpe. Nada de gestos de abatimiento. Nada de dudas visibles. Nada de rastro del Mundial en su lenguaje corporal.
De puertas adentro, la sensación es clara: ha vuelto mejor.
Un alto cargo del club, citado por el medio británico, define su rendimiento con una sola palabra: “excelente”. No es una etiqueta que en Old Trafford se reparta con facilidad, y menos a un portero que llega de un error tan señalado.
El contexto también ha cambiado. Con la salida de Altay Bayindir en calidad de cedido, Lammens heredó el dorsal número 1. Un símbolo potente en un club que mide cada detalle. No es solo un número; es una declaración de jerarquía.
Respuesta inmediata en la Premier League
La reacción no se quedó en los despachos ni en los entrenamientos. Se ha visto ya en el césped. En las dos primeras jornadas de Premier League, el belga ha ofrecido exactamente lo que United buscaba cuando apostó por él: presencia, reflejos y carácter.
Ante Hull City, el equipo cayó derrotado, pero Lammens fue de lo poco rescatable. Sostuvo al conjunto con varias intervenciones de mérito y evitó que el marcador fuera aún más duro. No se escondió, no se encogió tras el Mundial. Todo lo contrario.
Frente a Ipswich Town, el guion cambió para el colectivo, pero el nivel del portero se mantuvo. Un par de paradas clave, seguridad en el juego bajo palos y una serenidad que se transmite a la línea defensiva. El error ante España parece más un punto de inflexión que una cicatriz.
United, internamente, está convencido: ese “howler” ha endurecido a Lammens. Le ha obligado a crecer más deprisa. Y si este es solo el comienzo, la gran pregunta para el resto de la temporada es evidente: ¿hasta dónde puede llegar el nuevo número 1 de Old Trafford?






