Sebastien Pocognoli como relevo de Steve Clarke
La Federación Escocesa de Fútbol ya tiene objetivo claro para su banquillo: Sebastien Pocognoli. El técnico belga, de 39 años, se ha convertido en el principal candidato para sustituir a Steve Clarke al frente de la selección masculina de Escocia.
Pocognoli, que dejó el banquillo de Monaco al final de la pasada temporada, llega con un logro reciente que pesa mucho en su currículum: condujo a Union Saint-Gilloise al título de liga en la campaña 2024-25, el primero del club en 90 años. Ese éxito ha disparado su cotización y lo ha colocado en el radar de la federación escocesa justo en un momento de reconstrucción.
El belga forma parte del grupo de entrenadores con los que ya han mantenido conversaciones Ian Maxwell, director ejecutivo de la Scottish FA, y Craig Mulholland, nombrado jefe de fútbol del organismo el pasado mayo. Todo apunta a que el proceso entra en su recta final y que el anuncio podría llegar pronto.
Y el calendario aprieta. Escocia regresa a la competición en la Nations League con un bloque de cuatro partidos, que arranca en Eslovenia el 26 de septiembre. La intención es tener al nuevo seleccionador confirmado antes de esa ventana, para que disponga de tiempo mínimo para trabajar, convocar y marcar una línea clara.
Pocognoli conoce de primera mano el fútbol británico. Durante su etapa como jugador pasó por West Bromwich Albion y Brighton & Hove Albion, experiencia que se suma a sus 13 internacionalidades con Bélgica. Un perfil con recorrido en la élite, acostumbrado a vestuarios exigentes y a contextos de presión.
Si finalmente firma, se convertirá en apenas el segundo seleccionador extranjero de la historia del combinado masculino de Escocia. El único precedente es el alemán Berti Vogts, un detalle que subraya el calado de la decisión que maneja la federación.
El puesto quedó vacante tras la renuncia de Steve Clarke, que había ampliado su contrato por cuatro años en mayo pero decidió dar un paso al lado después de la eliminación en la fase de grupos del Mundial. Se cerró así una etapa de siete años al mando, con hitos importantes pero también con la sensación de que el ciclo se había agotado.
Ahora, toda la atención se centra en si la federación se atreverá a abrir una nueva era con un técnico extranjero de perfil ofensivo y reciente campeón de liga, o si el giro quedará a medias. El tiempo corre y la Nations League no espera.






