Scottish FA mantiene sanción a Motherwell y reduce castigo a Elliot Watt
La Scottish FA mantiene el castigo a Motherwell por su furiosa reacción al polémico penalti señalado a favor de Celtic en Fir Park el pasado mayo, pero aligera la sanción a uno de sus protagonistas más ruidosos: el exjugador Elliot Watt.
La multa se queda, el enfado también
Motherwell había recurrido la multa de 5.000 libras impuesta por su respuesta en redes sociales al penalti de último minuto señalado por el árbitro John Beaton, tras revisión en el VAR, por mano de Sam Nicholson en la agónica derrota 3-2 ante Celtic. El club no ha logrado convencer al panel de apelación: la sanción económica sigue intacta.
El mensaje del club, publicado tras el encuentro, hablaba de “as the world of football mocks our game” y venía acompañado de un montaje en vídeo de la acción del penalti. Una publicación que apuntaba directamente al prestigio del arbitraje escocés en plena tormenta por el uso del VAR.
Ese penalti, transformado por Kelechi Iheanacho con el último toque del partido, encendió los ánimos en Fir Park y abrió una cascada de críticas públicas que la Scottish FA ha decidido cortar de raíz.
Elliot Watt, de cuatro partidos a dos
El caso de Elliot Watt ha tenido algo más de margen. El centrocampista, ahora en Samsunspor (Turquía), fue sancionado inicialmente con cuatro encuentros de suspensión por escribir en su cuenta de X que se trataba de la “worst VAR decision in history”.
Tras la apelación, la sanción se ha reducido: cumplirá dos partidos de suspensión y otros dos quedan en suspenso hasta el final de la próxima temporada. Un aviso serio, pero menos demoledor que el castigo original.
Tanto el club como el jugador fueron acusados de vulnerar las normas que prohíben criticar a los árbitros de una forma que sugiera “parcialidad o incompetencia”. La Federación ha querido dejar claro ese límite, sin borrar del todo el margen para la discrepancia pública.
Un caso que salpica a más banquillos
El eco de aquella decisión arbitral no se detuvo en Motherwell. La semana pasada, el técnico de Rangers, Derek McInnes, también vio reducida su sanción por sus declaraciones sobre el mismo penalti.
McInnes, que entonces dirigía a Hearts, había sido castigado con una sanción de tres partidos de suspensión en la banda. Tras el recurso, la pena ha quedado en dos encuentros. Sus palabras en televisión fueron contundentes: calificó la decisión de “disgusting” y llegó a afirmar que “we are up against everybody”.
La Scottish FA ha elegido una línea firme: las críticas públicas a los árbitros tienen un coste. La pregunta es hasta qué punto esta tensión creciente alrededor del VAR y de las decisiones clave empezará a condicionar no solo los discursos, sino también la forma en que se vive cada jugada dentro y fuera del campo en el fútbol escocés.






