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Alexander Isak: de traspaso récord a renacer en Liverpool

Alexander Isak no duda ni un segundo cuando recuerda el verano pasado. Para el delantero sueco, dejar Newcastle y aterrizar en Liverpool por 125 millones de libras, el traspaso más caro de la historia del fútbol británico, fue “una decisión fácil”.

“[Liverpool] es un club enorme, y todo en el club lo dejaba bastante claro”, explicó en BBC Sport. “La ambición del club y las ganas que tenían de ficharme también. Eso fue una parte muy importante”.

El precio, el ruido, la presión. Todo llegó de golpe. Y, sin embargo, su primera temporada en Anfield fue cualquier cosa menos sencilla.

Un verano roto y una temporada a medias

Isak ni siquiera hizo pretemporada con Liverpool. Entre promesas “rotas” en Newcastle y un futuro en el aire, se entrenó con su antiguo club, Real Sociedad, mientras se resolvía su situación. Cuando por fin se cerró el traspaso, el calendario ya corría en su contra.

Le costó encontrar el gol. Y cuando empezaba a asentarse, llegó el golpe más duro: una fractura en la pierna que lo dejó fuera desde diciembre hasta abril. Solo 1.032 minutos repartidos en 22 partidos de Premier League. Tres goles. Muy lejos del depredador que había firmado 23 tantos con Newcastle en la 2024-25.

¿Se arrepintió alguna vez del cambio? Isak es tajante: “No, nunca. Nunca pensaría así”.

La lesión le dejó cicatrices, físicas y mentales. “Fue duro. Cualquiera que haya tenido una lesión larga lo sabe”, reconoce. Pero enseguida cambia el foco: “Cuando estás en un buen lugar y te sientes bien, no tiendes a mirar atrás porque no te aporta nada. Solo miro hacia adelante y me siento muy optimista y emocionado por la temporada y por lo que puede traernos”.

El Mundial como respiro y trampolín

Paradójicamente, el gran alivio de Isak llegó lejos de Anfield. En verano, por fin debutó en un Mundial con Suecia. Un sueño de infancia que se cruzó en el camino justo cuando más lo necesitaba.

“Jugar un Mundial con tu país es el sueño de la mayoría”, admite. Con Graham Potter al mando, firmó un gol y tres asistencias antes de que Francia eliminara a Suecia en octavos de final.

Para él, fue mucho más que un simple torneo. “Con las lesiones de la temporada pasada, el Mundial fue perfecto. Tuve ese periodo para jugar, ganar ritmo y forma. Y, además, fue una experiencia enorme. Fue perfecto para hacerlo, volver aquí para la pretemporada y empezar la temporada”.

Ese tramo de partidos le devolvió sensaciones, confianza y continuidad. Y se nota. En apenas cuatro jornadas de la nueva Premier League, Isak ya ha igualado sus tres goles del curso anterior.

Tiene 26 años, 60 tantos en la competición y la sensación de que, por fin, su historia con Liverpool puede arrancar de verdad.

Iraola, presión alta y un delantero que también defiende

El verano trajo otro cambio mayúsculo en Anfield: Andoni Iraola relevó a Arne Slot en el banquillo. Nuevo entrenador, nuevo plan, nueva exigencia. Y un mensaje muy claro para Isak: su trabajo empieza mucho antes de pisar el área rival.

“Iraola me ha dicho que quiere que defienda desde arriba, que es un arma ofensiva para nosotros”, cuenta el sueco. “Me pide que forme parte de la defensa, pero en posiciones en las que, cuando recuperemos el balón, podamos contraatacar rápido y llevarlo hacia la línea ofensiva”.

Y lo resume con una frase que define bien la idea de su técnico: “Me dijo ‘marca goles’, pero quiere que defienda. La forma en que defendemos es para marcar goles, así que defender, al final, es un arma de ataque”.

Liverpool ya se ha lanzado de lleno a ese plan. Con Iraola, el equipo apuesta por un fútbol agresivo, de pie adelantado, presión alta y ritmo frenético. Son el conjunto con más sprints de la Premier League esta temporada. Un dato que encaja con lo que el delantero esperaba encontrar.

No se trata solo de servirle balones al pie. “Creo que es lo que el equipo necesita. No se trata solo de llevarme el balón a mí, sino de llevarlo hacia adelante y a todos los jugadores ofensivos rápido. Creo que eso beneficiará al equipo. Si lo logramos, deberíamos marcar más goles”.

Sin metas personales, con la mira en los títulos

Isak no es de los que llenan la nevera de objetivos numéricos. Ni gráficos, ni listas de goles soñados. Vive el fútbol de otra forma.

“Todo el mundo sabe que el éxito para este club es ganar trofeos”, afirma. Esa es la vara de medir. Lo demás es ruido. “Quiero marcar en cada partido. Cada uno es diferente. A algunos les gusta fijarse objetivos y a otros no. Yo soy de los que no lo hacen”.

Lo que sí tiene claro es el reto inmediato: mantener el ritmo, sostener el impacto y convertir sus goles en algo más que cifras. Después de un año de frustraciones, lesiones y dudas externas, el delantero más caro de la historia británica empieza a parecer, por fin, el fichaje que Liverpool imaginó.

La pregunta ahora no es si fue una “decisión fácil”. Es otra mucho más incómoda para el resto de la liga: ¿qué pasará si este Isak en forma se queda así toda la temporada?

Alexander Isak: de traspaso récord a renacer en Liverpool