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Rúben Amorim y la situación de Pulisic en AC Milan

Rúben Amorim sonríe con la bronca de Christian Pulisic. Le gusta ver enfadado a su extremo, le gusta que reclame minutos. Y lo dice sin rodeos: el estadounidense está harto de no jugar… y eso, para el técnico de AC Milan, es una buena noticia.

El entrenador portugués explicó la situación del estadounidense antes del viaje a Roma, en la previa de la cuarta jornada de la Serie A 2026-27. Pulisic todavía no ha disputado ni un solo minuto esta temporada. Cero. Viene de un verano duro: microfractura y contusión ósea en la pierna derecha durante el Mundial, regreso tardío a los entrenamientos el mes pasado y un inicio de curso viendo todo desde el banquillo.

“Creo que lo vais a ver”

Amorim, sin embargo, abrió la puerta al esperado regreso del jugador al que el vestuario conoce como “Captain America”.

“Creo que vais a ver a Pulisic”, dijo el técnico en rueda de prensa. “No sé si va a ser titular o si va a entrar desde el banquillo. Creo que va a jugar al menos unos minutos ahora y me gusta Pulisic. Me gusta mucho como jugador. Está molesto porque lleva cero minutos hasta ahora, y eso me gusta en mis jugadores”.

La frase resume bien el método Amorim: competitividad máxima, nadie tiene el puesto garantizado por su nombre o su pasado. Y ahí aparece el gran giro de este inicio de temporada.

La irrupción de Alphadjo Cisse

Mientras Pulisic se recuperaba, un chico de 19 años aprovechó la puerta entreabierta y la tiró abajo. Alphadjo Cisse, internacional sub-19 con Italia, se adueñó de la banda izquierda. Dos goles, desparpajo con la pelota, regate directo, personalidad para pedirla siempre. En pocas semanas se ha convertido en una de las grandes historias del nuevo Milan de Amorim y en ídolo temprano en San Siro.

La competencia, por tanto, ya no es teórica. Es real. Cisse no solo ha cumplido: ha brillado. Y el entrenador no está dispuesto a regalar nada.

Preguntado por cómo gestionará a dos extremos que pelean por el mismo lugar en el once, Amorim fue tajante: no habrá concesiones. “No voy a sacar a nadie que lo esté haciendo bien solo para poner a un jugador”, sentenció. “Esta es mi forma de gestionar el grupo, y moriré con estos principios”.

El mensaje va directo al vestuario. Y también a Pulisic: si quiere su sitio, tendrá que arrebatárselo a un chico que hoy vive el mejor momento de su corta carrera.

El peso de Pulisic

Nada de esto borra el currículum del estadounidense. Pulisic llegó a AC Milan en el verano de 2023 con un contrato de cuatro años y desde entonces se ha convertido en una pieza importante del proyecto. Suma 134 partidos oficiales con la camiseta rossonera, 42 goles, 27 asistencias y un título: la Supercoppa Italiana de la temporada 2024-25.

Con la selección de Estados Unidos también llega con carga reciente. Disputó el Mundial este verano, solo se perdió el duelo de la fase de grupos ante Australia por lesión y jugó cuatro partidos, en los que repartió una asistencia antes de que la USMNT cayera en octavos de final frente a Bélgica.

Es un futbolista contrastado, con jerarquía en el vestuario y experiencia en grandes escenarios. Pero Amorim ha dejado claro que el pasado no gana minutos. Los gana el presente.

Una banda, dos historias

La situación en la banda izquierda del Milan se ha convertido en uno de los focos más interesantes del inicio de curso. De un lado, Pulisic, figura consolidada, referente de la USMNT, acostumbrado a la presión y a los focos. Del otro, Cisse, el chico que ha irrumpido sin pedir permiso y que ahora obliga a su entrenador a tomar decisiones valientes.

Amorim no se esconde. Quiere a Pulisic enfadado, quiere a Cisse hambriento, quiere un vestuario donde nadie se relaje. Y todo apunta a que, en Roma, el estadounidense volverá a pisar el césped en partido oficial.

La incógnita ya no es si jugará, sino cuánto… y a costa de quién. En una temporada larga y exigente, la respuesta puede marcar no solo el rol de Pulisic, sino también el rumbo de este nuevo Milan.