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Real Madrid busca fichar a Rodri: cambio en el proyecto de Florentino

Real Madrid ha pasado de la observación discreta al contacto directo. El club blanco ha iniciado conversaciones formales con Manchester City para intentar el fichaje de Rodri, el capitán campeón del mundo en 2026 y, de repente, la gran prioridad para el centro del campo del nuevo proyecto.

No es un nombre menor. Es el tipo de futbolista sobre el que se construyen ciclos.

El eslabón que faltaba en el centro del campo

El verano en el Bernabéu ya había sido ruidoso. La reelección de Florentino Pérez a principios de junio abrió la puerta a una sacudida profunda: José Mourinho regresó al banquillo con un mandato claro, sacar al club de una etapa de estancamiento competitivo.

Los nombres han ido cayendo uno tras otro: Marc Cucurella, Bernardo Silva, Ibrahima Konaté, Denzel Dumfries. Y en camino, la gran apuesta de futuro: Yan Diomande, por una cifra superior a los 100 millones de dólares procedente de RB Leipzig.

Pero quedaba un vacío evidente. Desde la salida de Toni Kroos en 2024, el equipo no ha encontrado un organizador profundo de máximo nivel, un mediocentro capaz de mandar desde la base de la jugada y sostener al equipo sin balón. Ese perfil, ausente desde hace demasiado tiempo en Chamartín, es precisamente el que encarna Rodri.

Durante buena parte de la ventana de fichajes, los mensajes que salían del entorno de la presidencia eran claros: Florentino no quería entrar en la puja por el mediocentro del City. Hoy el escenario es otro. Según Fabrizio Romano, ya se ha producido un acercamiento oficial y existen “conversaciones verbales” entre clubes.

Pérez ha dado luz verde a la operación. Y el club está dispuesto a superar los 50 millones de euros —unos 57 millones de dólares— para intentar cerrar al jugador, que termina contrato en Inglaterra dentro de un año.

De promesa electoral ajena a objetivo prioritario

El cambio de postura de Florentino tiene un trasfondo político y deportivo.

Rodri fue una de las grandes banderas del proyecto de Enrique Riquelme, el rival del actual presidente en las elecciones. El empresario de energías renovables llegó a prometer a los socios la devolución íntegra de sus cuotas si no lograba fichar tanto a Rodri como a su compañero de equipo Erling Haaland.

Florentino, celoso de sus tiempos y de sus símbolos, se distanció de ese discurso. Diversas informaciones apuntaban a que, más allá de las virtudes futbolísticas del mediocentro —madrileño, de talla mundial y encaje perfecto en la plantilla—, el presidente rechazaba la operación por su asociación con la campaña de su adversario.

No sería la primera vez. A sus 79 años, Pérez ha construido una imagen de dirigente que evita grandes inversiones en jugadores ya entrados en la treintena y con un perfil más defensivo que espectacular, y menos aún si han sido utilizados como arma electoral contra él.

Pero el fútbol cambia rápido. Y el Mundial 2026 lo cambió todo.

Rodri salió de Norteamérica con el Golden Ball bajo el brazo y una colección de récords de pases que reforzaron su estatus como el mejor mediocentro del planeta. España levantó el título y el jugador del City se convirtió en el metrónomo absoluto del torneo.

Real Madrid tiene memoria larga para los grandes Mundiales. La historia del club está llena de fichajes impulsados por actuaciones estelares en esa cita. Esta vez, además del brillo internacional, pesa un mercado sin demasiadas alternativas fiables para ese rol específico. El resultado: Florentino ha abierto la puerta que hace solo unas semanas mantenía cerrada.

Las conversaciones ya están en marcha.

Un precio condicionado por el reloj

La gran pregunta se impone: ¿bastan 50 millones de euros para sacar a Rodri de Manchester?

El contexto contractual juega a favor del Madrid. Al mediocentro le queda solo un año de vínculo con el City. Si no renueva, el club inglés tiene dos ventanas —ahora y enero— para obtener un traspaso antes de arriesgarse a perderlo gratis.

El adiós de Pep Guardiola este mismo verano añade otra capa. El capitán de España podría interpretar el final de la era del técnico como el momento oportuno para cambiar de escenario. Si decide no firmar la ampliación que tiene sobre la mesa, la posición negociadora del City se debilita de forma evidente.

Madrid, según Romano, está dispuesto a ofrecer en torno a esos 50 millones de euros. Una cifra que llama la atención: es menos de la mitad de lo que el propio club va a pagar por Diomande, y también inferior a lo que el City ha invertido este verano en reforzar su propio centro del campo con Elliot Anderson.

La diferencia está en el calendario. Por jerarquía, Rodri debería situarse en un rango de precio muy superior. Pero su situación contractual y su edad —ha superado ya la barrera de los 30— impiden a los ingleses exigir una cantidad desorbitada, por muy intocable que haya sido en los últimos años.

Hay otro matiz clave: la salud. El ganador del Balón de Oro 2024 se perderá el inicio de la próxima temporada tras pasar por el quirófano para solucionar un problema de espalda persistente. En la campaña 2025-26 ya se perdió 24 partidos por distintas lesiones, pese a haber sido titular indiscutible en el reciente Mundial.

Ese historial influye. Rebaja el precio máximo que un club está dispuesto a asumir, pero también puede acelerar la decisión del jugador sobre su futuro, consciente de que entra en la fase final de su carrera al más alto nivel.

El peso del escudo

Rodri nunca ha escondido el respeto que le inspira el club blanco. En 2024, en una entrevista con Cadena SER, lo dejó claro: cuando llama el Real Madrid, “el mejor club de la historia, el más exitoso”, hay que escuchar. No fue una declaración inocente.

Ahora esa llamada ya no es un escenario hipotético. Es una negociación real, con cifras sobre la mesa y un proyecto deportivo en plena reconstrucción bajo Mourinho, que pide control, jerarquía y oficio en la sala de máquinas para sostener a una plantilla cargada de talento ofensivo.

Real Madrid ha identificado al mediocentro del City como el hombre para ordenar ese caos creativo. City, por su parte, sabe que retener a un futbolista de este nivel a un año de acabar contrato sin garantías de renovación es una apuesta peligrosa.

Entre la necesidad de mando en el Bernabéu y el reloj que corre en Manchester se juega ahora una partida decisiva.

Si Rodri acaba de blanco, no será solo otro gran fichaje: será la piedra angular sobre la que se medirá la ambición real del nuevo Madrid de Florentino y Mourinho. Y también el termómetro de hasta dónde está dispuesto a ceder el City en la era post-Guardiola.