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Rayan Cherki: El Mago del Manchester City

En el fútbol hay jugadores que convierten una tarde rutinaria en una función de circo. Rayan Cherki es uno de ellos. Y en el Manchester City de Enzo Maresca, un técnico obsesivo con las posiciones y las estructuras, el francés disfruta de un privilegio que pocos tienen: libertad absoluta.

Ante Crystal Palace, esa libertad se transformó en castigo. Para el rival, claro.

Un City que sufre… hasta que aparece el genio

El partido no fue, ni mucho menos, un paseo desde el inicio. El propio Maresca lo admitió: su equipo se equivocó en la presión durante los primeros cinco o diez minutos. Palace, todavía a cero puntos con Pierre Sage al mando pero con algunas señales de vida, se atrevió a morder arriba, a jugar con valentía.

Adam Wharton, pretendido sin éxito por el propio City hace poco, filtró un pase precioso para que Eddie Nketiah probara a Gianluigi Donnarumma en el minuto 2. Daichi Kamada también rozó el gol. Tyrick Mitchell falló un cabezazo claro tras otra buena acción de Wharton. El plan de Sage se veía: equipo alto, agresivo, sin complejo alguno.

Pero hay viejas costumbres que el City no abandona. En el 17, Antoine Semenyo apareció por la izquierda y colgó un centro que Erling Haaland convirtió en gol con una vaselina de cabeza, encontrando espacio y superando a Dean Henderson con una facilidad insultante. Mala defensa del Palace, dudas de un equipo que ha vivido un verano agitado, pero 1-0 y sensación de déjà vu: el noruego, otra vez, marcando contra un rival al que tiene tomada la medida.

Maresca, sin Rodri ni Bernardo, pero con recursos

El contexto no era sencillo para Maresca. Sin Rodri ni Bernardo Silva, su centro del campo está en plena reconstrucción. Ayyoub Bouaddi ya ha llegado desde Lille por 86 millones de libras, una cifra enorme para un chico de 18 años que brilló con Marruecos en el Mundial, y el City aprieta para cerrar a Enzo Fernández, decidido a salir del Chelsea antes del cierre del mercado del martes.

Aun así, nadie puede decir que falten piezas. El técnico italiano volvió a mover el tablero. Se acabó el experimento de Marc Guéhi en la medular: regresó al centro de la defensa ante su exequipo. Elliot Anderson, fichado por 116 millones, actuó como único pivote. Nico O’Reilly se situó muy alto en un 4-1-4-1, mientras Josko Gvardiol se metía por dentro desde el lateral izquierdo, un guiño a lo que Maresca ya hizo con Marc Cucurella en su etapa en el Chelsea.

Anderson, Semenyo y Phil Foden tuvieron ocasiones antes del descanso. El City mandaba, pero sin cerrar el partido. Sage, pese al marcador, defendió su idea: “Visteis cómo queremos jugar hasta el minuto 65. Confiamos en nuestro proceso”, explicó después.

Cherki enciende la segunda parte

Palace salió del vestuario con vida. Nketiah volvió a fallar una buena oportunidad al poco de reanudarse el juego. Ahí se acabó su margen. El City subió una marcha. O’Reilly y Foden empezaron a acosar a Kamada. La presión se hizo más agresiva, más alta, más incómoda.

Y entonces, la pelota llegó a Cherki.

El francés arrancó desde la izquierda, con esa conducción que avisa de peligro incluso antes de que llegue al área. Fue recortando, acelerando, cambiando el ritmo. Los defensores del Palace iban cayendo, uno tras otro, desequilibrados por su control en corto y su cintura. Se deshizo de Jaydee Canvot, aguantó el cuerpo a cuerpo con Chris Richards. Por un segundo pareció que el balón se le quedaba atrapado bajo las botas. No lo estaba. Usó a Takehiro Tomiyasu como pantalla y, con el exterior de su zurda, no tanto golpeó como acarició el balón. Un toque sutil, un “dab” más que un disparo. Henderson se quedó clavado. El balón cruzó la línea casi en cámara lenta.

Golazo. De los que se quedan en la memoria.

Respuesta fugaz del Palace, golpe definitivo de Cherki

El Palace, herido pero no rendido, encontró un respiro inmediato. Yéremy Pino lanzó una falta que se estrelló en el palo y rebotó en Donnarumma antes de entrar. Propia puerta cruel para el italiano, esperanza inesperada para los de Sage.

Duró poco.

Cherki ya jugaba a otra cosa. Se sentía dueño del partido. En el 59, recibió a unos 20 metros de la portería, levantó la cabeza y soltó un disparo potente. El balón tocó en Richards, descolocó a Henderson y se convirtió en su segundo tanto de la tarde. Un golpe seco a las ilusiones del Palace, que volvía a quedarse sin respuestas ante el talento del francés.

Maresca, satisfecho, lo veía todo desde la banda. Y, pese a la exhibición ofensiva, se quedó con el trabajo silencioso de su estrella: “Su rendimiento para mí fue muy bueno, no por los dos goles, sino por cómo trabajó sin balón. Tiene que presionar. Su partido fue completo. Ama el fútbol. Sabemos lo bueno que es. Sabemos la calidad que tiene”, subrayó el técnico.

Cherki, en cambio, se fue al otro extremo en la autocrítica. Entre elogios, sonrió, se encogió de hombros y soltó que su primera parte había sido “tan una mierda”. Un perfeccionista, pero con una personalidad que desarma.

Foden brilla, Haaland sentencia

El City no levantó el pie. Bouaddi entró para debutar, sustituyendo a Anderson, mientras el equipo buscaba más goles. Foden, muy observado desde la grada por Thomas Tuchel, dejó otra actuación de peso: se ofreció, filtró pases, condujo entre líneas. Y en una de esas apariciones, vio el desmarque de Haaland.

El noruego, que ya había abierto el marcador y que ha marcado en los seis partidos de liga que ha disputado contra el Palace, encaró con la frialdad habitual. Definición contundente. Doblete. Partido cerrado.

Para Maresca, la actuación fue algo más que una victoria cómoda tras un inicio dubitativo y después del tropiezo en la Community Shield. Fue la señal de que este City post-Pep empieza a encontrar su pulso. Sin Rodri ni Bernardo, con fichajes por encajar y con un mediocampo todavía en obras, el equipo ya tiene un nuevo corazón creativo.

Se llama Rayan Cherki. Y cuando el City le suelta la correa, la Premier sabe que el espectáculo está garantizado. La cuestión, a partir de ahora, es quién será capaz de pararlo.