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Liverpool remonta y derrota a Manchester City en el Joie Stadium

Liverpool se llevó un triunfo de enorme carácter ante Manchester City (1-2) en el Joie Stadium, en un partido que dejó al descubierto todas las inseguridades defensivas de las vigentes campeonas de la WSL.

Durante largos tramos, cada balón que caía cerca del área local encendía las alarmas. City nunca llegó a sentirse cómodo atrás. Y Liverpool lo olió.

El golpe inicial de City

El encuentro parecía encaminarse por el guion esperado cuando Manchester City se adelantó. Una acción de calidad pura: Alex Greenwood rompe la primera línea de presión con su primer toque y lanza el ataque. El balón llega a Carlotta Wamser, que controla con clase, levanta la cabeza y encuentra el desmarque de Lauren Hemp.

Hemp no perdona. Ajusta el disparo al rincón y firma un gol tan limpio como contundente. Una jugada brillante y una definición a la altura. Para entonces, Khadija Shaw ya había avisado con un intento lejano, controlando un envío largo desde la portería antes de mandar su disparo por encima del larguero.

Parecía que City tenía el control. Parecía.

La respuesta inmediata de Liverpool

La reacción de Liverpool fue feroz. El equipo visitante apretó arriba, mordiéndole los talones a la salida de balón de City. De esa presión nació el empate.

Alice Bergström, muy activa desde el inicio, aprovechó una oportunidad generada por la insistencia colectiva. Pese a la salida de la guardameta, mantuvo la calma y definió con frialdad. Una exdefensa del club, Chloe Hudson-Jones, lo resumía en la retransmisión: City mandaba, pero en esas acciones hay que tener la cabeza fría, y Liverpool la tuvo.

El 1-1 no fue casualidad. Vivien Endemann, uno de los fichajes más ilusionantes del verano para las visitantes, ya había dejado su sello con la asistencia en el gol del empate y se mostraba como un foco constante de peligro. Fuka Nagano también probó fortuna desde lejos, obligando a Ayaka Yamashita a intervenir, aunque su disparo fue directo a las manos de la guardameta.

Bergström, mientras tanto, seguía condicionando el plan de City. Su posicionamiento ofensivo obligaba a Wamser a incrustarse cada vez más en la línea defensiva, empujando a las locales hacia atrás y estirando el campo para Liverpool. Cada envío largo hacia la delantera sueca generaba dudas.

Endemann castiga el desorden

Con el duelo ya equilibrado, el desorden defensivo de City empezó a convertirse en un problema serio. Los centros al área no se despejaban con autoridad. Los rechaces caían siempre en botas rojas. El nerviosismo se palpaba.

Hasta que el castigo llegó.

Un nuevo centro de Liverpool sembró el caos en el área local. Cornelia Kapocs fue la primera en atacar la pelota y se convirtió en una auténtica molestia para la zaga. El balón quedó suelto y apareció Endemann, que no dudó. Disparo potente a quemarropa. Yamashita llegó a tocarla, pero el balón se coló ajustado al segundo palo.

Gol. Remontada. Y sensación de justicia para las visitantes, que llevaban minutos mereciendo premio por insistencia y valentía.

City, en alerta

Desde la banda, el técnico de Manchester City, Andrée Jeglertz, veía cómo se derrumbaba aquello que había querido reforzar en pretemporada: la solidez defensiva. El análisis desde el Joie Stadium era demoledor. Cada vez que el balón se acercaba al área local, las campeonas parecían vulnerables. En una acción, Wamser se entretuvo con el balón en los pies y perdió la posesión en una zona comprometida, síntoma de la incomodidad general.

Liverpool, en cambio, olía sangre. Con más jugadoras volcadas en campo rival, obligaba a City a retroceder y a cometer errores. Los comentarios desde la cabina coincidían: si el equipo de Merseyside seguía comprometiendo gente arriba, podía forzar más fallos. Y el 1-2 fue la prueba.

Los aficionados visitantes celebraron con rabia. No era solo un gol. Era la confirmación de que este Liverpool tiene armas para incomodar a cualquiera en la liga.

La pregunta ahora no es solo cómo reaccionará City tras esta exhibición de fragilidad atrás, sino hasta dónde puede llegar un Liverpool que ha aprendido a vivir de su presión, su intensidad y su oportunismo en las áreas.