El primer tropiezo de Maresca: Manchester City ante Arsenal
El debut serio de Enzo Maresca al frente de Manchester City dejó una sensación extraña. No solo por la derrota en la Community Shield ante Arsenal, sino por la forma. El equipo fue plano, descoordinado, muy lejos de la versión compacta y dominante que se había ido dibujando durante el verano.
Quien haya seguido la pretemporada, especialmente la gira por Asia, tenía la impresión de que muchas piezas ya encajaban. El domingo, en cambio, varias decisiones del técnico desmontaron esa idea en 90 minutos que parecieron ir contra su propio discurso.
Cuatro titulares recién llegados… y un plan oculto
La primera sacudida llegó con la alineación. Erling Haaland, Elliot Anderson, Nico O’Reilly y Jeremy Doku, todos recién regresados de sus vacaciones y con apenas unos entrenamientos, aparecieron directamente en el once inicial. Parecía la apuesta de un entrenador obsesionado con levantar un trofeo desde el primer día.
Había alternativas con más rodaje en la idea de Maresca. Aun así, eligió a sus estrellas. El resultado fue un City que, ante un rival del nivel de Arsenal, se vio mucho menos que la suma de sus partes.
Tras el partido, el técnico ofreció la explicación: no se trataba tanto de la Community Shield como del inicio real de la temporada. Su objetivo era acelerar la puesta a punto de esos futbolistas de cara al duelo contra Bournemouth y las primeras jornadas de la Premier League.
“Hay veces que los jugadores prefieren empezar, hacer el calentamiento completo y salir desde el inicio”, explicó. El plan estaba trazado: darles 45 minutos o, como mucho, una hora y retirarlos. El mensaje entre líneas era claro: el once ante Arsenal no fue tanto una declaración competitiva como una sesión avanzada de preparación.
Anderson, descolocado; Kovacic, desbordado
Donde más chirrió el planteamiento fue con Elliot Anderson. Días antes, el propio Maresca había sido muy claro: el exjugador de Forest encaja mejor como mediocentro (No.6) o interior (No.8). Sin embargo, ante Arsenal apareció desplazado a la derecha, en una especie de rol flotante que no terminó de ser ni extremo ni interior.
El experimento no benefició a nadie. Anderson tuvo un par de destellos, con dos centros de mucho nivel para Haaland y Doku, pero se notaba que jugaba a contrapié. Al mismo tiempo, Mateo Kovacic quedó completamente expuesto como único mediocentro. Arsenal olió la sangre y le inundó la zona.
La ausencia de Matheus Nunes acentuó esa sensación de desajuste. El club ha apostado por él como lateral derecho titular hasta el punto de frenar la búsqueda de competencia en ese puesto durante el mercado. Sin Nunes, fue Abdukodir Khusanov quien sufrió un partido muy complicado, como el resto de la línea defensiva.
Dos decisiones que endurecieron la tarde para City y abrieron la puerta a las dudas sobre el técnico. Sin embargo, todo lo visto antes del domingo apunta a que lo de la Community Shield fue una anomalía táctica más que un adelanto de lo que viene. Con Anderson en una zona más natural y Nunes reforzando el costado derecho, el equipo debería parecerse mucho más a la versión trabajada en verano.
El regreso inesperado de Grealish
El otro giro inesperado del día llegó con la entrada de Jack Grealish tras el descanso. El inglés venía de jugar cedido en Everton la temporada pasada y se había perdido la gira veraniega, con la sensación de que el club seguía abierto a traspasarlo en esta ventana.
Sus minutos podrían haber sido oro para un jugador como Rayan Ait-Nouri, por ejemplo. Pero Maresca optó por Grealish. Más allá del impacto inmediato en el partido, hubo un efecto colateral evidente: cualquier club interesado en el futbolista de 100 millones habrá tomado buena nota de su actuación. Y eso puede ayudar a desbloquear una salida.
¿Alarma real o falso aviso?
Como primer gran examen, la Community Shield deja a Maresca con un suspenso incómodo. La imagen del equipo alimenta preguntas: ¿cómo va a trasladar sus ideas a este vestuario? ¿Alcanzará con su plan para pelear de verdad por la Premier League y la Champions League?
Sin embargo, varias de las decisiones que más sorprendieron van tan a contracorriente de lo que el italiano ha mostrado en estas semanas que invitan a pensar en una lectura distinta: quizá el domingo fue una jugada a largo plazo, no un retrato fiel del nuevo City.
La derrota, y sobre todo la forma en que se produjo, ha disparado juicios contundentes y apresurados. Pero aislar 90 minutos de agosto como si fueran una sentencia definitiva sobre el proyecto de Maresca puede resultar engañoso.
La respuesta real llegará cuando empiece la liga, con Bournemouth y el resto de la Premier exigiendo cada fin de semana. Ahí se verá si lo del domingo fue un tropiezo de pretemporada… o el primer síntoma de un City que aún no sabe quién quiere ser sin Pep Guardiola.






