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Arteta defiende a su club antes del duelo contra Brighton

Mikel Arteta volvió a sentarse ante los micrófonos en la previa del duelo de Premier League entre Arsenal y Brighton. Llegó con buenas noticias médicas, alguna respuesta contundente sobre los árbitros, elogios a sus líderes de vestuario y un mensaje claro: el equipo solo mira a Brighton, no a récords ni a etiquetas grandilocuentes.

Parte médico: todos quieren subirse al tren

La primera sonrisa llegó pronto. Pregunta por Ben White. Respuesta corta, casi aliviada.

“Todo bien. Tenemos otra sesión esta tarde, así que soy muy positivo con todos”.

En ese “todos” entran nombres clave: Jurrien Timber, Cristhian Mosquera y Piero Hincapié. Arteta confirmó que los tres quieren participar en el último entrenamiento antes del viaje y que el cuerpo técnico apurará hasta el final para asegurarse de que están en condiciones.

El “Don” y la comparación con Ferguson

La sala de prensa se animó cuando se le trasladó la broma de Jamie Carragher, que le llamó “el Don” por su supuesta capacidad para influir en los árbitros, comparándole incluso con Sir Alex Ferguson.

Arteta frenó en seco la narrativa.

“Estoy aquí para dar mi opinión, defender a mi club y dar lo mejor a mis jugadores. A veces cometeré errores, pero intentaré ser lo más justo posible”.

No se ve como un técnico que juegue con los árbitros en los medios. Sí como alguien que usa esa sala para debatir sobre el juego. “En esta sala hablamos de muchos temas importantes. Es deber de todos intentar mejorar el juego”, subrayó.

Conversaciones con Pro Ref y el tema de las disculpas

Sobre las conversaciones con el organismo arbitral, fue tajante: todo queda en privado. Ni filtraciones ni reproches públicos.

Cuando se le recordó que Manchester United recibió una disculpa, Arteta se salió del marco del perdón y fue al núcleo de la cuestión.

“No se trata de la disculpa, sino de estar de acuerdo en que la decisión debía haber sido diferente o no. Quizá tengan otra opinión y se trata de mejorar y avanzar juntos”.

Respeto máximo a Brighton y a Fabian

En medio de la polémica arbitral, salió el nombre de Fabian, que en marzo criticó el estilo y el supuesto uso del tiempo por parte del Arsenal. Arteta reveló que recibió una disculpa y cerró el capítulo con elegancia.

Dijo tener “un enorme respeto” por Fabian y por lo que Brighton ha construido como club, y aseguró que el duelo de mañana “va a ser un partido precioso de ver”.

No son palabras vacías: si el Arsenal gana, encadenará ocho victorias de ocho posibles esta temporada en todas las competiciones, algo que el club no logra desde 1903. Arteta, sin embargo, no se dejó arrastrar por la estadística.

“Tenemos un rival muy duro mañana, tendremos que ganarnos el derecho a ganar el partido. Esa será la mentalidad del equipo”.

El contrato de Arteta: calma absoluta

El otro gran tema: su renovación. El técnico fue claro. Él quiere firmar. El club quiere que firme. La afición también.

“Estamos muy alineados. Cuando sea el momento adecuado, lo cerraremos. No hay nada de lo que preocuparse”.

Se le recordó que hace dos años, en un parón internacional similar, se anunció su anterior acuerdo. Esta vez no quiso atarse al calendario: mismo deseo, misma ambición, y la idea de resolverlo cuando haya tiempo.

Un parón internacional más largo… y una gestión delicada

El nuevo formato de parón, más largo y con distintos enfoques según la selección, genera curiosidad más que certezas en Arteta.

“Hay selecciones que han llevado más jugadores, otras menos. Es clave tener buena comunicación con ellos para que entiendan cómo están nuestros jugadores, qué esperamos nosotros y qué esperan ellos. Trabajar juntos, siempre es la mejor manera”.

A nivel de club, reconoce que la racha de partidos fuera de casa —este será el cuarto consecutivo— ha puesto a prueba no solo las piernas, también la cabeza del grupo.

“El equipo ha respondido muy bien. Jugando con tanta dominancia, no importa si es en casa o fuera, queremos ser el mismo equipo y causar los mismos problemas al rival”.

Liderazgo en bruto: Gabriel, Marli y un gesto que marca

En la victoria copera hubo una imagen que no pasó desapercibida: tras un error de Marli Salmon, Gabriel corrió inmediatamente a levantarle el ánimo. Arteta se detuvo en ese instante.

“Eso no se puede provocar. Lo tienes o no. Es una reacción de una fracción de segundo, muy emocional, en medio del partido, y me encantó”.

Para un chico de 16 años, ese apoyo puede cambiarlo todo. “El impulso de confianza para ir de nuevo a la siguiente acción es enorme”, explicó. Para el técnico, esa conexión interna es la base de un vestuario fuerte.

Bruno, el comodín del centro del campo

Preguntado por Bruno Guimarães y su rol, Arteta no lo encasilló.

Pue de jugar a la izquierda, a la derecha, en el medio, rotar. Lo definió como un futbolista “dinámico y versátil” capaz de generar grandes momentos desde cualquier zona. Su posición dependerá de lo que necesite el equipo ese día, de las relaciones con el resto de centrocampistas y de lo que proponga el rival.

David Raya, de fútbol no profesional a la élite

La trayectoria de David Raya, de categorías no profesionales al Premier League y a la pelea por ser considerado el mejor portero del mundo, arrancó una sonrisa distinta en Arteta. Ahí vio un ejemplo para cualquier niño.

“Es una gran historia. Mantener esa voluntad, esa motivación y ese entusiasmo de que puede pasar”.

El técnico destacó su mentalidad por encima de todo. Reconoció que Raya ha superado muchas dificultades y que tampoco fue sencillo cuando llegó al máximo nivel. Tuvo que “remangarse”, mejorar, y apoyarse en el trabajo diario con los entrenadores —mencionó especialmente a Iñaki— y con sus compañeros.

¿Es su mejor fichaje? Arteta no quiso entrar en rankings, pero sí dejó clara la dimensión de su impacto: “Ha sido un fichaje tremendo. Ha elevado al equipo y al club a otro nivel. Ahora hay que mantener ese nivel”.

El debate eterno sobre los parones y el ritmo competitivo

Sobre si un parón más largo puede ayudar a mantener el ritmo de los clubes, Arteta prefirió esperar a ver cómo se desarrolla. Recordó que algunas selecciones viajan poco dentro de Europa y otras se pasan dos semanas y media dando la vuelta al mundo. Habrá que medir el desgaste real cuando vuelvan los internacionales.

Y cuando se le lanzó la palabra maldita —Invincibles— tras el inicio perfecto de temporada, bajó el balón con la serenidad de quien sabe lo que cuesta ganar un partido en esta liga.

“Tenemos suficiente en el plato preparando el partido contra un muy buen Brighton. Sabemos lo duro que será y luego ganarnos el derecho a ganarlo, nada más”.

Viktor, confianza y minutos

Viktor se enfrenta a uno de sus ex clubes y su temporada, sobre todo en Premier League, aún no ha despegado. Arteta no ve un problema de confianza, sí de minutos.

Recordó que la semana pasada jugó en Nápoles y firmó un buen encuentro. Para el técnico, es cuestión de momentos y de ofrecerle apoyo.

“Sabemos el jugador que tenemos, su capacidad para marcar goles y lo que puede dar al equipo”.

La adaptación, insiste, es mutua: el jugador al equipo y el equipo al jugador. Y este año el Arsenal hace cosas diferentes, no solo para Viktor, para todos. Es un proceso constante, y su responsabilidad es encontrar las conexiones adecuadas para que el delantero dé su mejor versión.

Arteta coincidió con la idea de que un cambio de entorno con su selección, como apuntó Graham Potter, puede ayudarle. Pero remató con una verdad simple sobre los delanteros: necesitan minutos y goles. Mañana tiene una nueva oportunidad.

Apuesta por el talento joven global

En el club se percibe un empuje claro hacia el talento joven. Salidas como la de Per y la llegada de Pascal en la estructura formativa, fichajes de futuro como Victor en enero o Andria Bartishvili recientemente, encajan en un plan compartido.

“Si queremos mantener este nivel y tener el camino ya en casa, necesitamos ser de los mejores del mundo reclutando. En el país y fuera, el mejor talento posible”.

En casi siete años, Arteta ha visto marcharse a jóvenes como Chido, Ayden o Nduka, pero también ha logrado retener a otros como Max o Marli con nuevos contratos. Reconoce que es un terreno complejo, con muchos actores —jugadores, agentes, familias— y decisiones clave en momentos muy tempranos.

“No siempre se trata solo de lo que queremos nosotros. Pero vamos a intentar mantener el mejor talento dentro”.

La racha, el contexto y un inicio que no sorprende al vestuario

Siete victorias seguidas tras un verano condicionado por el Mundial no son casualidad. Arteta sabe lo difícil que es ganar un solo partido a este nivel, y más encadenar tantos, pero no habla de sorpresa.

Después del torneo de selecciones, había muchas incógnitas sobre cómo responderían los jugadores y el bloque. Sin tiempo para trabajar juntos, lo que le convenció fue la actitud desde el primer día. Admitió que han tenido “un poco de suerte” en algunos duelos, pero el equipo ha convertido esa actitud en rendimiento. Ahora quiere la octava.

Max Dowman, el mensaje desde el césped

El nombre de Max Dowman apareció una y otra vez. Su gran actuación en Ipswich, con dos goles, ha encendido el debate lógico: ¿pide a gritos la titularidad?

Para Arteta, esa es la forma perfecta de llamar a la puerta.

“La mejor manera de llamar a la puerta es hacerlo en el campo, no en el despacho. Cuando un jugador rinde constantemente en el campo y en cada entrenamiento, te deja sin argumentos”.

Sus compañeros también empujan en esa dirección: ellos mismos exigen que jueguen los que marcan diferencias. El técnico destacó que no solo Max, también otros con pocos minutos, estuvieron “realmente impresionantes”.

Eze, Tzolis y el nuevo mapa de la banda izquierda

Con las salidas de Martinelli y Trossard, la banda izquierda se ha reconfigurado. Eze ha jugado todos sus minutos ahí. Arteta explicó que es, de hecho, el lugar donde ha vivido los grandes momentos de su carrera y donde se siente muy cómodo. Desde esa zona puede ocupar distintos espacios y generar acciones decisivas, como ya hizo en clubes anteriores.

Comparte minutos con Tzolis. La elección entre uno y otro depende del estado de forma, del rival y de las relaciones dentro de esa unidad del equipo. No hay fórmula fija.

Ezri Konsa y una sociedad instantánea con Gabriel

Otra pieza que ha irrumpido con fuerza es Ezri Konsa. Ante Sunderland tuvo un duelo físico durísimo con Brobbey y dejó una impresión poderosa. Arteta confesó que ya había recibido informes excelentes antes de su llegada, pero que el día a día le ha confirmado la magnitud del fichaje.

No solo por lo que ofrece en el campo, también por su personalidad. La forma en la que se presenta, cómo se conecta de inmediato con la gente. Destacó en especial su vínculo con Gabriel: verlos hablar en los pasillos da la sensación de que llevan juntos “muchísimo tiempo”.

Para el entrenador, esa pareja es “extremadamente importante” sobre el césped. Sus atributos y la calidad que aporta al equipo, dijo, “nos hacen mejores”.

Max, el chico que se acostumbra a la élite

Más allá del talento, Arteta subrayó la evolución de Max como persona y como profesional al convivir con el primer equipo. Ver a diario cómo se comportan las grandes figuras, el nivel de atención al detalle, el cuidado del cuerpo y los estándares que marcan, acaba moldeando al joven.

“Si te haces parte de ese entorno, solo va a elevar tu nivel. Se convierte en una normalidad y, cuando eso pasa, puedes dar otro salto”.

Ahí sitúa ahora mismo al joven Dowman: en el punto en el que ya ha asumido esa normalidad de élite y empieza a añadirle su propia marca.

El Arsenal llega a Brighton con una racha histórica al alcance, un vestuario que se aprieta entre sí para crecer y un entrenador que rehúye etiquetas y comparaciones. Ocho de ocho o no, el pulso competitivo del equipo se medirá de nuevo lejos del Emirates. Y ahí, donde el ruido es ajeno, se ve de verdad quién está preparado para sostener una temporada que ya pide algo más que promesas.