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El nuevo Dortmund y la lesión de Giannis Konstantelias

Niko Kovac lo vio claro nada más terminar el partido. “Estos son dos chicos que pueden y van a darnos una dimensión diferente, y hoy lo han demostrado”, dijo en Sky tras el 2-0 de Borussia Dortmund ante Hamburger SV en el estreno liguero.

Esa “dimensión diferente” tiene acento griego y un precio alto: Giannis Konstantelias y Konstantinos Karetsas. En su debut en la Bundesliga encendieron el Signal Iduna Park y devolvieron algo que se había ido apagando en los últimos meses: fútbol espectacular, sí, pero al servicio del equipo, con colmillo competitivo y, esta vez, con victoria.

Kovac ya lo había adelantado antes del choque. Explicó que la plantilla ahora ofrece justo lo que muchos reclamaban: jugadores capaces de hacer cosas “espectaculares” sin salirse del guion colectivo. Y apuntó a estos dos talentos, técnicamente brillantes, como la prueba de que el Dortmund ha subido un peldaño en creatividad.

Dos griegos para cambiar el libreto

Hay un matiz clave en este nuevo Dortmund. Konstantelias y Karetsas, llegados desde ligas europeas menores, pueden hacer prácticamente todo lo que hacía Julian Brandt, ahora en Ajax Amsterdam, pero añaden un rasgo que altera partidos: generan dinamismo desde la quietud.

Son más agresivos con y sin balón, más proactivos que su predecesor alemán. Entre líneas convierten recepciones aparentemente inocuas en acciones que parten el encuentro en dos. Desde parado, aceleran. Desde espacios reducidos, abren autopistas. Y eso, en la Bundesliga, vale puntos.

Durante una primera parte vibrante ante HSV, los dos se adueñaron del juego ofensivo del BVB. Karetsas se movía entre líneas, Konstantelias cosía cada ataque con una naturalidad que ya había insinuado en la Supercopa frente a Bayern (1-2). Controles ajustados a máxima velocidad, agilidad de cintura, cambios de ritmo suaves pero letales. Y, detalle nada menor, una agresividad notable sin balón.

En torno a la media hora, robó un balón en el centro del campo que levantó al estadio. No fue un gol, pero el rugido del público sonó a bienvenida oficial.

Golazo, desvío y un Signal Iduna Park rendido

La recompensa llegó justo antes del descanso. Konstantelias firmó el 2-0 en su debut liguero con la camiseta negra y amarilla. Un disparo creativo, con intención, que encontró un desvío en un defensor del HSV. El toque de fortuna no le quitó mérito a la jugada: el internacional griego buscó el primer palo con un remate sin mirar, un gesto de talento puro.

“Primera parte top, fue perfecta. Implementamos todo lo que queríamos implementar”, celebró en Sky Waldemar Anton, jefe de la zaga del Dortmund, rendido al rendimiento colectivo y, por extensión, al impacto de los nuevos.

Con apenas unos 100 minutos oficiales como jugador del BVB, Konstantelias ya caminaba directo hacia el estatus de nuevo favorito de la grada. Se le veía preparado para encadenar semanas de exhibiciones. El ambiente era de ilusión total.

Hasta que el guion dio un giro brusco.

Del éxtasis al miedo: la rodilla que apaga la fiesta

Nada más rozar su segundo gol, Konstantelias se lesionó en una acción desafortunada. Un gesto extraño de la rodilla en un duelo, caída inmediata al césped, gesto de preocupación. Cuando abandonó el campo en el minuto 54, su cara lo decía todo: temía lo peor.

Las primeras palabras desde el club helaron el ambiente.

“Por supuesto, hoy debemos ser un poco cuidadosos con lo que comunicamos. Pero desde luego estamos preocupados por una lesión más grave”, admitió el director deportivo Ole Book en Sky. Preguntado directamente por un posible desgarro del ligamento cruzado, no esquivó el temor: “Esa preocupación existe”.

Kovac, ya en frío, coincidió. “Tenemos que hablar de algo más serio. Tendremos la exploración el domingo. Pero al menos no suena bien por lo que me ha dicho el médico”, confesó el técnico del BVB.

Si las pruebas detalladas del domingo confirman el peor escenario y Konstantelias se pierde varios meses, el golpe será durísimo. Para el jugador, que acababa de irrumpir en la Bundesliga con fuerza, y para un Dortmund que había encontrado en él el acelerador que le faltaba.

Un Dortmund distinto con y sin Konstantelias

El fichaje de 26 millones de euros ya ha dejado claro, en tiempo récord, cuánto mejora el ataque del Borussia. Con él en el campo, el juego fluye, la circulación entre líneas tiene filo, las defensas rivales corren siempre un segundo por detrás. Sin él, el ritmo baja.

La segunda parte ante HSV fue la prueba. El Hamburgo subió líneas, ajustó mejor la presión y, al mismo tiempo, el BVB perdió movilidad e inventiva con la salida de Konstantelias. La superioridad ya no fue tan evidente.

Nicolai Remberg, capitán del HSV, explicó con honestidad la tortura del primer tiempo: “Cuando Dortmund juega de derecha a izquierda, juega a los espacios intermedios, primero corres mucho detrás del balón y no consigues entrar realmente en la presión. Ese fue nuestro problema”.

Detrás de ese diagnóstico estaban, sobre todo, Konstantelias y Karetsas. Los dos griegos se movieron con una inteligencia llamativa para su edad, intercambiando posiciones, controlando cada balón con limpieza y acelerando el juego justo en el momento adecuado. Anton lo resumió con una sola palabra: “Brutal”.

“La movilidad que tienen, lo peligrosos que son… es una gran calidad a esa edad y la necesitamos también para el futuro. Me alegro de que los tengamos con nosotros”, añadió el defensa.

Por eso duele aún más imaginar a Karetsas sin su socio ideal durante un largo tramo de temporada. Y por eso en Dortmund ya se hacen una pregunta incómoda: ¿cómo se reemplaza a Konstantelias si las noticias médicas son tan malas como temen?

Opciones internas… y dudas

Kovac recurrió a Marcel Sabitzer para sustituir al griego ante el HSV. Un perfil más defensivo, más posicional, con menos chispa entre líneas. El austriaco cumplió, pero el equipo perdió esa electricidad que Konstantelias había inyectado desde el primer minuto.

Sobre el papel, Samuele Inacio sería el relevo más parecido por características. Un mediapunta joven, ofensivo, con talento para recibir entre líneas. Pero su aparición ante el Hamburgo terminó en pesadilla: roja directa relámpago y vuelta al banquillo. La pregunta es evidente: ¿está realmente preparado el chico de 18 años para asumir un rol tan grande tan pronto?

La alternativa más experimentada es Maximilian Beier. Pero para usarlo por dentro, Kovac tendría que romper su plan de situar al internacional alemán en una de las bandas. Y eso abriría otro hueco en la plantilla, esta vez en los costados.

Todo esto con el reloj del mercado corriendo.

El plazo de fichajes de verano se cierra el martes 1 de septiembre a las 20:00. Quedan días, no semanas. Lars Ricken, director general deportivo, dejó una puerta entreabierta: “Dependiendo de lo grave que sea realmente la lesión, alinearemos nuestros próximos pasos en consecuencia. Pero una cosa es segura: en los próximos tres días no estamos planeando nada”.

Una frase que, en el fútbol, casi siempre significa lo contrario: todo puede cambiar en 24 horas si el parte médico es devastador.

El fantasma (tentador) de Jadon Sancho

Con Said El Mala fuera de la ecuación tras renovar con 1. FC Köln, un nombre vuelve a flotar sobre Dortmund: Jadon Sancho.

El inglés encaja casi a la perfección en el perfil que ha mostrado Konstantelias. Capaz de generar desequilibrios desde parado, de inventar jugadas en espacios reducidos, de romper partidos con un regate o un pase filtrado. Durante semanas se especuló con un nuevo regreso al BVB, rumores que se enfriaron tras las llegadas de Karetsas y Konstantelias.

Pero el contexto ha cambiado.

Sancho vivió en Dortmund la mejor etapa de su carrera. Desde que terminó su contrato con Manchester United, a sus 26 años sigue sin club y estaría disponible a coste cero. El riesgo económico sería relativamente bajo, siempre que acepte una rebaja salarial importante para firmar una tercera etapa en el club.

La incógnita es deportiva: ¿puede el exsupercrack volver a acercarse a su mejor versión? Sus últimas cesiones a Chelsea y Aston Villa dejaron más sombras que luces.

Mientras el Signal Iduna Park sigue recordando la magia de Konstantelias en apenas una noche, la directiva del BVB se asoma a un cruce de caminos: confiar en que el talento interno crezca a contrarreloj o abrir de nuevo la puerta a un viejo conocido para no perder la chispa que acaba de encontrar.

La respuesta, esta vez, no llegará de un regate. Llegará del parte médico. Y de cuánto esté dispuesto a arriesgar Dortmund para que esa “dimensión diferente” no se apague justo cuando empezaba a iluminar la Bundesliga.