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Mundial 2023: Argentina defiende su corona contra Egipto, Ronaldo se despide

El Mundial ha cruzado el umbral definitivo. Cada partido pesa como una final, cada gesto deja huella. Sobre el césped, Argentina defiende su corona ante una Egipto histórica; en paralelo, Suiza y Colombia se juegan el pase a cuartos. Fuera de él, se cierran carreras legendarias, se levantan banderas políticas y se trazan líneas rojas contra el racismo.

Argentina–Egipto: el campeón frente al sueño faraón

Atlanta se prepara para una tarde de alta tensión. Argentina se mide a Egipto en el Atlanta Stadium (mediodía local, 16:00 GMT) con una misión clara: sostener el título mundial una ronda más.

El antecedente más reciente entre ambos se remonta a un amistoso en El Cairo en 2008. Aquel día, la Albiceleste se impuso 2-0 con goles de Sergio Agüero y Nicolás Burdisso. Lionel Messi, entonces ya estrella emergente, se lo perdió por lesión. Hoy, el contexto es otro: un cruce de octavos con el campeón del mundo obligado a imponer jerarquía.

Los números avalan a Argentina. El modelo de Opta, tras 25.000 simulaciones previas al encuentro, le otorga un 69,1 por ciento de probabilidades de victoria en los 90 minutos. El dominio histórico ante selecciones africanas en Mundiales respalda esa etiqueta de favorito.

Pero Egipto no viaja a Atlanta para hacer de figurante. El mismo análisis estadístico le concede un 12,3 por ciento de opciones de dar la gran sorpresa y un 18,5 por ciento de posibilidades de forzar la prórroga con un empate. Para los Faraones, este duelo es algo más que un partido: es la oportunidad de meterse por primera vez en unos cuartos de final de la Copa del Mundo.

Entre el peso del escudo argentino y la ambición egipcia, el margen de error se reduce a cero.

Suiza–Colombia: equilibrio tenso rumbo a Vancouver

Horas más tarde, el foco se moverá a Vancouver. En el BC Place, Suiza y Colombia se cruzan a las 13:00 hora local (20:00 GMT) en un choque que promete más paridad que estridencias.

Sus últimos enfrentamientos oficiales apenas se cuentan con los dedos de una mano. Tres de los cuatro anteriores fueron amistosos, incluido el más reciente, en marzo de 2007. Entonces, Colombia se impuso 3-1 con tantos de Edixon Perea, Jhon Viafara y Andrés Chitiva, una victoria que aún resuena en la memoria de los cafeteros.

Esta vez, el contexto es mucho más exigente. El superordenador de Opta se inclina ligeramente por Colombia: 41,9 por ciento de probabilidad de triunfo en tiempo reglamentario. Suiza se agarra a un 28,2 por ciento, mientras que casi un tercio de las simulaciones (29,9 por ciento) apunta a un empate que alargaría el suspense hasta la prórroga.

No hay un gigante claro. Hay detalles, nervios y una plaza en cuartos esperando al que gestione mejor la noche.

La última función de Cristiano Ronaldo en un Mundial

Mientras el torneo avanza, una era se cierra. Cristiano Ronaldo ha disputado su último partido en una Copa del Mundo. Seis ediciones después de su debut, el portugués se despide del escenario que ayudó a engrandecer su figura.

Tras la eliminación de Portugal, el delantero de 41 años confirmó lo que muchos intuían: no volverá a jugar un Mundial. Lo hizo con la sinceridad de quien ha agotado todas sus reservas.

“Estoy triste por dejar el Mundial así. Di todo lo que tenía, hice lo mejor que pude y me voy con la conciencia tranquila. Fue mi último Mundial, sí, pero ahora tendré tiempo para reflexionar y estar con mi familia. No voy a tomar decisiones en caliente”, explicó.

Dejó, eso sí, una puerta entreabierta sobre su futuro con la selección. Evitó pronunciarse sobre si también había sido su último partido con Portugal. No quiso que el foco se desplazara del colectivo hacia su figura. Incluso en la despedida, eligió el equipo por encima del individuo.

El sueño roto de Estados Unidos en casa

La otra cara del Mundial se vio en el rostro de Estados Unidos. La selección anfitriona, que soñaba con un recorrido profundo en “su” torneo, se estrelló ante una Bélgica implacable.

Las imágenes hablaron por sí solas. Christian Pulisic, en el suelo, retorciéndose de dolor por un problema en el tobillo. Matt Freese, manos a la cabeza tras un error que costó caro. Chris Richards, desplomado sobre el césped, devorado por la frustración. En la banda, Mauricio Pochettino perdió los papeles por un instante y descargó su rabia contra un carrito de botellas.

En el marcador, un 4-1 demoledor. Charles De Ketelaere firmó dos goles y asistió en otro para meter a Bélgica en los cuartos de final y apagar el impulso estadounidense.

“Apesta”, resumió Tyler Adams. “Era un momento para tener la oportunidad de avanzar y realmente intentar hacer algo especial. Nos quedamos cortos”.

Ni siquiera el regreso de Folarin Balogun, habilitado tras la polémica decisión de la FIFA de levantarle una sanción por roja, bastó para equilibrar la balanza. Dos errores defensivos en la primera parte pusieron el partido cuesta arriba. En la segunda, otro fallo de Freese terminó de sentenciar el sueño.

El Mundial, cruel como pocas competiciones, no perdonó.

Hossam Hassan, voz de Palestina en plena batalla deportiva

En medio de la tensión competitiva, la sala de prensa se convirtió en altavoz político. Hossam Hassan, seleccionador de Egipto, aprovechó la víspera del duelo ante Argentina para lanzar un mensaje contundente sobre la situación del pueblo palestino.

No fue una frase aislada. Habló más de cuatro minutos, con la misma intensidad con la que celebra un gol. Ya había mostrado su posición tras la victoria contra Australia, cuando levantó una bandera palestina sobre el césped. Esta vez, puso palabras al gesto.

“Si hay alguien en el mundo que no siente por el pueblo palestino, entonces no es humano, sea árabe, europeo o estadounidense”, afirmó.

Comparó la reacción global ante el sufrimiento civil en Gaza con la sensibilidad hacia el bienestar animal, subrayando que jamás debería normalizarse que miles de personas pierdan la vida en un solo día.

Sus declaraciones llegan justo cuando Egipto afronta el partido más grande de su historia futbolística. Los Faraones están a 90 minutos —o algo más— de alcanzar por primera vez los cuartos de final de un Mundial. Hassan eligió no separar el balón de la realidad que lo rodea.

Mbappé planta cara al racismo tras los ataques de una senadora paraguaya

Otro foco, otro frente. Kylian Mbappé, capitán de Francia, respondió con dureza a los insultos racistas de la senadora paraguaya Celeste Amarilla tras la eliminación de Paraguay ante la selección francesa en octavos.

Amarilla publicó en X un mensaje plagado de descalificaciones racistas, en el que describía a Mbappé como un “camerunés colonizado, desesperado por hacerse pasar por francés” y lo calificaba de “bruto” que no había aprendido a escribir. Incluso llegó a afirmar que los jugadores paraguayos deberían haberle abofeteado tras el partido.

Mbappé no dejó pasar el ataque. En un comunicado también en X, defendió su identidad y, sobre todo, el honor de los futbolistas paraguayos, cuyo desempeño en el torneo quedó eclipsado por las palabras de la senadora.

“Madame Celeste Amarilla, usted es una mujer despreciable e indigna de su cargo. Usted no representa a Paraguay, ese país que ha sudado pasión y honor durante toda la competición”, escribió el delantero, acusándola de permitir que el racismo borrara el esfuerzo histórico de la selección.

El francés fue más allá, denunciando que, por culpa de su “temeridad” y su “racismo descarado”, el mundo había dejado de hablar del recorrido paraguayo para centrarse en la imagen de “una mujer incompetente que da la peor imagen posible de su país”. Cerró con una promesa: no permitirá que personas como ella extiendan su odio y su racismo.

Francia, mientras tanto, ya está en cuartos de final. Se medirá a Marruecos el jueves, con Mbappé convertido en algo más que un líder futbolístico: una referencia pública en la lucha contra la discriminación.

Amarilla borró después sus publicaciones y emitió una carta abierta en la que dijo lamentar el uso de insultos que, según ella, también había sufrido en carne propia como persona mestiza. El daño, sin embargo, ya estaba hecho. Y la respuesta del capitán francés había marcado una línea clara.

Entre cálculos de superordenadores, despedidas legendarias, gestos políticos y batallas contra el racismo, el Mundial avanza hacia su tramo decisivo. Argentina, Egipto, Suiza y Colombia se juegan hoy el futuro inmediato. La pregunta es simple y brutal: ¿quién estará preparado para soportar el peso de la historia cuando el balón eche a rodar?

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