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Mohamed Salah aprueba traspaso a Arabia Saudí: condiciones y reacciones

Mohamed Salah ya ha tomado una decisión: está preparado para mudarse a Arabia Saudí. El ídolo del Liverpool ha dado luz verde a un traspaso al fútbol saudí, pero no a cualquier precio ni en cualquier contexto. Su futuro pasa por Oriente Medio, siempre que se cumpla un paquete de exigencias a la altura de su estatus mundial.

El egipcio se marchará de Anfield este verano, un año antes de que expirara su contrato de 400.000 libras semanales. Se cierra así una etapa de nueve años marcada por títulos, récords y también por un final turbulento, con una temporada gris del equipo y una relación rota con el entrenador Arne Slot.

La campaña fue un golpe duro para el club y para Salah. Liverpool apenas alcanzó la quinta plaza tras un curso errático, en el que el vestuario tuvo que digerir también la trágica muerte de su compañero Diogo Jota. Los resultados y el juego acabaron costándole el puesto a Slot. Y, según uno de los hombres que mejor conoce a Salah, ese desenlace llegó demasiado tarde.

Slot, Klopp y una ruptura que pudo evitarse

Dejan Lovren, excentral del Liverpool y gran amigo de Salah, lo ha dejado claro: si Slot hubiera sido destituido antes, el egipcio no habría decidido marcharse este verano. Para Lovren, la mala relación entre ambos ha sido el detonante de la salida del delantero.

Con Jürgen Klopp, Salah tenía un vínculo de confianza. No era perfecto, pero funcionaba: el alemán le dio libertad y responsabilidad; el egipcio respondió con goles, asistencias y compromiso absoluto. Con Slot, todo lo contrario. La sintonía nunca apareció. Y, según Lovren, “todo el mundo lo sabe” porque basta mirar las ocho o nueve temporadas anteriores para entender la diferencia de rendimiento y ambiente.

El capítulo, sin embargo, está cerrado. Club y jugador han asumido que la historia en Merseyside ha llegado a su fin. Ahora la pregunta ya no es si Salah seguirá en el Liverpool, sino qué camiseta vestirá en los próximos años.

Arabia Saudí, sí… pero con tres condiciones claras

El interés desde la Saudi Pro League no es nuevo. Desde hace meses, varios clubes saudíes han situado a Salah como objetivo prioritario. Informaciones desde Arabia, concretamente del medio Marebpress, apuntan ahora a un paso decisivo: el delantero ha “aprobado” la idea de mudarse a Oriente Medio.

Ese sí tiene letra pequeña.

Según dichas informaciones, Salah ya ha recibido una oferta formal de un club saudí, pero el paquete económico estaba por debajo de la propuesta que tuvo sobre la mesa antes de renovar con Liverpool. No basta con un gran contrato; tiene que ser uno de los más grandes de la historia del deporte, en línea con lo que se ha venido manejando en los últimos meses: un salario gigantesco y un papel de embajador para promocionar el fútbol en el país.

El entorno del jugador ha marcado tres condiciones:

  • Un salario anual y beneficios financieros acordes a su estatus y a su enorme valor de marketing.
  • Un contrato de dos o tres temporadas que le garantice estabilidad en la siguiente fase de su carrera.
  • Un proyecto deportivo real, capaz de competir por títulos importantes, no un equipo que solo participe sin aspirar a ganarlo todo.

Salah no quiere un retiro dorado sin más. Quiere dinero, sí, pero también escenario competitivo y protagonismo deportivo.

Carragher en el punto de mira: el enfado de Lovren

Mientras se negocia su futuro, el pasado reciente de Salah en Liverpool sigue levantando polvo. Su adiós divide a la afición: muchos habrían preferido que cumpliese su contrato hasta 2027, otros entienden que el ciclo estaba agotado.

En el debate ha irrumpido con fuerza Lovren, que ha señalado directamente a Jamie Carragher por sus críticas públicas al egipcio. El croata no se ha mordido la lengua.

“La forma en que lo trataron esta temporada no es dura. Es repugnante”, afirmó en declaraciones a Winwin. Lovren se pregunta por qué no se habló así de Salah durante los últimos ocho o nueve años, cuando mantenía al equipo a base de goles. Un mal curso y, de repente, el foco se coloca solo sobre él, mientras “hay muchos otros problemas”.

Lovren acusa a ciertos analistas de buscar únicamente atención, y apunta en concreto a Carragher: “dice lo que quiere” en televisión, pero nunca se lo diría a la cara a Salah. Ni a él. El exdefensa recuerda que también fue objetivo de críticas del exjugador y ahora comentarista, siempre a distancia, siempre delante de una cámara.

Para Lovren, eso no es análisis, es “actuación” televisiva. Un papel por el que se cobra y que, en su opinión, se ha cebado con Salah en un momento especialmente delicado.

Falta de apoyo en el vestuario y gestión interna cuestionada

El croata va más allá. No solo señala al entrenador, también al grupo. A su juicio, Salah no sintió el respaldo necesario de algunos compañeros en los momentos difíciles. Habla de otros jugadores que deberían asumir su parte de culpa y no lo han hecho, que no han dado un paso al frente para decir “esto también es responsabilidad mía”.

Lovren describe una gestión interna deficiente. Problemas que no se hablaron en el vestuario, tensiones que se dejaron crecer. Y un patrón que se repitió: cuando algo iba mal, la portada era siempre el mismo nombre. “Ah, es Mohamed Salah, no te sorprendas”. Una dinámica que, según él, esconde un problema profundo.

Mientras tanto, Liverpool ya trabaja en el mañana. El club ha activado el plan para cubrir el vacío que deja su máximo goleador de la era moderna, con Yan Diomande como objetivo prioritario para reforzar el ataque. Pero ninguna incorporación evitará la sensación de que el desenlace con Salah pudo ser distinto.

El egipcio, con su legado grabado en la historia de Anfield, mira ahora hacia el desierto saudí. Con dinero récord sobre la mesa, un rol de estrella global asegurado y la exigencia de un proyecto campeón, la próxima decisión marcará no solo el final de su carrera en Europa, sino también el peso que tendrá su nombre en la nueva geografía del fútbol mundial.

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