canchaygol full logo

Mauricio Pochettino y su nuevo ciclo en US Soccer

Han pasado dos meses desde el batacazo en el Mundial y Mauricio Pochettino ya ha vuelto al trabajo. La eliminación temprana de la selección masculina de Estados Unidos todavía escuece, pero el técnico argentino no ha regresado solo para apagar incendios: ha vuelto para redibujar el mapa del fútbol en el país.

Cuando firmó en 2024, muchos lo vieron como un parche de lujo, un entrenador de élite para exprimir al máximo el primer Mundial en casa en más de tres décadas. Algo puntual. Sin embargo, el plan cambió sobre la marcha. Pochettino se sintió cómodo, la federación también, y en agosto ambas partes sellaron una extensión de contrato que abre un nuevo ciclo hasta 2030.

Un seleccionador con poder de director deportivo

US Soccer no se limitó a anunciar la renovación. La federación dejó claro que Pochettino tendrá un rol ampliado, poco habitual en el contexto estadounidense: será una voz de peso en el rumbo del fútbol base, en la formación de entrenadores y en la colaboración con las ligas profesionales.

No será solo el hombre del banquillo. Será una referencia estructural.

El propio Pochettino lo ve como una oportunidad única: permanecer otro ciclo mundialista le permite, en sus palabras, dejar “un impacto duradero en el deporte en el país que nos ha recibido tan cálidamente – y que ese impacto vaya más allá de los resultados en el campo”. No se trata únicamente de clasificar a Estados Unidos para el Mundial de 2030. La ambición es mayor.

La federación atraviesa una reestructuración profunda y está en pleno proceso de contratación de dos nuevas figuras clave: directores para los programas masculinos y femeninos, tanto en categoría absoluta como en categorías inferiores. Pochettino ya ha dejado claro que está dispuesto a involucrarse en esa selección de perfiles, aunque lo hizo con una sonrisa: no quiere que se convierta en un simple “es mi tipo” colocado a dedo.

Para el argentino, la dimensión del reto está clara: “Este es el futuro de USA”, subrayó. “Queremos intentar rendir en el Mundial y crear algo especial con los aficionados. Y ahora se trata de ser parte del legado que la federación quiere crear: convertirse en uno de los países más poderosos en el fútbol. Ese es un sueño, ¿no? Es increíble. Si podemos ser parte de eso, estamos muy emocionados y muy felices”.

El mensaje es directo: no solo quiere competir, quiere ayudar a que Estados Unidos cambie de estatus en el mapa mundial.

Amistosos, sí… pero el verdadero partido es otro

En el corto plazo, el calendario ofrece cuatro amistosos entre finales de septiembre y principios de octubre frente a Perú, Chile, México y Canadá. Un buen escaparate para probar cosas, ajustar piezas y reconectar con una afición golpeada por el Mundial.

Pero Pochettino sabe que esos partidos son apenas una introducción. El gran examen llegará con la clasificación a 2030 y con el rol que Estados Unidos desempeñe en los próximos grandes torneos: los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 y una posible participación en la Copa América ese mismo verano, un escenario que se ha dado por muy probable en los últimos meses.

El seleccionador se mueve, por tanto, en dos planos: el resultado inmediato y la construcción de una estructura que trascienda a una generación concreta de jugadores.

El caso Balogun: un mercado que no se movió y un delantero tocado

El verano de fichajes dejó un ruido moderado alrededor de la selección estadounidense. Hubo movimientos relevantes, como el paso de Gio Reyna a Strasbourg, el salto de Sebastian Berhalter a Middlesbrough o el fichaje de Zavier Gozo por Crystal Palace procedente de la MLS. Pero, en general, muchos internacionales mantuvieron su sitio.

Entre ellos, Folarin Balogun. El delantero de Monaco, que venía de un Mundial de impacto, parecía destinado a un traspaso importante. Todo apuntaba a un cambio de aires hasta que, en el último momento, se cayó su pase a Everton. El club de la Premier League alegó un posible problema de condición física, una versión que tanto Monaco como el propio jugador han cuestionado.

El golpe anímico es evidente. Y Pochettino no lo esquivó. Al contrario, dejó claro que quiere estar cerca del delantero de 25 años.

“Sí, es difícil porque no puedes influir en esa decisión”, reconoció. “Necesitas apoyar lo que están haciendo las personas que toman las decisiones. En algunos casos especiales, como el de Flo, le llamaré en los próximos días. Quise darle un poco de espacio después de esa situación en Everton. Quiero saber por él qué pasó. Pero siempre ofrecemos nuestro apoyo, y ya está. Creo que es un jugador importante para nosotros, fue un jugador importante en el Mundial y espero que pueda encontrar, estando en Monaco o en otro lugar, su mejor sitio para rendir de la mejor manera”.

No hay dramatismo, pero sí un mensaje firme: Balogun sigue siendo pieza central en los planes de la selección, juegue donde juegue.

La batalla silenciosa por los binacionales

Si algo ha marcado el crecimiento reciente de Estados Unidos es su capacidad para convencer a jugadores con doble nacionalidad. Y esa carrera continúa. Pochettino no quiso adelantar demasiados detalles sobre la lista de 26 futbolistas que reunirá en la próxima concentración, pero sí dejó una ausencia clara: Noahkai Banks no estará.

El central de Augsburg, de 19 años y con raíces germano-estadounidenses, todavía no ha tomado una decisión sobre su futuro internacional. Ha dicho que quiere resolverlo “en el próximo parón de selecciones, o como muy tarde en el siguiente”. Mientras tanto, no se compromete con nadie. Alemania aprieta: la prensa del país ha informado de que el nuevo seleccionador, Jürgen Klopp, incluso lo ha seguido en persona.

Pochettino no dramatiza, pero tampoco se desentiende: “Estamos en contacto con todos los potenciales binacionales”, explicó. “Creo que es importante para nosotros, por supuesto, porque esa conexión humana es muy importante. Incluso si ellos, como en ese caso, Noki, no cambian de opinión y siguen esperando, sin decisión, y por supuesto no podemos considerarlo para la próxima convocatoria… Pero la organización está trabajando con todos los binacionales y jugadores con la posibilidad de tomar una decisión. Esa conexión humana es importante porque si un día sienten que pueden defender y quieren luchar y ser parte de nuestra selección… Por supuesto, si lo merecen, y consideramos que merecen estar involucrados, por supuesto que les vamos a llamar”.

No hay promesas vacías. Hay insistencia, seguimiento y un mensaje claro: la puerta está abierta, pero la camiseta se gana.

Un horizonte llamado Los Ángeles

En el fondo de todo late una fecha: 2028. Los Juegos Olímpicos en Los Ángeles suponen una oportunidad única para mostrar al mundo el proyecto que Pochettino y US Soccer quieren construir. Un escaparate global en casa, otra vez, pero con una generación que debería llegar mucho más madura.

Entre los amistosos de otoño, la pelea por los binacionales, el futuro de figuras como Balogun y la reestructuración interna de la federación, el seleccionador argentino se mueve en un tablero complejo, lleno de capas.

La pregunta ya no es solo cómo competirá Estados Unidos en el próximo Mundial. La cuestión es si este ciclo con Pochettino será el que, por fin, convierta al país en la potencia futbolística con la que tanto sueña su federación.

Mauricio Pochettino y su nuevo ciclo en US Soccer