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Mario Balotelli y su famoso gol en propia puerta

Rickie Lambert todavía se acuerda perfectamente de aquellos entrenamientos en Melwood. No por sus goles, ni por una conexión especial en ataque. Todo lo contrario. El exdelantero de Liverpool terminó pidiendo a Brendan Rodgers que no le volviera a poner en el mismo equipo que Mario Balotelli.

Lambert, 44 años, regresó a su club de la infancia en el verano de 2014, justo después de la salida traumática de Luis Suárez rumbo a Barcelona. Rodgers quiso reconstruir el ataque con dos perfiles muy distintos: el veterano que volvía a casa para demostrar que por fin pertenecía a Anfield… y el talento imprevisible, ya famoso por su carácter, procedente de Manchester City y Milan.

La convivencia deportiva duró poco.

Dos mentalidades opuestas

Lambert llegaba con una obsesión: aprovechar su segunda oportunidad en el club donde había sido descartado de niño. Cada sesión de entrenamiento era, para él, un examen.

Balotelli, ocho años más joven, aterrizaba con una reputación muy distinta. Genio, pero anárquico. Capaz de decidir un partido o de desconectarse por completo. Y en Liverpool, esa segunda versión apareció demasiado a menudo.

En el podcast Straight From the Off, grabado en 2021, Lambert describió así al italiano: “Era un buen chaval, infantil pero contagioso. Pero en cuanto pisaba el campo de entrenamiento se convertía en otra persona”.

Al principio, según Lambert, Balotelli lo daba todo cuando tocaba jugar. El problema llegaba entre semana. “En los entrenamientos se veía que no estaba dando todo. Le contestaba a Brendan [Rodgers] y a mí eso me sacaba de quicio”.

No era solo una cuestión de minutos o jerarquías. “Que él jugara por delante de mí no me molestó al principio, pensé: ‘Ya me ganaré el sitio’. Pero ver cómo se comportaba en los entrenamientos, y luego que jugara, sí me afectó un poco”, admitió.

Hasta que explotó. “Mi cabeza se fue con él en los entrenamientos y tuve que ir y decirle a Brendan: ‘No me pongas más en su equipo’. Creo que Stevie [Gerrard] había dicho lo mismo”.

El golazo… en la portería equivocada

La tensión que describía Lambert no se quedaba en simples gestos o malas caras. Un episodio recogido por The Standard en agosto de 2015, poco antes de que Balotelli se marchara cedido de vuelta al Milan, retrata a la perfección aquel caos controlado que le acompañó en Anfield.

En un partidillo de 10 contra 10, con Balotelli en el equipo teóricamente más débil, el italiano recibió el balón en campo propio. La frustración ya se le notaba. Y entonces decidió resolverla a su manera: armó la pierna y soltó un disparo “asombroso” desde el centro del campo.

Golazo. Pero a su propia portería, defendida por el guardameta reserva Brad Jones.

El gesto dejó atónitos a compañeros y técnicos. No era un simple despeje fallido ni una broma inocente. Era una declaración de hartazgo en plena sesión, un desafío a la lógica competitiva que rige en un vestuario de élite.

Para un futbolista como Lambert, que peleaba por cada minuto, aquello resultaba incomprensible. Para otros veteranos del grupo, también.

Un talento atrapado por sus emociones

Balotelli cerró su etapa en Liverpool con solo cuatro goles en 28 partidos antes de ser enviado a Nice en 2016. Su paso por Anfield quedó marcado por esa incapacidad para domar sus impulsos, por esa línea fina entre el jugador genial y el compañero desesperante.

Lambert, mientras tanto, intentaba abrirse hueco en su club de siempre en medio de la presión, la nostalgia y la lucha interna por rendir. Tenía sus propios problemas, pero no estaba dispuesto a cargar también con los de Balotelli en cada entrenamiento.

Aquella petición a Rodgers —“no me pongas más en su equipo”— resume el choque de mundos que se vivió en aquel vestuario. De un lado, el profesional obsesionado por aprovechar el último gran contrato de su carrera. Del otro, un talento que, cuando se cansaba, era capaz de marcar el gol de la mañana… aunque fuera en la portería equivocada.