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Mamelodi Sundowns gana agónicamente a Golden Arrows

Mamelodi Sundowns salió de King Zwelithini Stadium con algo más que tres puntos: salió con la confirmación de un carácter que Miguel Cardoso no se cansa de remarcar. Victoria 2-1 ante Golden Arrows, agónica, tensa, de esas que dejan huella en un vestuario.

Durante muchos minutos el partido apuntaba al empate. El ritmo fue alto, el ida y vuelta constante y las áreas siempre bajo amenaza. Pero a dos minutos del final apareció Teboho Mokoena en el borde del área, controló y soltó un derechazo seco, inatajable, que silenció a los locales y desató el festejo visitante. Gol de campeón, gol de equipo que cree hasta el final.

Antes de ese desenlace dramático, el nuevo fichaje Siyanda Ndlovu había abierto el marcador para los de Tshwane en la primera parte. Un estreno ideal: gol y ventaja para unos Sundowns que parecían tener el partido bajo control. Golden Arrows, sin embargo, no se rindió. En el segundo tiempo, Junior Dion castigó y devolvió la paridad, obligando a los líderes a remar de nuevo.

El golpe podría haber tumbado el ánimo de Sundowns. No lo hizo. Cardoso lo explicó con claridad al final del encuentro, orgulloso del temple de los suyos. Para el técnico, encajar un gol así suele quebrar la cabeza de muchos equipos; el suyo, en cambio, respondió con personalidad, empujando hasta encontrar el premio en los minutos finales. Para él, es la prueba de que el mensaje ha calado: actitud, carácter, resistencia.

Con este triunfo, Sundowns se escapa en la cima: 16 puntos tras seis jornadas, tres más que Orlando Pirates, que todavía tiene un partido pendiente. La tabla aprieta, pero el golpe de autoridad es evidente. Cuatro victorias consecutivas en todas las competiciones y una sensación clara de equipo en racha.

Cardoso, sin embargo, no se dejó llevar por la euforia. Entre los elogios, también lanzó un aviso. Le molestó cómo gestionó su equipo el tramo posterior al 2-1. En lugar de dormir el balón y manejar los tiempos, Sundowns siguió atacando como si necesitara una remontada imposible. Para el entrenador, ahí faltó madurez: había que llevar el juego a las zonas correctas, enfriar la pelota y cerrar el duelo sin conceder opciones.

Ese será el siguiente paso en la evolución del líder: aprender a dominar no solo el marcador, sino también el reloj y los nervios cuando el partido se rompe. Porque el calendario no da respiro.

El miércoles espera Siwelele FC en Loftus Versfeld. Otro examen, otra oportunidad para estirar la racha y, sobre todo, para demostrar que este Sundowns no solo sabe ganar sobre la hora, sino también controlar los partidos cuando el resultado ya está de su lado.