Creciente malestar en el Milan: Maignan y Rabiot prolongan sus vacaciones
A menos de dos semanas para que arranque la Serie A 2026-27, el ambiente alrededor del Milan está lejos de ser tranquilo. Nuevo entrenador, mercado atascado, dudas sobre las estrellas… y ahora, el capitán y uno de los pesos pesados del vestuario apurando las vacaciones hasta el último día permitido.
Ruben Amorim aterriza en San Siro con prisa y sin margen de error. El debut ante Torino se acerca a toda velocidad y la sensación es clara: el técnico portugués aún no ha tenido entre manos al equipo que debería competir desde la primera jornada.
Vacaciones extendidas y nervios a flor de piel
Mike Maignan y Adrien Rabiot, dos de las figuras llamadas a sostener el proyecto, no se incorporarán hasta el 16 de agosto, apenas una semana antes del estreno liguero. Inicialmente, el regreso estaba fijado para el 14, pero ambos han decidido alargar su descanso tras llegar a las últimas rondas del Mundial 2026 con Francia.
Sobre el papel, se trata de un par de días más. En la práctica, con un nuevo entrenador intentando implantar ideas, automatismos y jerarquías, el detalle pesa. Y en Milanello lo saben.
Parte de la afición rossonera no ha encajado bien la noticia, sobre todo al comparar la situación con la de otros internacionales. En el otro lado de la ciudad, Lautaro Martínez y John Stones —también protagonistas en la fase final del Mundial— ya se entrenan a las órdenes de Cristian Chivu en el Inter. El contraste alimenta la sensación de desajuste.
Amorim espera, el mercado se atasca
El contexto no ayuda. El Milan necesita dar salida a varios jugadores del primer equipo para poder ofrecerle a Amorim los refuerzos que ha solicitado. Y, mientras tanto, sobrevuela una incógnita mayor: el futuro de Rafael Leão, aún sin garantías de seguir en el club cuando se cierre la ventana de fichajes.
En medio de este tablero inestable, la ausencia de dos piezas clave como Maignan y Rabiot se siente todavía más. El técnico portugués, que llega con una idea de juego exigente y basada en mecanismos muy trabajados, deberá comprimir en pocos días lo que normalmente se cocina durante una pretemporada completa.
Rabiot promete compromiso; Maignan inquieta
El caso de Rabiot parece, por ahora, más sencillo de leer. Durante el Mundial, el centrocampista dejó claro que su intención es volver, sentarse con Amorim y “volver a intentarlo” en la 2026-27. Mensaje directo, sin ruido alrededor.
Con Maignan, en cambio, el paisaje es mucho más turbio. El guardameta, actual capitán del Milan, ha enviado varias señales inquietantes. La más visible: ha eliminado de sus redes sociales todas las fotos y referencias relacionadas con el club. Un gesto que, en la era digital, rara vez es inocente.
A eso se suma otro detalle que ha hecho arquear cejas en el entorno rossonero: Maignan no asistió al funeral de Franco Baresi, leyenda absoluta del Milan, celebrado la semana pasada. Para un capitán, la ausencia en un acto de ese peso simbólico no pasa desapercibida.
Un capitán en el centro del huracán
La figura del portero francés se ha convertido así en el epicentro de las dudas. ¿Es solo un pulso contractual? ¿Un síntoma de desgaste con la vida en San Siro? ¿O el preludio de un adiós que el club aún no se atreve a verbalizar?
Mientras tanto, el reloj no se detiene. El Milan de Amorim necesita tiempo, necesita certezas y necesita líderes presentes en el césped, no solo en la lista oficial de la plantilla. De momento, Maignan y Rabiot llegarán con el tiempo justo para saludar, entrenar unos días… y lanzarse de cabeza a una temporada que ya empieza con más preguntas que respuestas.






