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Maddy Cusack: un año de espera por respuestas

Maddy Cusack, mucho más que un dorsal: la familia espera respuestas un año después

Sentadas en un banco de madera con una pequeña placa en su honor, Olivia Cusack y Emily Reilly hablan de Maddy como si en cualquier momento pudiera aparecer por el camino del parque. Aquí, en Scargill Park, en West Hallam (Derbyshire), donde crecieron las tres, no es una exfutbolista de Sheffield United. Es “nuestro sol”, la que siempre traía líos y risas.

“Era la persona a la que he admirado toda mi vida”, dice Olivia sobre su hermana mayor. Emily se ríe al recordarla: “Era la que nos metía en problemas con mi padre. Siempre era idea suya y luego la culpa me caía a mí”.

Mientras evocan esa versión luminosa de Maddy, la realidad es mucho más dura: en el tercer aniversario de su muerte, la familia sigue esperando respuestas.

Un infortunio sin cierre

El inquest que investiga qué ocurrió con Maddy Cusack —hallada inconsciente en su casa de Derbyshire con 27 años, el 20 de septiembre de 2023— comenzó en junio y debía concluir en julio. No fue así.

La vista se detuvo tras menos de dos semanas en julio y lleva meses en pausa, a la espera de que Sheffield United localice documentos relacionados con su historial médico. Hasta al menos diciembre, la familia no escuchará nuevas pruebas.

La espera pesa. “Es extremadamente abrumador”, admite Olivia en declaraciones a BBC Newsbeat. “Es muy emocional y a veces te sientes frustrada. Son días muy difíciles”.

No era la primera vez que el proceso se frenaba: el inquest ya se había aplazado en dos ocasiones antes de este nuevo parón ordenado por la forense.

En las sesiones ya celebradas, el tribunal escuchó cómo Maddy había tenido problemas de salud mental antes de morir y dificultades en su relación con el entrenador de Sheffield United, Jonathan Morgan. Él declaró que no tenía “ninguna preocupación” sobre la relación entre ambos y defendió que “las cosas no se han presentado de forma fáctica o correcta respecto a cómo se sentía ella”.

Mientras se examinaban sus vínculos personales y su bienestar, Olivia tuvo una sensación amarga: que la persona detrás de la futbolista se estaba perdiendo por el camino.

“Me di cuenta de que, cuando se pedía a la gente que hablara de Maddy y contara cómo era como persona, las respuestas eran muy similares y se centraban bastante en el lado futbolístico”, explica. “La gente no la conocía como la conocíamos nosotras, claro que no. Pero yo quería presentar un lado diferente de Maddy. Quería que supieran más que el número de la espalda de su camiseta o los colores que llevaba en el campo”.

Un banco, dos cumpleaños y un vacío

El banco conmemorativo en Scargill Park se ha convertido en refugio. Un lugar al que volver cuando la ausencia aprieta.

Con los cumpleaños de Olivia y Emily a finales de octubre, el plan siempre había sido celebrarlos juntas. Ahora, la rutina ha cambiado. “Ahora simplemente vengo aquí”, dice Emily, mirando al banco que lleva el nombre de su prima.

Entre las sombras del inquest, la familia se aferra a los recuerdos claros: las travesuras de infancia, las risas, la energía inagotable de Maddy. Esa versión de ella, creen, se ha diluido en un proceso centrado en los momentos más oscuros de su vida.

Mantener vivo su nombre

Olivia no se ha quedado quieta. Junto a otros familiares ha impulsado una fundación con el nombre de Maddy para apoyar a jóvenes futbolistas. Es su forma de transformar el dolor en algo que se parezca a la esperanza.

“La fundación es lo que me mantiene en pie”, confiesa. “Ha sido un auténtico salvavidas poder continuar su historia”.

El sábado organizó una caminata desde Bramall Lane, el estadio de Sheffield United, hasta las cercanías de Derby, donde vivía Maddy: casi 30 millas de recorrido. No era un simple homenaje simbólico. Era una declaración de intenciones.

“El objetivo con la caminata es simplemente hacer que se sienta orgullosa”, dice Olivia. “A Maddy le encantaría que todas nos estuviéramos poniendo a prueba”.

Tras la muerte de la centrocampista, Sheffield United encargó un informe externo que exoneró al club de cualquier mala praxis. La Football Association ordenó un segundo informe a principios de 2024, pero no verá la luz hasta que concluya el inquest.

Hasta entonces, la familia vive entre expedientes, retrasos y silencios oficiales. Y entre todos ellos, una certeza.

“Ella solo seguirá formando parte de esta vida si seguimos diciendo su nombre y seguimos recordándola”, afirma Olivia. “Y, por doloroso que sea en esos días en los que quieres olvidar, quedarte en la cama y no enfrentarte al mundo, intento hacer un esfuerzo consciente por seguir diciendo su nombre y mantenerla viviendo a nuestro lado”.

El fútbol ya no la tiene en el césped. Su familia se encarga de que no desaparezca de la memoria. Y la gran pregunta, mientras el calendario avanza hacia otro diciembre de espera, es cuánto más tendrán que resistir antes de escuchar, por fin, todas las respuestas que Maddy merece.