canchaygol full logo

Gvardiol: del pasado incierto al liderazgo en el City

Hace un año, Josko Gvardiol hablaba de paciencia. “Al menos un año para que todo sane por dentro”, avisaba tras romperse la pierna y perderse cinco meses de competición. Ese reloj interno ya ha llegado a cero. Y se nota.

Tras el 3-0 encajado ante Arsenal en la Community Shield de agosto, el Manchester City parecía vulnerable, todavía con cicatrices. Desde entonces, seis victorias seguidas en todas las competiciones, solo dos goles encajados en los primeros cuatro partidos de Premier League y una defensa que empieza a oler a bloque campeón. En esa estructura, el croata se ha convertido en una pieza clave… desde un lugar que no era el suyo.

Un central que se adueña del lateral

Con Rubén Dias estrenando brazalete de capitán y Marc Guehi asentándose a su lado como pareja de centrales, Enzo Maresca tenía un problema de lujo: demasiados buenos defensas para muy poco espacio. La solución fue clara. Gvardiol, al lateral izquierdo.

La apuesta no era evidente. El croata llegó en 2023 desde RB Leipzig por 77 millones de libras, la segunda cifra más alta pagada nunca por un defensa, solo por detrás de Harry Maguire. Su carta de presentación era la de un central de élite. Hoy, sin embargo, se ha adueñado del costado izquierdo hasta el punto de convertirlo en su territorio.

Fuentes cercanas al jugador lo definen como un “soldado”: acepta el rol que le toque, baja la cabeza y compite. Él mismo considera el lateral una posición más exigente físicamente que el centro de la zaga, pero también una que le permite algo que disfruta: libertad para romper líneas, pisar área, aparecer en zonas de remate.

Y los números le dan la razón.

Gol en el descuento, asistencias y un lateral que pisa el área

En el estreno liguero ante Bournemouth, Gvardiol apareció como un delantero centro en el descuento para firmar el gol de la victoria. No se quedó ahí. Ya suma dos asistencias esta temporada, incluida la que terminó en el polémico tanto de Erling Haaland que decidió el derbi en Old Trafford ante Manchester United.

Sus conducciones largas, esas arrancadas que parten desde campo propio y acaban cerca del área rival, se han convertido en un recurso ofensivo recurrente. El croata no solo abre el campo, también rompe marcas y arrastra rivales. Maresca lo sabe y le da cuerda.

Pero su crecimiento con balón no ha erosionado su esencia: defender.

Old Trafford, el día del muro

El pasado domingo, en Old Trafford, el City se quedó con diez jugadores tras la expulsión de Phil Foden en el minuto 23. El escenario ideal para que el partido se le hiciera larguísimo al campeón. No fue así.

Gvardiol firmó una actuación de zaguero puro. Secó a Bryan Mbeumo durante buena parte del encuentro, ganó nueve de los once duelos que disputó —nadie en el césped ganó más— y completó cuatro entradas, el registro más alto de cualquier jugador del City ese día. La portería a cero, en inferioridad numérica, llevó su sello.

En el cómputo global de la Premier League, el croata se sitúa entre los siete jugadores con más duelos ganados y también se cuela en el top 10 de futbolistas con más entradas realizadas en la competición. Datos que explican por qué su nombre es inamovible en las pizarras rivales.

Competencia feroz y víctimas colaterales

El impacto de Gvardiol en el lateral izquierdo ha tenido consecuencias directas dentro de la plantilla. Nico O’Reilly, que ocupó ese costado durante la larga lesión del croata pese a ser centrocampista, ha vuelto al banquillo. Maresca ya le ha prometido oportunidades en su posición natural en la medular, pero por ahora mira el juego desde la banda.

Algo parecido le ocurre a Rayan Aït-Nouri. El argelino, fichado el verano pasado desde Wolves para reforzar precisamente el lateral zurdo, apenas ha podido asomarse a su puesto natural. El técnico italiano lo ha adelantado unos metros, utilizándolo más arriba para no renunciar a su talento. El mensaje es claro: mientras Gvardiol mantenga este nivel, el lateral izquierdo tiene dueño.

Un tropiezo en Oporto y un compromiso a largo plazo

No todo ha sido perfecto. En Oporto, en la Champions League, Gvardiol sufrió uno de esos partidos que recuerdan que los defensas también son humanos. Vio tarjeta amarilla en la primera parte y Maresca decidió sustituirlo al inicio de la segunda. Un mal día, más que un síntoma.

La confianza del club en él quedó sellada en verano, cuando el croata firmó una renovación por cinco años con el City pese al interés de gigantes como Bayern Munich y Barcelona. El propio jugador se declaró “feliz” por extender su vínculo con el club y dejó clara la filosofía que impera en el vestuario con Maresca: “todos tienen que pelear por su puesto, nadie lo tiene asegurado”.

En su caso, sin embargo, la pelea parece ir bien encaminada.

El “soldado” mira a la Nations League

Este domingo, el City recibe a Sunderland (14:00 BST). Maresca ha advertido que será “el partido más difícil” de la temporada hasta ahora “por lo buenos que son”. Una victoria mantendría la racha perfecta de los de Manchester y enviaría a Gvardiol a la concentración de Croacia con la moral disparada.

El defensor llega a la ventana internacional sin dolor, con el 100% de su condición física recuperada y con un rol protagonista en uno de los equipos más exigentes del continente. Le espera la UEFA Nations League, con duelos ante Inglaterra y España, y el recuerdo aún fresco de la eliminación en octavos de final del último Mundial.

Hace unos meses hablaba de sanar por dentro. Hoy, su fútbol suena a algo distinto: a un jugador que ha vuelto, que ha encontrado un nuevo territorio en la banda izquierda y que se ha ganado el derecho a algo poco habitual en el City actual.

Sentirse imprescindible.