canchaygol full logo

Liverpool y Lamine Camara: una oportunidad en el mercado

El cierre de mercado parecía haber enterrado cualquier opción de que Liverpool reforzara el mediocentro esta temporada. Pero el caos del Deadline Day ha dejado una puerta entreabierta. Y detrás de ella está Lamine Camara.

El intento de Chelsea por fichar al centrocampista de Monaco se vino abajo en las últimas horas de mercado pese a tener un acuerdo con el club del Principado. En ese vacío apareció Liverpool, que, lejos de entrar en una puja directa, eligió otra vía: pedir tiempo.

Según reveló el periodista Ben Jacobs en talkSPORT, la cúpula de Anfield se puso en contacto tanto con el entorno del jugador como con Monaco en la recta final del mercado. El mensaje fue claro: esperad.

“Liverpool Football Club hizo una llamada esta noche, y más de una, para decir al entorno de Lamine Camara que esperaran, para decir a Monaco que esperaran, porque Liverpool no quiere a Camara ahora, nunca exploró esa opción”, explicó Jacobs.

“Alexis Mac Allister sigue en el club, pero por lo que entiendo Liverpool dijo a Monaco ‘esperad’, dijo a Camara ‘esperad’. Liverpool no interfirió en el acuerdo con Chelsea. Lo único que hicieron fue decir a Monaco y a Lamine Camara que esperaran; si no conseguís vuestro traspaso… volveremos potencialmente en 2027”.

Un verano extraño en Anfield

El contexto importa. Liverpool afrontó una ventana de fichajes delicada y, en muchos tramos, desconcertante. Se marcharon nombres pesados: Mohamed Salah, Andy Robertson e Ibrahima Konaté salieron libres. Curtis Jones se fue a Inter Milan, Harvey Elliott a Valencia. Pérdida de jerarquía, pérdida de continuidad.

Hubo un gran golpe de efecto en ataque: Bradley Barcola aterrizó desde Paris Saint-Germain en una operación de 123 millones de libras. También llegaron Victor Muñoz y Ronald Araújo para apuntalar la plantilla de Andoni Iraola.

Pero el agujero en el mediocentro defensivo sigue ahí. Y no es nuevo.

Desde la salida de Fabinho rumbo a Arabia Saudí en 2023, el club ha ido encadenando nombres y rumores sin concretar nada: Moisés Caicedo, Martín Zubimendi y otros perfiles de pivote puro han estado sobre la mesa. Ninguno terminó vestido de rojo.

El resultado es un mediocampo talentoso, pero descompensado: Ryan Gravenberch, Alexis Mac Allister, Dominik Szoboszlai, Trey Nyoni y Wataru Endo son las únicas opciones sénior. Mucho fútbol. Poca contención natural.

El sistema de Iraola pide un ancla

Ahí se cruza el nombre de Camara con el libreto de Iraola.

El técnico español ha intentado imponer su estilo agresivo, de presión alta y ritmo constante, pero el equipo se ha resentido en la sala de máquinas. Dos partidos, dos empates 2-2, ante Newcastle y Nottingham Forest, han dejado al descubierto los problemas de equilibrio. Jamie Carragher no tardó en señalar la estructura del centro del campo como uno de los grandes focos de preocupación.

La sensación es clara: Liverpool genera, golpea, pero sufre demasiado a la espalda. Falta una referencia que ordene, que tape, que sostenga.

Ahí encaja Camara. Un mediocentro con disciplina defensiva, capaz de abarcar metros y corregir desajustes, podría cambiar la cara del equipo sin tocar el plan ofensivo de Iraola. Sería, en cierto modo, un salvavidas táctico para el entrenador y un refuerzo de élite para el proyecto.

En Monaco lo saben bien. Filipe Luis, técnico del conjunto monegasco, no escatimó elogios hacia el internacional senegalés cuando fue preguntado en verano.

“Probablemente estamos hablando de uno de los mejores centrocampistas del mundo”, afirmó.

“No quiero hablar demasiado de él, porque sé que muchos clubes querrían tenerlo en su plantilla y es muy importante para mí. Tiene calidad con balón, recorre muchísimos metros, es verdaderamente de clase mundial. Estoy muy contento de tenerlo y va a desempeñar un papel clave en el equipo”.

Palabras mayores. Y una descripción que encaja como un guante con lo que Liverpool lleva buscando desde que se fue Fabinho.

Chelsea, furia y oportunidad

En Londres, el desenlace del Deadline Day dejó mal sabor de boca. Chelsea, que había alcanzado un acuerdo con Monaco, vio cómo la operación se desmoronaba en el tramo final. El club quedó “furioso” por perder a Camara en el último momento.

Ese enfado puede convertirse en la oportunidad de Liverpool.

Si Camara no encuentra salida inmediata y Monaco mantiene la puerta abierta, el movimiento estratégico de los dirigentes de Anfield —ese “esperad, ya iremos a por vosotros”— cobra sentido. No fue un intento de sabotear a Chelsea, según la versión de Jacobs, sino una maniobra a medio plazo: marcar territorio, dejar claro que el interés existe y que el proyecto red puede convertirse en su destino cuando se reabra la ventana adecuada.

Para Iraola, un fichaje así podría cambiar el tono de la temporada. No solo reforzaría una zona crítica, también enviaría un mensaje potente a un vestuario que ha visto marcharse a varias de sus figuras: Liverpool sigue dispuesto a pelear por los mejores.

La pregunta ya no es si Camara es el hombre ideal para ese puesto. La pregunta es otra: ¿podrá Liverpool transformar esta rendija de mercado en el fichaje que lleva años posponiendo?

Liverpool y Lamine Camara: una oportunidad en el mercado