Liverpool persigue a Bradley Barcola: acuerdo vivo según Romano
El mercado de fichajes de Liverpool tiene un nombre propio marcado en rojo: Bradley Barcola. Y, según Fabrizio Romano, la historia está lejos de haberse enfriado. Todo lo contrario.
Tras cerrar las llegadas de Ronald Araujo, Jeremy Jacquet y Victor Muñoz, el club de Anfield ha apuntado directamente al extremo de PSG como su gran objetivo para ocupar el vacío que deja la salida de Mohamed Salah. No es un movimiento menor. Es la apuesta para encontrar al próximo referente de banda del proyecto.
Barcola, que según distintas informaciones se niega a firmar una ampliación de contrato más allá de 2028, ve con muy buenos ojos aterrizar en Liverpool. El interés es mutuo y las conversaciones entre clubes ya han arrancado, centradas en una operación de enorme calibre.
PSG ha colocado un precio altísimo: 145 millones de libras. Liverpool, como es lógico, intenta rebajar esa cifra y encontrar un punto intermedio. Un informe publicado el viernes llegó a asegurar que los ingleses habían decidido “pausar las negociaciones” por dos motivos concretos. Pero ahí entra Romano para cambiar el guion.
El periodista especializado en fichajes ha desmentido de facto esa versión y ha redoblado su postura: sigue convencido de que la operación puede cerrarse.
“¿Qué significan las llegadas de Torres y Godts? Que existe la expectativa de que pueda haber movimientos alrededor de la situación de Bradley Barcola”, explicó Romano en su canal de YouTube, enlazando los fichajes de PSG con la posible salida del extremo.
La insistencia de Romano es total. “La situación de Barcola sigue absolutamente ligada a Liverpool. Nunca dejé de decíroslo y sigo absolutamente volcado con esta historia, porque Liverpool quiere a Barcola”, subrayó, recordando que ya en abril y mayo defendía la opción cuando el discurso general era que el jugador era “intocable”.
El escenario, según su información, es claro:
- Liverpool sigue empujando.
- PSG mantiene una valoración muy superior a la oferta inglesa.
- Pero nadie se ha levantado de la mesa.
“Liverpool está negociando por Barcola. Hay todavía una diferencia en la valoración económica entre lo que quiere PSG y lo que ofrece Liverpool, pero siguen trabajando por Barcola”, detalló Romano. El acuerdo con el futbolista, al menos en términos económicos, no sería el problema: “El acuerdo financiero con el jugador está bien, y ahora Liverpool y PSG siguen hablando, intercambiando mensajes y discutiendo por Barcola. El acuerdo está vivo”.
Un “acuerdo vivo” para un ataque en reconstrucción. Mientras tanto, la otra mitad del campo lanza señales de alarma.
Carragher enciende la luz roja: “Un problema enorme en el centro del campo”
Mientras la dirección deportiva mira a París, Jamie Carragher mira al centro del campo de su antiguo club… y no le gusta lo que ve.
Para el exdefensa, la gran preocupación de Liverpool de cara a la nueva temporada no está en las bandas ni en el área rival, sino en la sala de máquinas.
“El centro del campo para mí sigue siendo un problema enorme para Liverpool”, advirtió en el programa The Overlap Fan Debate. No se basa en una impresión aislada. Carragher se ha fijado en los últimos amistosos ante rivales de cierto nivel, Leeds y Monaco, y su diagnóstico es contundente.
“El problema que tuvo Liverpool la temporada pasada era que había espacios por todas partes en el centro del campo. Eso no ha desaparecido en absoluto”, señaló. La sensación de equipo partido, de metros libres a la espalda de los centrocampistas, persiste.
Y el nuevo rol de Dominik Szoboszlai puede agrandar el agujero si no se equilibra bien la estructura. “Eso solo va a ser mayor con el uso de Szoboszlai en el centro del campo”, avisó Carragher. Según lo que ha visto, el húngaro no actuará como un clásico número 10, sino más retrasado, casi en paralelo con Ryan Gravenberch.
“Parece que le van a utilizar, en lugar de como un diez, casi como un centrocampista central junto a Gravenberch y eso es puro ida y vuelta”, explicó. Dos jugadores de zancada larga, vocación ofensiva y recorrido total. Mucho vértigo. Mucho campo por cubrir. Y el riesgo de que el equipo quede demasiado expuesto si no hay un ancla clara detrás de ellos.
Liverpool, por tanto, vive un verano de doble cara: arriba sueña con Barcola para redefinir su ataque; en el medio, escucha a una de sus voces más autorizadas avisar de un desequilibrio que ya le costó puntos la temporada pasada. La cuestión es obvia y, a estas alturas de agosto, ineludible: ¿bastará con un gran fichaje en la banda si el corazón del equipo sigue abierto en canal?






