Will Lankshear debuta con gol y clasifica a Middlesbrough
El primer disparo serio de la temporada de Middlesbrough llegó con la firma de su gran fichaje estival. Y valió un pase de ronda. Will Lankshear, incorporado por 10 millones procedente de Tottenham, necesitó apenas una hora de fútbol oficial para justificar el desembolso: un gol de delantero puro, en el minuto 61, que decidió el 1-0 ante Wrexham en la primera ronda de la Carabao Cup.
No fue un estreno plácido. Ni mucho menos.
Middlesbrough arrancó con brío y rozó el gol a los siete minutos. Centro tenso de Sebastian Berhalter, aparición de Adilson Malanda en el área pequeña y remate casi a quemarropa. Parecía imposible que el balón no entrara, pero Danny Ward sacó una mano felina y mantuvo en pie a Wrexham con una parada de reflejos, de las que levantan a todo un banquillo.
El aviso despertó a los visitantes. Danny Imray tuvo una ocasión franca tras un centro de Callum Doyle, pero conectó mal, sin la limpieza que exigía la jugada. Más serio fue el susto a seis minutos del descanso: Nathan Broadhead se giró entre líneas y filtró un pase perfecto para Sam Smith, que cruzó raso buscando el gol. Sol Brynn aguantó firme, tapó bien abajo y evitó el 0-1 con las piernas. Wrexham no sólo competía; por momentos mandaba.
Tras el descanso, el partido se inclinó hacia el área visitante. Lankshear dejó el primer aviso con un disparo con rosca que se marchó por poco por encima del larguero. La grada ya intuía algo. El propio delantero también.
La jugada clave llegó poco después. Jeremy Sarmiento colgó un balón medido desde la derecha, Leo Castledine ganó el duelo aéreo y peinó hacia atrás. Allí, en la frontal del área, esperaba Lankshear. Control orientado con el cuerpo, media vuelta en un palmo y volea de primeras, seca, dirigida al palo largo. Un gesto técnico limpio, de instinto y precisión. El balón besó la red y el nuevo ‘9’ de Boro estrenó su cuenta con un gol que olía a eliminatoria.
Middlesbrough pudo sentenciar en el tramo final. Morgan Whittaker encontró espacio, armó un disparo raso y potente, pero el poste escupió el 2-0 a tres minutos del final. El margen siguió siendo mínimo hasta el pitido, con Wrexham buscando un último arreón que nunca terminó de concretarse.
El marcador ya no se movió. Boro avanza y Lankshear se presenta: un gol, un pase de ronda y la sensación de que el fichaje estrella ha llegado para marcar diferencias.
Wolves pasan por encima de Port Vale en media hora y celebran el regreso de Raúl Jiménez
En Molineux, Wolves resolvió su eliminatoria con una autoridad que no admitió discusión. 3-0 a Port Vale, los tres tantos en la primera parte, y estreno con victoria para Cesar Peixoto en el banquillo.
El plan fue directo: golpear pronto y no dar aire al rival de League Two. Adam Armstrong abrió el marcador, Andre amplió la brecha y Fer Lopez terminó de descolocar a Port Vale antes del descanso. En poco más de 45 minutos, la eliminatoria estaba sentenciada.
El equipo de Jon Brady, sin embargo, no se rindió. Tuvo sus opciones. Jordan Lawrence-Gabriel protagonizó una de las acciones más llamativas del partido al sacar casi sobre la línea una ocasión que parecía gol cantado para Wolves, evitando una goleada aún mayor. Más tarde, Mo Faal dispuso de un penalti para recortar diferencias, pero Dan Bentley adivinó la intención y repelió el lanzamiento con las piernas, negando a la hinchada visitante el consuelo del tanto.
En la grada, la historia iba por otro lado. Buena parte de los 21.360 espectadores miraban más al banquillo local que al marcador. El motivo tenía nombre y apellido: Raúl Jiménez. El máximo goleador de Wolves en la era Premier League regresaba al club tras tres años en Fulham y su entrada en los minutos finales desató el cántico de los aficionados.
El delantero mexicano buscó su gol. Se fabricó una ocasión clara, conectó un disparo potente, pero no encontró puerta. No hubo final de guion perfecto, y quizá habría sido demasiado castigo para un Port Vale que, pese al resultado, compitió con dignidad. El regreso, no obstante, quedó marcado: Wolves está en segunda ronda y Jiménez vuelve a casa con el aplauso intacto y un nuevo capítulo por escribir.
Magennis decide en el último suspiro y lanza el 50º aniversario de Stevenage
En Wycombe, la Carabao Cup se decidió en la última jugada. Un cabezazo de Josh Magennis, fichaje veraniego desde Exeter, dio a Stevenage una victoria por 2-1 y el billete a la segunda ronda en el quinto minuto del añadido. Un final que encaja a la perfección con una temporada especial: la del 50º aniversario del club.
El guion, sin embargo, no auguraba un desenlace tan dramático. Wycombe salió fuerte, empujó y encerró a su rival durante los primeros minutos. Pero el golpe lo dio Stevenage. Minuto 27, duda en la zaga local, y Dan Kemp olió la sangre. El centrocampista atacó el espacio, se plantó ante el portero y definió con un disparo raso, seco, para el 0-1 contra la inercia del juego.
El tanto encendió a Wycombe. La respuesta llegó once minutos después. Silko Thomas ganó línea de fondo por la izquierda y puso un centro tenso al corazón del área. Ewan Henderson atacó el espacio justo, se coló entre defensas y remató de derechas, desde las inmediaciones del área pequeña, para igualar el partido.
El intercambio no se detuvo ahí. Justo antes del descanso, Kemp volvió a asomar como amenaza. Esta vez, su disparo desde la frontal se estrelló con violencia en el larguero. Otra advertencia de Stevenage, que pese a sufrir atrás, castigaba cada concesión.
Tras el paso por vestuarios, Wycombe tomó el mando. Control, posesión y un Stevenage cada vez más hundido en su campo, obligado a resistir. La ocasión más clara llegó en el minuto 77: centro de Thomas desde la izquierda y aparición de Emre Tezgel, recién entrado por Cauley Woodrow. El remate parecía letal, pero el capitán Carl Piergianni se cruzó en el último instante y bloqueó un gol que muchos ya cantaban.
Y cuando el partido parecía abocado a la prórroga, apareció Magennis. Córner desde la izquierda botado por Phoenix Patterson, carrera al primer palo y cabezazo imparable del norirlandés, que se elevó por encima de todos para firmar el 1-2 en el 95’. Un golpe definitivo, sin margen de respuesta.
Stevenage celebra su medio siglo con un triunfo agónico y un pase de ronda. Wycombe se queda con la sensación de haber hecho casi todo bien… salvo rematar. En una competición que no perdona, esa diferencia suele ser letal.






