James Maddison: Renacer en el Tottenham tras un año difícil
James Maddison vuelve a respirar fútbol después del que define sin rodeos como “el año más duro” de su vida. No solo por la rotura del ligamento cruzado anterior que le borró prácticamente toda la temporada 2025-26 con Tottenham Hotspur. También por lo que se vivía en casa: cinco niños de cuatro años o menos y una segunda pareja de gemelos recién llegados.
“Estábamos en las trincheras”, admite el centrocampista de 29 años en una charla con Kelly Somers en The Football Interview, el programa que emitirá BBC One cada sábado a las 12:45 durante la temporada de Premier League, además de BBC iPlayer, BBC Football YouTube y la web y app de BBC Sport. El primer episodio, este sábado 22 de agosto, lo tiene a él como protagonista.
Lesión grave, rodilla destrozada, un año casi en blanco. Y, en paralelo, una casa convertida en guardería a tiempo completo. “Necesitaba esa distracción positiva de que mi pareja estuviera embarazada y tener que estar ahí para ella y olvidarme de mí mismo, aunque yo estuviera pasando por una experiencia traumática con mi rodilla”, cuenta.
No fue precisamente idílico. “Muchos pañales volando, muchos accidentes en casa, pero merecerá la pena”, relata con una sonrisa cansada. Luego remata: “Lo seguimos disfrutando. No lo cambiaría por nada del mundo”.
Un año sin fútbol y un hijo que ya no le veía en el césped
La ausencia fue tan larga que incluso en su propia casa cambió la percepción de quién es James Maddison. Su hijo mayor, Leo, llegó a pensar que su padre ya no jugaba en Spurs.
“Me perdí un año de fútbol, y un año en la vida de un niño, de tres años y medio a cuatro y medio, es enorme”, explica. “Ni siquiera podía recordar hace más de un año, cuando venía a todos los partidos”.
Ese detalle le golpeó. Y también le marcó un objetivo. “Será bonito que vuelva a los partidos y que esta vez recuerde a papá jugando, en vez de solo ver a papá sentado en casa con una máquina en la rodilla”.
Mientras él peleaba por volver, Tottenham sufría. El equipo se salvó en la última jornada y terminó solo dos puntos por encima del descenso. Maddison lo vivió desde el sofá, con la impotencia de quien sabe que podría haber ayudado. “Probablemente nos faltó un poco de creatividad y yo veía los partidos pensando: ‘¿qué estaría haciendo yo ahí?’”.
La llegada de Roberto De Zerbi y una cena con alcohol para recomponer el grupo
En medio de ese clima tenso apareció Roberto De Zerbi. El italiano tomó el mando en marzo y, según Maddison, cambió el aire en el Tottenham Hotspur Stadium.
“Es muy listo. Muy táctico. Está obsesionado con el fútbol, se le nota”, describe el centrocampista. Pero el técnico no llegó con un manual complejo bajo el brazo. Al menos, no al principio. “Cuando llegó, comparado con la pretemporada y con lo que entrenamos ahora, no quiso hacerlo demasiado complicado. Solo quería que recuperáramos el amor por jugar al fútbol”.
El primer golpe de efecto no fue un esquema ni una charla en la pizarra. Fue una cena de equipo. Y con barra abierta. “Una de las primeras cosas que hizo fue organizar una comida de equipo, donde se permitía el alcohol”, revela Maddison.
El mensaje del italiano fue directo, sin moralinas. “Dijo: ‘Todos vamos a beber alcohol, todos vamos a pasar una buena noche’”, recuerda el jugador. La idea era sencilla: bajar las defensas emocionales, romper la tensión, volver a sentirse compañeros más allá del césped. “Quería que tuviéramos una noche en la que todos nos relajáramos. Esa sensación hizo que todos nos sintiéramos más unidos, de inmediato”.
En el banquillo “en zapatillas” y el regreso ante Leeds
De Zerbi no solo cambió el ambiente con una cena. También quiso recuperar figuras clave en el vestuario, aunque no pudieran jugar. Maddison fue uno de ellos. El técnico le llevó al banquillo antes de que él mismo se sintiera preparado.
“Yo estaba casi en plan: ‘No estoy listo para jugar todavía, míster’”, cuenta. La respuesta del italiano fue tan gráfica como reveladora. “Me dijo que podía ir al banquillo en zapatillas si quería. Solo quería tenerme cerca del grupo y pensaba que eso beneficiaría al equipo”.
Maddison lo tomó como lo que era: un gesto de confianza. “Lo interpreté como un gran cumplido y actué como si fuera parte del banquillo, parte del equipo”. No se atribuye ningún mérito directo en la permanencia, pero sí reconoce el cambio de dinámica. “No digo que fuera por eso, pero conseguimos mantenernos alejados del peligro, y eso fue una buena sensación”.
El 11 de mayo, ante Leeds, llegó por fin el momento que llevaba meses esperando: su regreso. Volvió a pisar el césped con la camiseta de Spurs, un paso enorme tras la rotura del cruzado. Desde entonces, el club ha optado por no arriesgar en pretemporada. Cautela máxima con una rodilla que ya ha sufrido bastante.
Un objetivo claro: una temporada sana para demostrar de qué está hecho
Pese a la prudencia con los minutos, Maddison mira al futuro con decisión. No habla de revancha, sino de plenitud. “Estoy trabajando muy duro para intentar estar totalmente en forma y disponible para la mayor parte de la temporada”, afirma.
Su deseo es tan simple como ambicioso. “Quiero una temporada completa, sano, en la que pueda simplemente disfrutar del fútbol. Porque si estoy totalmente en forma y sano, sé de lo que soy capaz. Y sé que puedo influir en los partidos más que muchos jugadores de esta liga. Así que esperemos que sea así”.
Entre pañales, noches sin dormir y una rodilla reconstruida, Maddison se prepara para volver al foco. Tottenham ya sabe lo que es vivir al borde del abismo. La pregunta ahora es si, con él de nuevo en el corazón del juego y con De Zerbi marcando el rumbo, el club puede dejar de mirar hacia abajo y empezar, por fin, a mirar hacia arriba.






