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Inter intensifica interés en Curtis Jones mientras Liverpool enfrenta despedida

El pulso por el futuro de Curtis Jones ha dejado de ser un simple rumor de mercado. En los despachos del Inter se respira confianza. En Liverpool, resignación creciente. Y en medio, un centrocampista que ya no esconde que ve con buenos ojos un cambio de aires.

Inter sube la apuesta

El interés del Inter por Jones no es nuevo. El club italiano lleva detrás del mediocentro desde el mercado de enero y no ha soltado la presa en todo el verano, pese a varios rechazos de Liverpool a sus ofertas iniciales.

La última propuesta, en torno a los 25 millones de euros, también acabó en la papelera de Anfield. Desde Italia, en un primer momento, trasladaron que no pensaban subir un euro más, amparados en un argumento claro: Jones entra en su último año de contrato.

Pero el escenario se ha movido. Intermediarios implicados en la operación han mantenido el canal abierto y trabajan ahora en una nueva estructura de acuerdo que rondaría los 30 millones de euros, con el objetivo de desbloquear una negociación que parecía estancada.

En Liverpool siempre han manejado una valoración superior. Dentro del club sitúan el precio de Jones cerca de los 35 millones de euros —unos 30 millones de libras—, convencidos de que, en el contexto actual de la Premier League, esa cifra sigue siendo una ganga por un jugador de su perfil y edad.

Aun así, las sensaciones empiezan a cambiar. La percepción en el entorno de la operación es que los ‘reds’ podrían flexibilizar su postura si las conversaciones mantienen esta línea ascendente y el Inter se acerca lo suficiente a ese listón.

Iraola le quiere… pero no quiere un culebrón

La llegada de Andoni Iraola al banquillo de Liverpool no ha rebajado el aprecio interno por Jones. El técnico español es un firme admirador del producto de la academia de Anfield y, en un mundo ideal, lo mantendría en su nuevo proyecto.

Sin embargo, Iraola también ha sido claro en privado: si la venta tiene que producirse, mejor pronto que tarde. No quiere un caso abierto hasta los últimos días de mercado, con el ruido constante sobre el vestuario y la planificación pendiente de una sola ficha.

Ese matiz es importante. No es un entrenador empujando a un jugador hacia la puerta de salida. Es un entrenador que acepta la realidad del mercado y exige certezas para construir su equipo.

Y la realidad ahora mismo es que Jones está abierto a irse. No hay negociaciones activas para renovar su contrato con Liverpool, un dato que alimenta la sensación de que este verano puede ser el momento adecuado para que ambas partes tomen caminos distintos.

El incidente con Szoboszlai añade tensión

En ese contexto delicado llegó un episodio que, aunque el club intenta rebajar, ha encendido aún más el foco sobre el futuro del centrocampista.

Tras la reciente victoria de pretemporada de Liverpool ante Wrexham, se produjo un intercambio tenso sobre el césped entre Jones, Dominik Szoboszlai y Kostas Tsimikas después del pitido final. No fue una gran bronca, pero sí lo bastante visible para que las cámaras lo captaran y las preguntas se multiplicaran.

Lo que se ha filtrado desde el entorno del vestuario es sencillo: Jones se sintió molesto porque, al ser sustituido, Szoboszlai entregó el brazalete de capitán a Tsimikas en lugar de pasárselo a él. Un gesto mínimo, pero cargado de simbolismo para un jugador que ha crecido en la casa y que aspira a sentirse referente.

Desde Liverpool restan importancia al episodio y aseguran que no se trata de un problema de fondo dentro del grupo. Pero el momento no ayuda. Con su futuro ya bajo la lupa, cualquier chispa alrededor de Jones se interpreta como un indicio más de distanciamiento.

Inter huele la oportunidad

Al otro lado del canal, el Inter observa todo este escenario como una ventana que se abre un poco más cada día. Ya han asegurado la llegada de John Stones y sueñan con firmar a su segundo internacional inglés del verano en un golpe de efecto para la Serie A.

La combinación es tentadora para los italianos: un jugador de 23 años, formado al máximo nivel, con experiencia en la élite y un contrato en cuenta atrás. Un club vendedor que empieza a asumir que quizá sea el momento de hacer caja. Un entrenador nuevo que no quiere que el tema se enquiste. Y un futbolista dispuesto a escuchar.

La negociación entra ahora en una fase decisiva, con los 30 millones de euros como frontera simbólica y los 35 como aspiración de Liverpool. Entre esas dos cifras se juega algo más que un simple traspaso: se mide hasta qué punto el club inglés está dispuesto a soltar a uno de los nombres propios de su cantera y cuánto cree el Inter en que Jones puede ser el siguiente pilar de su nuevo proyecto.

La pregunta ya no es si hay interés. La verdadera incógnita es cuánto tardará en romperse el equilibrio. Y si, cuando lo haga, Curtis Jones saldrá de Anfield rumbo a Milán con la sensación de salto adelante… o de oportunidad perdida por las dos partes.