España domina a Bélgica en el Mundial de Los Ángeles
En el imponente SoFi Stadium de Los Ángeles, España se ha adueñado del guion del partido y del marcador. Al descanso, 1-0 ante Bélgica en los cuartos de final del Mundial. Ventaja corta. Sensación de control mucho mayor.
El gol lleva la firma de Fabián Ruiz, pero nace de la insistencia de una selección que huele la sangre cuando se instala cerca del área rival. Minuto 30. Dani Olmo se perfila y arma un disparo duro, incómodo, que obliga a Thibaut Courtois a una estirada comprometida. El portero belga no logra despejar lejos: deja el balón muerto en el corazón del área. Ahí aparece Fabián, frío y rápido, para empujar con precisión desde muy cerca. Castigo inmediato a la mínima concesión.
España, campeona de Europa, ha llegado a este Mundial con una etiqueta clara: equipo sólido, casi hermético atrás. De momento, lo está confirmando. La zaga de Luis de la Fuente es la más fiable del torneo y se nota en cada duelo, en cada balón dividido. No concede metros, no concede giros, no concede respiro. Portugal ya lo sufrió en la ronda anterior, eliminada con un cabezazo agónico de Mikel Merino en el tiempo añadido. Hoy, el plan se repite: seguridad defensiva, paciencia con balón y un golpe certero cuando el rival se despista.
Bélgica, en cambio, ha entrado al partido a contrapié. Llegaba lanzada tras arrasar a la coanfitriona Estados Unidos en Seattle, alimentada por el orgullo y por el ruido alrededor del caso Folarin Balogun, amplificado incluso por la intervención del presidente Donald Trump. El equipo se había refugiado en el fútbol para responder en el campo. En Los Ángeles, de momento, la respuesta no aparece.
El golpe más duro para los Red Devils llegó incluso antes del pitido inicial. Youri Tielemans, capitán y referencia en la sala de máquinas, se cayó del partido por lesión cuando ya figuraba en el once titular. La noticia, a última hora, obligó a improvisar. El centro del campo belga perdió jerarquía, pases seguros y personalidad justo antes de medirse a una de las selecciones más dominantes del campeonato. Desde entonces, Bélgica corre detrás del balón y del marcador.
España huele cómoda. Mueve la pelota con calma, sin precipitarse, consciente de que el reloj también juega a su favor. Cada pérdida belga se convierte en una invitación a atacar de nuevo. Cada recuperación española, en un recordatorio de por qué nadie ha logrado desarbolar su estructura defensiva en este Mundial.
El SoFi Stadium, acostumbrado a otros espectáculos, asiste a uno muy distinto: una selección que juega con la seguridad de quien se sabe preparada para llegar lejos, contra otra que intenta recomponerse sobre la marcha. Bélgica necesita un giro de guion rápido para no despedirse. España, con el marcador a favor y la defensa más férrea del torneo, empieza a oler algo más que unas simples semifinales.






