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De Zerbi avisa: Tottenham tiene otra bomba en el mercado

El verano del Tottenham ya era ruidoso. Y Roberto De Zerbi acaba de subir el volumen.

Con unos 237 millones de libras ya invertidos en seis fichajes, cualquiera diría que el club londinense ha pisado el freno. El técnico italiano, en cambio, habla como alguien que apenas ha cambiado de marcha.

Han llegado Sandro Tonali, Mateus Fernandes y Jan Paul van Hecke para reforzar el corazón del equipo. A ellos se suman las oportunidades de mercado: Andy Robertson, Marcos Senesi y Martin Dubravka, todos a coste cero, apuntalando una plantilla que empieza a tener profundidad de equipo grande. Pero De Zerbi no da por cerrado nada. Ni mucho menos.

“El mercado de fichajes no ha terminado seguro, pero hemos completado el 60 por ciento de nuestro proyecto. Ahora tenemos otra bomba”, advirtió en declaraciones a football.london. No lo dijo sonriendo. Lo dijo como quien sabe exactamente lo que viene.

Un “tiburón” en el mercado

El propio De Zerbi se definió con una imagen que encaja con su discurso agresivo: “En el mercado, cuando quiero a un jugador, me convierto en un tiburón. No hay opción de decir que no”. La frase resume el momento del Tottenham: ambición sin disimulo, chequera abierta y un plan claro.

La prioridad está marcada: más pegada. El club busca un extremo y, si el mercado lo permite, incluso otro delantero antes del cierre de la ventana el 1 de septiembre. No se trata de fichar por fichar, sino de encontrar la pieza que encaje en un sistema muy específico.

Standard Sport ha informado de que el Tottenham mantiene un firme interés en Savinho, extremo del Manchester City, que habría comunicado esta misma semana su deseo de salir para tener más minutos. El brasileño encaja en el perfil que el cuerpo técnico ha ido afinando desde marzo, en conversaciones constantes entre De Zerbi y el director deportivo Johan Lange.

Velocidad, desborde, capacidad para atacar la espalda de las defensas. Savinho figura muy arriba en esa lista.

Extremos al servicio de los laterales

De Zerbi, sin embargo, no habla del extremo como una isla. Lo coloca dentro de una idea más amplia: el peso de los laterales en su libreto. Para él, el fichaje que viene debe potenciar lo que ya tiene.

“No hay dos jugadores iguales”, recordó. “Un extremo puede ser muy abierto, otro puede ir hacia dentro, uno puede jugar sin lateral, otro con el lateral”. Su análisis no es teórico. Está mirando a su propia plantilla.

“Tenemos cuatro grandes laterales ahora mismo, quizá los cuatro más importantes del mundo, porque pienso que Pedro Porro es el mejor lateral derecho del mundo, con Destiny Udogie, Robertson, y Djed Spence puede jugar a derecha e izquierda”.

La frase es contundente. Y también reveladora. El italiano quiere un extremo que sepa leer esos movimientos, que entienda cuándo abrir el campo para liberar a Porro o Udogie, cuándo venir dentro para que Robertson ataque la banda, cuándo dejarle el carril a Spence. De ahí su insistencia: “Antes de traer a un extremo, tenemos que considerar al lateral, porque empezamos desde el lateral, desde el jugador que ya tenemos, ¿no?”.

Una pieza que falta

El Tottenham ha armado el esqueleto de su proyecto en un solo verano. Tonali como referencia en el centro del campo, Fernandes y Van Hecke para dar alternativas, Senesi para endurecer la defensa, Robertson para aportar jerarquía inmediata en la banda y Dubravka como experiencia bajo palos.

Falta la chispa de arriba. El jugador que haga que todo eso tenga sentido en el último tercio. De Zerbi insiste en que el acuerdo aún no está cerrado, que quedan detalles por resolver, pero su mensaje es claro: espera tener la operación encarrilada pronto.

El mercado se acerca a su tramo decisivo. Tottenham ya ha gastado, ya ha arriesgado, ya ha mandado un mensaje a la Premier. La verdadera pregunta es otra: ¿qué pasará cuando esa “bomba” que promete De Zerbi finalmente estalle en el norte de Londres?