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De Zerbi y su influencia en los fichajes del Tottenham

En tiempos de directores deportivos todopoderosos y comités de fichajes, los entrenadores cada vez pintan menos en los despachos. Los nombres llegan marcados desde bases de datos, informes y algoritmos; al técnico se le pide que haga funcionar lo que otros han elegido.

Tottenham, sin embargo, se asoma a un verano en el que esa dinámica puede ponerse a prueba.

Con el mercado abierto y una red global de ojeadores rastreando perfiles que encajen “en el molde”, el club de Londres sabe que, al final, es un hombre en la banda quien tiene que convivir con esos jugadores, integrarlos en un sistema y exprimirlos al máximo. Si ese hombre se llama Roberto De Zerbi, el margen de maniobra no puede ser un simple formalismo.

El italiano no es de los que se quedan de brazos cruzados mientras otros deciden por él. De carácter fuerte, directo, acostumbrado a marcar la línea a su alrededor, De Zerbi no se ha distinguido nunca por aceptar sin réplica lo que le viene impuesto. Tottenham le ha entregado una misión delicada: sacar al club de una dinámica de dos temporadas seguidas terminando en el puesto 17 y con permanencias agónicas.

No es un reto menor. Es un aviso.

Friedel, convencido: “Van a darle la vuelta al guion”

Brad Friedel, viejo conocido de la afición de Spurs bajo los palos, ve en De Zerbi al hombre adecuado para despertar al gigante adormecido. Pero pone una condición clara: que le dejen moldear el vestuario a su manera.

En declaraciones a GOAL, en un acto con MrQ, el exguardameta fue tajante cuando le preguntaron si Tottenham podría verse otra vez atrapado en la zona baja en la temporada 2026-27: “No, van a darle la vuelta al guion ahora. Tienen al tipo adecuado en De Zerbi. Solo espero que le dejen traer a quien él quiera en verano. Sé que tendrán que hacerlo con prudencia financiera. Sé que generan muchos ingresos, pero que dejen a De Zerbi conseguir lo que quiere, al menos hasta cierto punto”.

Friedel aterriza el discurso con números concretos. Nada de vaguedades. “Digamos que van a ir a por seis jugadores. Que al menos tres de ellos sean de De Zerbi, exclusivamente de De Zerbi. Él sabe lo que quiere. Sabe cómo quiere que jueguen sus equipos”.

El mensaje es claro: si Tottenham quiere la idea de juego de De Zerbi, tendrá que comprar también su lista de prioridades.

De un vestuario roto a una permanencia agónica

El exguardameta no se queda solo en la teoría. Señala lo que ya ha hecho el técnico italiano en circunstancias límite. “Cogió una de las plantillas con el mayor registro de lesiones de jugadores importantes y el nivel de confianza más bajo de cualquier equipo en la Premier League, y consiguió mantenerlos en la categoría”, recuerda.

No fue una salvación plácida. “Y, ya sabes, quizá con un poco de suerte también con la alineación de Aston Villa el día que jugaron entre ellos: se salvaron por los pelos”, admite Friedel.

Ese contexto explica por qué insiste tanto en no complicar el plan. De Zerbi llegó a un grupo golpeado, sin fe y con piezas clave fuera por lesión, y aun así lo mantuvo a flote. Lo hizo con sus ideas, con su manera agresiva de entender el juego, con un modelo muy definido. Si sobrevivió a eso, la lógica indica que con una plantilla adaptada a su libreto puede ir mucho más allá.

“Que no lo sobrecomplican”, resume Friedel. “De Zerbi es un buen entrenador, y sabe, en su sistema, cómo quiere jugar. Así que espero que fichen para su estilo, y entonces creo que podrías ver una resurrección muy rápida del equipo, metiéndose en el top seis”.

El verano que decidirá quién manda en Spurs

Ahí está la encrucijada. Tottenham se mueve en un mercado en el que los datos, las oportunidades y el valor de reventa pesan tanto como el gusto del entrenador. Pero la apuesta por De Zerbi solo tendrá sentido si la dirección deportiva acepta cederle parte del timón.

No se trata de entregarle todo el poder, sino de algo tan sencillo como lo que propone Friedel: si van a llegar seis caras nuevas, que al menos la mitad sean “sus” jugadores. Futbolistas escogidos para su sistema, para su ritmo, para su idea de presión y construcción.

Si el club responde a esa hoja de ruta, el relato de las últimas temporadas puede cambiar de golpe. De los 17º puestos y las permanencias al límite a un Tottenham reconocible, agresivo, instalado de nuevo en la pelea por el top 6.

La cuestión ya no es si De Zerbi sabe qué quiere. Eso está claro. La pregunta es otra: ¿está el club dispuesto a dejarle hacerlo a su manera?