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Liverpool busca a Yan Diomande como relevo de Salah

Liverpool ya tiene nombre propio para el día después de Mohamed Salah. Ese nombre es Yan Diomande. El club de Anfield ve en el joven extremo de RB Leipzig al heredero ideal del egipcio, pero el camino hacia su fichaje promete ser largo, caro y lleno de negociaciones duras.

El plan deportivo está claro. Salah se marchará al final de la temporada tras nueve años decisivos en Liverpool, y el nuevo director deportivo, Richard Hughes, considera que Diomande encaja a la perfección en el perfil que buscan: desequilibrio, desborde, gol y margen de crecimiento. El problema está al otro lado de la mesa.

RB Leipzig no tiene ninguna prisa por vender. El club alemán está convencido de que el valor del marfileño seguirá creciendo y que dejarlo salir ahora sería, económicamente, vender a la baja. Por eso, cualquier conversación arranca en cifras altísimas: alrededor de 100 millones de euros, con la posibilidad real de que la operación suba hasta los 120 millones. Una apuesta de talla mundial para un futbolista de solo 19 años.

Un escaparate llamado Mundial

El interés no ha hecho más que dispararse tras la última actuación de Diomande con su selección. En la victoria de Costa de Marfil por 1-0 ante Ecuador, el extremo fue un tormento constante para su marcador, el jugador de Arsenal Piero Hincapié. Cuatro regates completados, desborde continuo, amenaza permanente.

Su seleccionador, Emerse Fae, quedó fascinado por el impacto del joven, pero lanzó un mensaje claro: el futuro de Diomande queda congelado hasta que termine el Mundial.

“Cuando estábamos en Francia, durante la preparación, los periodistas me decían que estaba a punto de firmar con PSG. Aquí me dicen que está a punto de firmar con Liverpool”, comentó Fae tras el triunfo en el Grupo E.

“Yo no lo sé, pero por ahora se va a centrar en el Mundial y después ya pensará en el resto de su carrera”.

Fae no escatimó elogios. Habló de un talento enorme, pero también de un chico que trabaja, escucha y se integra en el grupo. Un jugador que, según su técnico, “puede darte la victoria” y que ya ha demostrado poder medirse de tú a tú a defensores del máximo nivel europeo, como un finalista de Champions League.

Ese tipo de actuaciones, en un escaparate global, son exactamente lo que Leipzig esperaba para reforzar su posición negociadora.

La llave Gakpo

Ante unas cifras tan elevadas, Liverpool explora fórmulas creativas. Una de las vías que se maneja en los despachos es incluir a Cody Gakpo en la operación como parte de un intercambio de gran envergadura. La idea sería reducir el coste en efectivo enviando al neerlandés en dirección a Leipzig.

La posibilidad tiene lógica deportiva y económica: Leipzig es especialista en revalorizar atacantes jóvenes, y Gakpo podría relanzarse en la Bundesliga con un papel protagonista. Para Liverpool, significaría acercarse a Diomande sin asumir de golpe el peaje de un traspaso puro de tres cifras.

Más allá de la ingeniería financiera, hay un factor clave que juega a favor del club inglés: la predisposición del propio futbolista. Distintas informaciones apuntan a que Diomande ya ha dado el “sí” a la idea de jugar en Anfield. Quiere vestir de rojo. Quiere ese escenario.

No es el único en la lista

Liverpool, sin embargo, no se ata a un solo nombre. El relevo de Salah es demasiado importante como para jugárselo todo a una carta, por muy prometedora que sea. Bradley Barcola, actualmente en PSG, se ha colado con fuerza en la agenda.

Según el periodista Graeme Bailey, Barcola desea salir del club parisino este verano y se ha convertido en objetivo de alto nivel tanto para Liverpool como para Arsenal. Otro extremo joven, vertical, con capacidad para romper partidos y que encaja en la línea de fichajes de proyección que el club inglés ha potenciado en los últimos años.

El escenario es claro: Liverpool se mueve en el mercado de los grandes, en la franja de precios y ambiciones donde un fichaje marca una era. Entre Diomande, Barcola y las maniobras que puedan involucrar a jugadores como Gakpo, el club está trazando el mapa del ataque que deberá sostener la próxima década.

La gran incógnita ya no es si habrá un nuevo líder en la banda derecha de Anfield. La pregunta es quién se atreverá a ocupar el vacío que deja Salah… y cuánto estará dispuesto a pagar Liverpool por ese privilegio.