Cole Palmer recupera su mejor versión bajo Xabi Alonso
Cole Palmer vuelve a sonreír. Y en Stamford Bridge respiran. Xabi Alonso aseguró que el atacante ha dejado atrás los problemas físicos que destrozaron su última temporada y que ahora está centrado en algo tan simple como decisivo: volver a disfrutar del fútbol.
La 2025-26 fue un año extraño para Palmer. Solo 26 apariciones en la Premier League, 10 goles y una sensación constante de ir a contracorriente, muy lejos del nivel deslumbrante de sus dos primeras campañas con el Chelsea. Se le veía pesado, limitado en los movimientos, sin esa chispa habitual entre líneas. La lesión en la ingle que le apartó casi por completo de los tres primeros meses dejó huella.
Esa merma se notó en todo. Menos creatividad, menos influencia, menos colmillo en los últimos metros. El impacto fue tal que Thomas Tuchel decidió dejarle fuera de la lista de Inglaterra para el Mundial. Un golpe duro para cualquier jugador de 24 años. Pero también una pausa inesperada: por primera vez desde 2022, Palmer tuvo un verano sin competición.
Alonso, que ha heredado un vestuario golpeado por la irregularidad, ve en ese parón un punto de giro: «Cole está decidido a disfrutar de su fútbol», explicó el técnico. «Quiere estar en forma. Quiere sentirse sano. Quiere tener una buena conexión con los jugadores que tiene alrededor».
El entrenador del Chelsea fue más allá. Sabe lo que tiene entre manos: «He dicho que si tenemos a este Cole, si somos capaces de llegar hasta él y siente ese ‘flow’ en el juego y se conecta bien con los demás, estoy seguro de que su nivel es de primera categoría, diría de clase mundial, y que tendrá una gran temporada».
Un inicio de curso torcido
El calvario de Palmer comenzó en agosto. Estaba en el once para el 5-1 del Chelsea en el campo del West Ham, pero fue retirado de la alineación inicial poco antes del inicio. A partir de ahí, apenas dos apariciones más en liga hasta diciembre. Después, logró encadenar partidos —solo se perdió dos encuentros de Premier en la segunda mitad del curso—, pero nunca terminó de parecer el mismo.
El equipo tampoco ayudó. Un Chelsea errático, sin continuidad, que acabó décimo. Tuchel llegó a admitir públicamente en marzo que Palmer no podía extender por completo la ingle tras la lesión. Un detalle que explicaba muchas cosas: el cambio de ritmo, la falta de explosividad, ese medio segundo que antes le sobraba y ahora le faltaba.
Alonso, sin embargo, mira al presente. Y es tajante cuando le preguntan si cree que los problemas físicos han quedado atrás: «Sí», respondió. «A veces necesitas pasar por un momento difícil con una lesión o lo que sea para aprender de ello».
El técnico insiste en el trabajo silencioso que hay detrás del regreso: «Creo que Cole ha atravesado un periodo complicado con la lesión y ahora está trabajando muy duro en la prevención para no volver a sentir esos síntomas. Desde el primer día, se ha esforzado muchísimo para evitarlo».
Un nuevo punto de partida
El escenario para comprobarlo no será sencillo: el lunes, estreno de la Premier League ante el Fulham en Craven Cottage, en un derbi del oeste de Londres que siempre se juega con los dientes apretados. Para Alonso, el partido sirve como examen y como escaparate.
El Chelsea, además, se prepara para mostrar caras nuevas. Maxence Lacroix, Morgan Rogers y Marco Palestra están disponibles para debutar en un equipo que necesita combinar urgencia competitiva con paciencia para construir algo reconocible.
En medio de ese proceso, Palmer se convierte en una pieza clave. No solo por los goles o las asistencias, sino por lo que representa: si el inglés vuelve a encontrar ese ‘flow’ del que habla Alonso, el Chelsea ganará algo que el año pasado nunca tuvo del todo: un líder creativo en plenitud física.
La pregunta ya no es si está sano. La cuestión, a partir de ahora, es hasta dónde puede llegar este Cole Palmer con un cuerpo que, por fin, vuelve a responderle.






