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Carrick y la duda de Shaw antes del derbi contra el City

Michael Carrick no sabe todavía si podrá contar con Luke Shaw para el choque grande contra Manchester City. El lateral zurdo, de 31 años, se someterá a una prueba final antes de decidir si entra en la convocatoria para un partido que pesa mucho más que tres puntos.

Shaw ya se quedó fuera del 4-0 ante Sabah FK en la Champions League, después de haber sido sustituido en el 2-2 contra Everton. No fue una simple rotación. Carrick y su cuerpo técnico pisaron el freno con él.

“Ya veremos”, explicó el técnico ante los medios, sin rodeos. “Lo hemos cuidado un poco. No estaba al 100% para Sabah, así que no lo arriesgamos. Veremos cómo está en los próximos días”. Mensaje claro: nada de heroísmos en octubre, por muy tentador que sea forzar ante el campeón.

Un duelo con historia personal

El encuentro contra el City no es un partido más para Carrick. Es una vuelta al origen. Es el espejo de su primer partido en el banquillo tras sustituir a Ruben Amorim como interino en enero. Aquella tarde, en su debut, el equipo rompió una racha de cuatro partidos sin ganar con una actuación quirúrgica ante el conjunto de Pep Guardiola, sostenida por los goles de Bryan Mbeumo y Patrick Dorgu.

Aquella victoria disparó el ruido alrededor de su figura. Pero Carrick se encargó de apagar cualquier intento de convertir el pasado en garantía de futuro.

“Será definitivamente diferente, porque ningún partido es igual”, advirtió. “No hay forma de que pensemos: ganamos el año pasado, hacemos lo mismo y todo será igual. La confianza que hemos construido con el tiempo y la sensación de que mejoramos constantemente, eso sí nos ayuda”.

No vende humo. Reconoce la magnitud del escenario sin disfrazarlo: “Sabemos que es un gran partido, que es importante. Hay mucho en juego, es bastante obvio decirlo, pero lo esperamos con ganas. Tenemos poco tiempo para recuperarnos y prepararlo, pero lo aprovecharemos al máximo”.

De interino a proyecto estable

Lo que empezó como un parche se ha convertido en proyecto. Carrick asumió el cargo como solución temporal y lo transformó en un argumento sólido: 12 victorias en sus primeros 17 partidos. Suficiente para que el club le entregara las llaves del banquillo de manera definitiva en el Theatre of Dreams.

Mientras desde fuera se hablaba de grandes nombres y de un posible giro de timón impulsado por la dirección liderada por INEOS, él siguió mirando hacia dentro, hacia el vestuario y hacia el plan que había trazado desde enero.

“Creo que lo dije bastante pronto, siempre planeé seguir siendo el entrenador más allá del verano”, reconoció. “Todas las decisiones que tomábamos eran pensando en estar aquí un tiempo. Nunca supe cuánto iba a ser, todavía no lo sé. Pero siempre planificas el futuro, cómo quieres que sea y la dirección a la que quieres ir, y eso fue desde el primer día”.

No es un discurso de circunstancia. Es una declaración de intenciones. “La actuación de los chicos fue increíble con todo eso alrededor, pero siempre ha habido, y siempre habrá para mí, desde el principio, la idea de intentar llevar a este club a donde queremos llegar a largo plazo”.

Ahora, con el City enfrente y la incógnita de Shaw en el aire, el plan de Carrick se mide de nuevo bajo los focos más duros. No es solo un derbi. Es otro examen a la solidez de un proyecto que ya no se puede esconder detrás de la etiqueta de interino.