Anthony Gordon busca ser decisivo en el Mundial
Anthony Gordon ha irrumpido en este Mundial como uno de los motores silenciosos de Inglaterra. No acapara portadas como Harry Kane, ni arrastra defensas con el estruendo de las grandes estrellas, pero su impacto en el camino hasta los cuartos de final es innegable. Y, aun así, al extremo le sabe a poco.
Dentro del vestuario, el discurso es claro. “En cuanto a estándares fuera del campo, nos estamos exigiendo mutuamente, que es realmente importante para cualquier equipo que quiera tener éxito”, apunta Gordon. El mensaje encaja con la imagen de una selección que se corrige, se habla, se aprieta. No solo en los 90 minutos.
En el césped, Gordon ya ha dejado huella. Dos asistencias para Harry Kane en la remontada agónica ante la República Democrática del Congo y, después, la jugada del penalti decisivo contra México que el capitán convirtió. Acciones que cambian partidos. Acciones que sostienen una candidatura.
Sin embargo, el jugador formado en Liverpool persigue algo más íntimo, más personal: el gol. “Me encanta definir, es una parte grande de mi juego, quiero ser un goleador”, admite. No lo dice como un deseo vago, sino como un objetivo obsesivo. De esos que marcan carreras.
Para llegar ahí, ha elegido el camino más simple y más duro: repetir, insistir, perfeccionar. “La única manera de llegar de verdad a donde quiero estar es practicando cada día”, explica. Nada de atajos. Sesiones, repeticiones, automatismos hasta que el golpeo salga solo, sin pensar.
El modelo a seguir lo tiene a unos metros en cada entrenamiento. Kane, referencia absoluta de esta Inglaterra, se ha convertido también en profesor particular. “He estado hablando con H y tratando de ganar todo el conocimiento que pueda, porque él puede hacerlo con las dos piernas, no importa el ángulo, no importa el control, el balón encuentra la red”, reconoce Gordon, casi con admiración de aprendiz.
Esa es la lección que intenta absorber: la naturalidad letal del delantero. “He estado tratando de coger un poco de él”, añade. Un “poco” que, en el fútbol de élite, puede ser la diferencia entre un buen atacante y uno decisivo.
Inglaterra mira ya al cruce de cuartos ante Noruega, con la amenaza de Erling Haaland en el horizonte y un cuadro que, si todo acompaña, puede llevar a una final de altísimo voltaje ante gigantes como Argentina, España o Francia. En ese escenario, cada detalle cuenta. Cada gol cuenta aún más.
Gordon ya ha demostrado que puede cambiar partidos con sus asistencias y su agresividad. Si consigue añadir el gol que persigue con tanta devoción, dejará de ser solo el socio ideal de Kane para convertirse en una de las armas más temidas de esta Inglaterra que se ha prometido a sí misma no rebajar nunca sus estándares. Dentro y fuera del campo.






