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Sheffield United pierde en el 90' ante Wolves

El lamento de Michael Cooper lo resumió todo en Bramall Lane. Sheffield United había resistido, había trabajado, había competido… hasta que se apagó la luz en el minuto 90. Y Wolverhampton Wanderers no perdonó.

El gol de Raúl Jiménez, a bocajarro, selló el 0-1 para los visitantes y dejó a los Blades clavados en la mitad de la tabla del Championship: 14º puesto y a cinco puntos de las plazas de ascenso automático en este arranque de temporada. Un golpe seco, de esos que dejan silencio en la grada.

Un desvío fatal y un castigo inmediato

La jugada del gol nació de un error, pero no del mexicano. Tommy Doyle armó el disparo, lo hizo mal, pero su tiro mordido se convirtió en una asistencia involuntaria. El balón quedó suelto en el área y ahí apareció Jiménez, rápido, frío, letal. Un toque certero y el balón terminó en la red de Cooper.

El guardameta no se escondió tras el pitido final. Al contrario, puso el foco en lo que, para él, marcó la diferencia en el partido.

“En el minuto 90, al final, nos hemos desconectado y les hemos dejado entrar”, reconoció en BBC Radio Yorkshire. Sin rodeos. Sin excusas.

“Un golpe bajo” para vestuario y afición

Cooper no ocultó la frustración por la forma en la que se escapó el punto.

“Muy decepcionado por eso. Sabemos lo decepcionados que estarán los aficionados al irse a casa”, admitió, consciente de que el mazazo no fue solo deportivo, también emocional. Bramall Lane había empujado, había aguantado el 0-0 con la esperanza de rascar algo ante un rival incómodo. El desenlace fue justo lo contrario.

“Es un poco un golpe bajo”, añadió el portero. “Crédito para los compañeros, obviamente, el esfuerzo estuvo ahí durante 90 minutos, pero ese instante, contra un equipo como ese, como bloque, no podemos desconectarnos de la manera en que lo hicimos. Es tremendamente decepcionante”.

El mensaje fue claro: el problema no fue de actitud, sino de concentración en el momento clave. Un segundo de relajación, un punto menos en la tabla.

Trabajo, información… y una deuda en el césped

Cooper también quiso dejar claro que dentro del club nadie se esconde detrás del trabajo semanal.

“Todos están entrenando muy duro. La cantidad de información que recibimos del cuerpo técnico es fenomenal. No hay quejas de nadie. Es solo cuestión de llevar la práctica a los partidos”.

La frase abre una pregunta incómoda pero inevitable: si el esfuerzo y la preparación están, ¿cuánto tiempo puede permitirse Sheffield United seguir pagando tan caro esos segundos de desconexión en una carrera de ascenso que no espera a nadie?