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Roma se prepara para la subasta de Manu Koné

Con el eco del Mundial apagándose, en Roma el ruido ya no viene de las gradas, sino del mercado. Manu Koné se ha convertido en el nombre caliente del verano giallorosso. Y el club sabe que las ofertas no tardarán en llegar. Al frente de la fila, Manchester United.

La sensación en Trigoria es clara: Koné está en el escaparate y su salida puede cambiar el balance de todo el verano. No por gusto, sino por necesidad.

Un pilar en venta y una fecha marcada en rojo

Gian Piero Gasperini lo dejó caer sin rodeos: por motivos financieros, Roma tendrá que desprenderse de una de sus piezas centrales. No es una amenaza, es un plan de supervivencia.

La fecha límite, eso sí, se ha movido. El club ha ganado un mes de aire: ahora el plazo se cierra el 31 de julio.

La prioridad interna sería hacer caja con Matias Soulé. Pero el mercado, de momento, no acompaña. Las propuestas no han alcanzado el nivel esperado y el argentino ya rechazó un traspaso a Arabia Saudí, una de las pocas vías que garantizaban dinero inmediato.

Mientras tanto, el foco se desplaza inevitablemente hacia Koné.

Koné, el gran botín contable

Roma tasa a Manu Koné entre 55 y 60 millones de euros. No es solo una cifra de mercado, es una operación estratégica. En los libros del club, el centrocampista figura con un valor de 12 millones.

La diferencia sería una enorme plusvalía, exactamente lo que exige la situación económica.

Manchester United lo sigue de cerca, pero no está solo. En la lista de los ingleses aparecen también Eduardo Camavinga y Alex Scott, lo que dibuja un escenario de competencia y alternativas. Chelsea también se ha metido en la carrera por el mediocampista, añadiendo presión y, potencialmente, subiendo el precio.

En Roma lo saben. Y se preparan.

Kessié, Thuram y la respuesta a un golpe de mercado

Mientras escuchan ofertas, los giallorossi ya han empezado a trazar el mapa de los sustitutos. La dirección deportiva mira con especial interés hacia jugadores bajo el paraguas de BlueCo.

Dos nombres sobresalen: Frank Kessié y Khephren Thuram. Dos perfiles físicos, con presencia, pensados para no perder músculo en la medular si Koné hace las maletas.

Hay también un punto de orgullo en la estrategia. Roma busca reaccionar al golpe que supuso ver a Juventus entrar en el último segundo por Zeki Celik. Un movimiento que dejó huella en la capital. Celik podría salir por unos 40 millones de euros, otra posible fuente de ingresos que obligaría a rearmar la plantilla con rapidez.

Mirada amplia: de Celtic a Botafogo

El radar romano no se detiene ahí. El club ha apuntado también el nombre de Arne Engels, de Celtic. El centrocampista está valorado entre 20 y 25 millones de euros, una cifra más contenida, pero que encajaría en un escenario de varias salidas.

En Brasil, otro objetivo: Danilo Santos, de Botafogo. El mediocampista formó parte de la convocatoria de Brasil para el Mundial y su precio ronda los 30-35 millones de euros. Un perfil con proyección, pero que exige una apuesta económica importante.

Un verano decisivo

Roma se mueve en un equilibrio delicado: vender sin desmantelar, recaudar sin perder competitividad. Koné es la llave de todo. Si Manchester United o Chelsea cumplen las expectativas del club, la operación puede redefinir el proyecto a corto plazo.

El 31 de julio marca el límite en el calendario. Lo que ocurra antes de esa fecha dirá si Roma ha sabido transformar una obligación económica en una oportunidad deportiva o si este verano quedará marcado solo por la pérdida de un pilar.