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AC Milan busca reencontrarse con la victoria ante Lecce

AC Milan llega herido, pero no roto. Después de un arranque ilusionante en la Serie A, el golpe europeo ha dolido: 2-0 ante Benfica en su estreno de Europa League y demasiadas dudas en el ambiente. El consuelo para los rossoneri es claro: vuelven al campeonato doméstico y, sobre todo, vuelven al San Siro.

El equipo de Ruben Amorim no conoce la derrota en liga. Ha sobrevivido a un calendario incómodo, con tres de los cuatro primeros partidos lejos de casa, y ha respondido con carácter ante rivales de peso. El ejemplo más claro, el 2-2 frente a Lazio: 0-2 abajo en el minuto 39 y reacción furiosa para salvar un punto. Esa capacidad de levantarse es lo que sostiene ahora mismo el discurso en Milanello.

Lecce, por su parte, ha cambiado el gesto respecto a la temporada pasada. El conjunto giallorosso, que el curso anterior terminó apenas cuatro puntos por encima del descenso, ya suma cinco puntos más que a estas alturas del año pasado. No es un detalle menor para un club que vive mirando de reojo la zona roja.

Eusebio Di Francesco, tras encadenar dos descensos con Venezia y Frosinone, logró mantener a Lecce en la élite el año pasado y se ganó la renovación. De momento, responde: dos victorias, dos derrotas en cuatro jornadas y un 3-2 vibrante ante Monza en su última salida, con semana completa de descanso antes de visitar San Siro. Llegan con confianza. Y sin nada que perder.

Racha, historia y necesidad

Milan encara apenas su segundo partido de Serie A como local. El primero fue un 2-0 sólido ante Venezia a finales de agosto, un triunfo que parecía marcar el camino. Desde entonces, la máquina se ha gripado: tres partidos sin ganar entre todas las competiciones, dos empates y una derrota, y la sensación de que el equipo necesita un resultado contundente para respirar.

El contexto histórico empuja todavía más al lado rossonero. Milan acumula 17 enfrentamientos consecutivos sin perder ante Lecce, con 12 victorias en esa serie. La última vez que el cuadro del Salento se impuso a los milanistas fue hace más de veinte años. Demasiado tiempo como para que el vestuario local no sienta la obligación de imponer jerarquía.

Los datos recientes entre ambos también marcan una pauta: en los tres últimos duelos, Milan ganó sin encajar gol. El patrón es claro y alimenta la lectura de un partido en el que el favorito, pese al bache, sigue siendo el gigante.

Once probables y libreto previsto

En el papel, Amorim apostaría por un once reconocible: Maignan bajo palos; línea defensiva con Gila, De Winter y Pavlovic; carriles y bandas para Chukwueze y Estupiñán; un centro del campo de mucho oficio y criterio con Modric, Rabiot y Loftus-Cheek; y arriba la calidad de Pulisic junto al olfato de Gonçalo Ramos.

Lecce, con la idea de ser compacto y salir rápido, apuntaría a un once formado por Falcone; Veiga, Siebert, Gabriel y Gallo en defensa; Coulibaly, Ilic y Maleh en la sala de máquinas; y un tridente ofensivo con Ndri, Monteiro y Stulic.

El plan parece escrito: Milan llevará la iniciativa, Lecce esperará su momento. La pregunta es cuánto tardará en romperse el partido.

Un Milan de segundas partes

Hay un dato que define este inicio de curso rossonero en Serie A: todos sus goles han llegado tras el descanso. Siete tantos en cuatro jornadas, ninguno en los primeros 45 minutos. El equipo tarda en carburar, pero cuando lo hace, golpea con insistencia.

El tramo entre el minuto 60 y el 75 se ha convertido en territorio Milan. El 86% de sus goles en liga se concentran ahí, cuando las piernas rivales pesan más y el talento de los de Amorim encuentra espacios. Ese patrón choca con otro dato llamativo: Lecce todavía no ha encajado un solo gol en la segunda parte como visitante esta temporada.

Algo tendrá que romperse. O Lecce mantiene su muralla tras el descanso o Milan prolonga su tendencia de desatarse en el segundo acto, empujado por un San Siro que no perdona las dudas pero sabe encenderse cuando huele sangre.

Partido corto, marcador corto

Todo apunta a un duelo de marcadores ajustados. El Milan de Amorim no es un equipo desbocado. Prioriza el orden, la estructura, la seguridad defensiva. Tres de sus últimos cinco encuentros han terminado por debajo de la barrera de los tres goles. Su único partido liguero en casa este curso dejó un 2-0, una victoria controlada, sin excesos.

La estadística del curso pasado va en la misma línea: 21 de sus 34 partidos de Serie A cerraron con menos de tres goles. No es casualidad. Es un estilo.

Lecce tampoco es un vendaval lejos de casa. Promedia un gol por encuentro como visitante y viene de irse en blanco en su última salida, ante Cagliari. Tres de sus últimos cinco choques también se quedaron cortos de goles. El precedente inmediato en San Siro, la pasada temporada, terminó 1-0 para Milan. Un guion que encaja demasiado bien con el contexto actual como para ignorarlo.

Pronóstico: victoria sufrida y sello rossonero

Con la necesidad apretando y la historia de su lado, Milan parece destinado a reencontrarse con la victoria en liga. Un triunfo ajustado, sin festival ofensivo, apoyado en la solidez atrás y en ese arreón habitual tras el descanso.

El marcador que mejor encaja con el momento y con los datos: 1-0 para AC Milan, con Gonçalo Ramos como candidato principal a firmar el gol decisivo.

Si la noche sigue el patrón de este inicio de temporada, San Siro no verá un vendaval. Verá un equipo que sufre, madura el partido y golpea cuando el reloj se acerca al tramo final. Y ahí se medirá algo más que tres puntos: se medirá si este Milan está para levantarse de verdad o para seguir dudando.