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El regreso de Martin O'Neill a la Champions League tras 22 años

Han pasado 22 años desde la última vez que Martin O'Neill dirigió en la Champions League. Dentro de una semana, podría estar preparando su regreso al mayor escaparate de Europa.

En aquel entonces, su última noche en la competición fue un 0-0 contra AC Milan en Celtic Park, en la fase de grupos de 2004. Algunos de los futbolistas que ahora lidera ni siquiera habían nacido. Hoy, con 74 años y tras un reciente paso por el hospital por un “pequeño procedimiento” que le obligó a perderse una cómoda victoria de Premiership en Kilmarnock, O'Neill vuelve a estar en el centro de todo.

No hay duda de quién manda en Celtic. Él toma las grandes decisiones, marca la línea, fija el tono. El trabajo diario sobre el césped queda en manos de sus asistentes, Shaun Maloney y Mark Fotheringham, pero el pulso del equipo late al ritmo de O'Neill.

Scott Brown, que conoce la exigencia del club desde dentro, lo resumió en Sportsound: “Martin es un mánager. Los tiempos han cambiado, pero es increíble cómo se ha adaptado”. Y puso el foco en algo que se ve y se siente: esa calma casi imperturbable cuando habla en radio o televisión. “Simplemente destila confianza. Te imaginas lo que provoca en los aficionados, en nosotros, en los jugadores: transmite esa confianza y esa calma”.

Todo eso se vio reflejado en la noche del martes. LASK, campeón de Austria y en plena racha, llegó al este de Glasgow con argumentos y no se escondió. Tuvo ocasiones, amenazó, se asomó al área local. Pero cuando Celtic aceleró, el partido se rompió.

Goles

Tres golpes, tres golazos.

  • Benjamin Nygren abrió la cuenta con un disparo perfecto a la escuadra, un derechazo seco que encendió Celtic Park.
  • El segundo llevó la firma del fichaje veraniego Camilo Duran: volea magnífica antes del descanso, pura técnica y determinación.
  • Ya en la segunda parte, el colombiano completó su exhibición con su segundo tanto de la noche, esta vez tras una asistencia de Nygren, rematando con furia para dejar la eliminatoria muy encarrilada.

LASK, que había llegado con confianza y argumentos, salió de Glasgow sacudido por la pegada y el ritmo de un Celtic que parece haber recuperado algo más que resultados: una identidad reconocible, agresiva, valiente.

O'Neill no se deja arrastrar por la euforia. No es su estilo. Insiste en que la tarea no está terminada, que queda el partido de vuelta y que la Champions no perdona la relajación. Pero lo del martes se suma a un capítulo más de una carrera que ya parecía cerrada y que, sin embargo, ha encontrado un epílogo inesperado.

Tras la dimisión de Brendan Rodgers el pasado octubre, O'Neill salió de su retiro para asumir el cargo en dos etapas interinas. Lo que parecía un parche se convirtió en un golpe de efecto: acabó levantando un doblete de liga y copa que pocos veían posible cuando aceptó el reto.

Este verano, dio un paso más y acordó quedarse de forma permanente. No como figura decorativa, sino como arquitecto de un equipo que vuelve a mirar a Europa con ambición.

Pat Nevin lo explicó en Match of the Day: “A veces es difícil ver exactamente qué hace Martin por el equipo, pero tiene esa capacidad de moldear un conjunto”. Lo comparó con los grandes entrenadores, los que entienden qué jugadores encajan entre sí y cómo exprimirlos al máximo. “El trabajo que hizo la temporada pasada fue de otro mundo. Pase lo que pase, siempre será una leyenda del club, pero si logran una buena racha en Europa, sería fantástico”.

La eliminatoria aún no está resuelta, y O'Neill no permitirá distracciones. Pero si Celtic confirma el pase a la fase de grupos, el técnico que volvió del retiro podría reencontrarse con la Champions League dos décadas después. Y entonces la pregunta ya no será qué hace un entrenador de 74 años en ese escenario, sino hasta dónde puede llegar con este equipo que vuelve a creer.