Rangers cae a la Conference League tras derrota y críticas a la directiva
La derrota global por 3-2 envía a los Light Blues al playoff de Conference League y deja un incendio político y deportivo en Ibrox.
Un aviso ignorado y una junta bajo fuego
Derek McInnes ya lo había avisado: Rangers jugaba con fuego al no tapar los agujeros de su defensa. Ahora, las llamas amenazan con tragarse a un consejo de administración cada vez más cuestionado.
Andrew Cavenagh y su régimen estadounidense ya habían sentido el calor el lunes, en la junta de accionistas. Aficionado tras aficionado desfiló para cargar contra un modelo de fichajes que, a ojos de muchos, hace agua por todas partes. Los directores de Estados Unidos se aferraban a la esperanza de remontar el 2-1 encajado en Polonia y, con ello, enfriar el creciente enfado de la grada.
No ocurrió. Y el ambiente vuelve a parecerse peligrosamente al clima tóxico que rodeó el fallido intento de contratar a Russell Martin la temporada pasada.
Shankland abre la puerta… y Prelec la cierra
McInnes soñaba con que el primer gol de Lawrence Shankland con la camiseta de Rangers, a los 19 minutos y desde el punto de penalti, encendiera a su equipo. Un capitán, en casa, en Europa y desde los once metros: el guion parecía perfecto.
Pero el impulso se apagó tras el descanso. El juego se enfrió, el ritmo cayó y el castigo llegó. Nik Prelec firmó el tanto clave, el empate en el partido que devolvía a los polacos al frente de la eliminatoria y sellaba el billete hacia el playoff de Europa League.
Rangers, en cambio, cae a la Conference League por primera vez. Solo una victoria ante el Jablonec checo garantizará presencia en la fase de liga. No hay red.
Ibrox estalla
Cuatro partidos con McInnes en el banquillo. Ninguna victoria.
El veredicto de Ibrox fue brutal. Pitos, bronca, reproches dirigidos a todo lo que se movía. McInnes también recibió su parte, aunque el blanco principal debería estar claro: una directiva estadounidense que ha gastado millones de dólares en 12 meses para entregar, como máximo, mediocridad.
Nueve fichajes este verano y la misma sensación de siempre: un equipo sin creatividad, incapaz de controlar los partidos. Nada cambiará hasta que Cavenagh y compañía se tomen en serio la forma en la que reclutan talento. La grada ya no compra discursos; exige decisiones.
El eco incómodo de Klopp
En medio de esta tormenta, una comparación sonó casi a broma de mal gusto. El CEO de Ibrox, Jim Gillespie, dejó a muchos socios perplejos cuando, en la junta, comparó a McInnes con Jürgen Klopp.
En el césped no se ve ni rastro del famoso “heavy metal” del técnico alemán. La confusión era inevitable. Gillespie intentaba trazar un paralelismo entre el liderazgo carismático de Klopp y las dotes de gestión de grupo de McInnes.
Pero la semana ha sido una pesadilla para el técnico. Todo lo que podía salir mal, salió mal. La doble lesión de Youssef Chermiti y Tuur Rommens golpeó a una plantilla ya corta de ideas y de voces de mando, pese a la llegada de tres ex capitanes. En este contexto, la etiqueta de “nuevo Klopp” suena más a carga que a elogio.
Cumpleaños, penalti y un regalo japonés
Lawrence Shankland cumplió 31 años el lunes. Tres días después recibió un regalo tardío de parte de un viejo conocido del fútbol escocés: el ex Celtic Kobayashi.
El japonés extendió la mano de forma incomprensible al intentar cortar un centro de su compatriota Yokota. Solo él sabrá qué se le pasó por la cabeza. Su error fue oro para Rangers y para Shankland, que aprovechó para marcar el gol con el que había soñado toda su vida en Ibrox.
La espera de dos semanas por ese primer tanto debió de parecerle tan larga como los 31 años que lo separan de su nacimiento. Ha sido un arranque duro para el ex Hearts. Y lo seguirá siendo si McInnes no encuentra los creativos que el delantero necesita para vivir en el área y no de espaldas al abismo.
Naderi, bajo el foco
Con Chermiti fuera toda la temporada por una rotura de ligamentos de rodilla, Rangers necesita desesperadamente que Ryan Naderi justifique los 5 millones de libras invertidos en él procedente del Hansa Rostock el pasado enero.
Tres goles desde entonces no bastan para calmar a una afición que ya cuestiona la carrera contrarreloj del último día de mercado para cerrar su fichaje. McInnes también tiene dudas. Por eso la secretaría técnica de Ibrox sopesa un movimiento por el delantero de Portland Timbers, Kevin Kelsy, dentro de la lista de posibles relevos para el lesionado Chermiti, el hombre de los 9 millones.
La última actuación de Naderi no ayudó. Para un ariete de 1,93 de estatura, hay demasiados momentos en los que se mueve como un boxeador grogui, más que como un referente de área. El precio pesa. Y la paciencia se agota.
No es el único que siente el aliento de la competencia en la nuca. Pero mientras el punta busca elevar su nivel, Yokota ya empieza a parecer inamovible, pese a que McInnes ha reconocido que sigue buscando otro extremo derecho. Sin el descaro del ex Hannover, sin su obsesión por encarar y colgar balones, la invención ofensiva de este equipo rozaría el cero absoluto.
El mensaje es claro: Rangers necesita que más fichajes de este verano se acerquen al listón que está marcando el pequeño atacante.
Una pizarra en constante movimiento
Si algo define la era McInnes hasta ahora es la inestabilidad. El once cambia sin parar.
Cinco modificaciones respecto al equipo que empató con Dundee United en Tannadice para la ida en Polonia. Otras seis para la derrota del domingo ante Hibs. Esta vez, cinco alteraciones más en el once inicial y un giro táctico: del sistema habitual a un 3-5-2.
El cambio no funcionó. La falta de efectivos atrás empujó al técnico a apostar por tres centrales, pero Rangers nunca se sintió cómodo. Djeidi Gassama apareció como carrilero, aunque el mauritano nunca se ha caracterizado por su rigor defensivo. El resultado fue evidente: metros y metros de espacio para el extremo de Jagiellonia, Rodrigo Conceicao, desde el inicio.
Al descanso, McInnes rectificó. Entró McCrorie, se volvió a la defensa de cuatro y, con ello, se rompió la única constante de la noche: Thelo Aasgaard fue sustituido al descanso por Ross Mc, sumando ya siete cambios en el intermedio en solo cuatro partidos.
El problema llegó después. Con el nuevo dibujo, el ritmo se desplomó. Rangers dejó de atacar con la velocidad y la intensidad del primer tiempo. Jagiellonia lo notó, se asentó y encontró el gol que le abre las puertas de la Europa League.
Rangers, en cambio, mira a la Conference League con más dudas que certezas. La pregunta ya no es solo si este equipo puede competir en Europa. Es si el proyecto, tal y como está construido, aguantará otra noche de Ibrox en llamas.






