Popovic elige el corto plazo y rechaza contrato de cuatro años
Tony Popovic pudo asegurarse el banquillo de los Socceroos hasta el Mundial de 2030. Prefirió no hacerlo. El seleccionador australiano confesó que rechazó una oferta de cuatro años de Football Australia y que solo firmó hasta el final de la Copa de Asia de enero en Arabia Saudita. Y lo hizo con una frase que marca el tono de su etapa: está listo para irse en cuanto expire el contrato, convencido de que el legado ya está trazado.
“Me encanta entrenar a los Socceroos”, dijo el martes, en su primera comparecencia desde la polémica eliminación mundialista. “Fue mi elección ir solo hasta la Copa de Asia. Aunque me ofrecieron un contrato de cuatro años, decidí ir hasta la Copa de Asia. Creo que es algo bueno, y también le da a la FA una oportunidad: si quieren ir en otra dirección, pueden”.
No sonó a órdago. Sonó a convicción. “Estoy muy cómodo con la decisión que se ha tomado. Estoy muy cómodo con cómo siempre he trabajado pensando en el futuro… si me voy una semana después, seguiré cómodo con eso”.
Un ciclo largo sobre la mesa… que él mismo acorta
La renovación de Popovic se anunció en la víspera del Mundial. Ahora se sabe que la FA estaba dispuesta a entregarle otro ciclo completo antes incluso de ver cómo respondía Australia en el torneo. Él, en cambio, eligió la vía corta, casi de interinidad voluntaria, para permitir una revisión mutua tras la Copa de Asia.
Popovic insistió en que la seguridad laboral nunca fue su preocupación. Si lo hubiera sido, deslizó, su lista para el Mundial habría sido muy distinta. No habría apostado tan fuerte por la juventud ni habría alineado cuatro de los ocho once iniciales más jóvenes de todo el torneo.
Su plan fue otro: acelerar la maduración de un núcleo joven con la vista puesta en los Mundiales de 2030 y 2034, aun sabiendo que probablemente no estará al mando cuando llegue ese momento.
El giro generacional fue drástico. Catorce jugadores que participaron en las decisivas eliminatorias de junio de 2025 ante Japón y Arabia Saudita se quedaron fuera de la lista mundialista. Ese barrido abrió espacio para nombres como Lucas Herrington, Nestory Irankunda, Paul Okon-Engstler y Mohamed Toure, llamados a foguearse en la élite años antes de alcanzar su pico.
“Eso tiene que pasar”, remarcó. “Necesitamos crear un grupo de jugadores que, dentro de cuatro años, si tenemos la fortuna de estar en un Mundial… entonces quieras estar en una mejor posición con los titulares y con los que puedan entrar y marcar diferencias”.
Juventud, riesgos y una Copa de Asia con objetivo claro
Popovic no piensa frenar esa apuesta, ni siquiera con un contrato que expira en cuestión de meses. Anunció “algunas caras nuevas” para los amistosos ante Brasil en Queensland a finales de este mes, y adelantó otra convocatoria cargada de juventud para la Copa de Asia, donde se ha fijado un mínimo: alcanzar las semifinales.
Todo esto llega con el eco aún fresco de la eliminación en Estados Unidos, una salida dolorosa en octavos de final (round of 32) ante Egipto que encendió a parte de la opinión pública y a varios analistas. Popovic dijo entender la rabia, pero defendió con firmeza sus decisiones, tanto de selección como de planteamiento.
Su único arrepentimiento real del Mundial, confesó, fue no haber rotado más en el segundo partido de la fase de grupos ante Estados Unidos.
Tras el golpe de autoridad del 2-0 a Turquía en el debut, Popovic sorprendió dejando en el banquillo a los goleadores Nestory Irankunda y Connor Metcalfe para dar entrada a Mathew Leckie y Nishan Veliupillay en el duelo contra los coanfitriones. El resultado: un equipo “superado en carrera, en intensidad, en duelos… como lo quieras llamar”, admitió.
Con la perspectiva que dan los días, cree que dos cambios fueron insuficientes. “Parte de mí piensa que debería haber hecho más cambios en el once, porque podía sentir la euforia [por la victoria ante Turquía] y lo que le había costado a un grupo joven antes del partido”, explicó. “Nos vimos muy fatigados en los entrenamientos. Quizá es la que pensé: debería haber hecho más, y lo sentí en la primera parte, después de cinco o diez minutos, que nos veíamos planos”.
El penalti que no cambiaría y la factura física
Si pudiera repetir la tanda de penaltis ante Egipto, asegura que no tocaría nada. Ni el cambio tardío de Patrick Beach por Maty Ryan bajo palos. Ni la elección de lanzadores, con Harry Souttar y Herrington —los dos que fallaron— incluidos entre los cinco designados.
No hubo mea culpa total. Irankunda y Metcalfe regresaron al once en el siguiente choque ante Paraguay y rindieron a buen nivel. Para Popovic, esa respuesta también se explica por algo tan simple como decisivo: estaban físicamente frescos.
Ahí, precisamente, sitúa el gran déficit de los Socceroos: resistencia y profundidad de plantilla. Popovic detalló que, en los seis meses previos al Mundial, los atacantes australianos acumularon solo 23 partidos completos con sus clubes entre todos. Diez de ellos, de Ajdin Hrustic en solitario. Un dato demoledor para un equipo que pretende sostener una presión alta y un ritmo feroz.
“Cuando llega el minuto 60 o 70… están fatigados, exhaustos, no les queda nada”, describió. “Eso es lo que teníamos. Lo sabíamos antes del Mundial, y sabíamos que tendríamos que ir dosificando a esos jugadores durante los partidos para intentar sacar lo mejor de ellos y que pudieran tener impacto”.
Un legado por encima del cargo
El mensaje que deja Popovic es claro: su compromiso está con la estructura, no con la silla. Ha renunciado a la comodidad de un ciclo asegurado hasta 2030 para mantener la puerta abierta a un relevo, si la FA decide cambiar de rumbo tras la Copa de Asia.
Mientras tanto, seguirá arriesgando con jóvenes, asumiendo los golpes de un proceso que no garantiza resultados inmediatos, pero sí una promesa: que cuando llegue el próximo gran escenario, Australia no solo tenga un equipo competitivo, sino un grupo entero preparado para decidir partidos.
La pregunta es si el fútbol australiano tendrá la paciencia —y el coraje— para sostener ese plan cuando el balón vuelva a rodar en Arabia Saudita.






