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Palmer brilla en el debut de Xabi Alonso con Chelsea

Cole Palmer volvió a parecer imparable justo cuando Xabi Alonso más lo necesitaba. En su primera noche al mando de Chelsea, el técnico español se estrenó con un 3-2 frenético ante Fulham en Craven Cottage, un derbi de oeste de Londres donde el ataque brilló y la defensa se dejó la noche libre.

El tridente formado por Palmer, Joao Pedro y Morgan Rogers se comportó como si llevara meses junto. Los tres marcaron, los tres castigaron cada desajuste rival y, durante muchos minutos, parecieron el frente ofensivo más afilado de toda la Premier League.

Palmer, por fin liberado de molestias físicas y descansado tras un verano sin Mundial con Inglaterra, firmó justo el tipo de actuación que el curso pasado se le resistió: un gol, una asistencia y una sensación constante de amenaza. Cuando Sky Sports le preguntó cuán preparado se sentía para la nueva temporada, la respuesta fue tan directa como su fútbol: “¿No viste el partido?”.

Gol a los 31 segundos y un vendaval azul

El aviso llegó de inmediato. Apenas habían pasado 31 segundos cuando Maxence Lacroix ganó un balón de cabeza en su propio campo, rompió la presión local y habilitó a Palmer. El ’10’ levantó la cabeza, encontró a Joao Pedro y el brasileño definió para el 0-1. Fulham ni siquiera había terminado de asentarse; Chelsea ya mandaba.

Desde ahí, el tridente azul no miró atrás. Joao Pedro, también con la energía de quien llega con ganas tras una sorprendente ausencia con Brasil, se movió entre líneas, arrastró centrales y abrió espacios. Palmer los ocupó con la calma de un veterano. Rogers, debutante, atacó cada envío al área como si fuera el último.

Fulham, sin embargo, no se arrugó. El estreno de Alvaro Arbeloa en el banquillo dejó claro el plan: equipo valiente, presión alta y balón hacia adelante sin complejos, sea cual sea el escudo del rival. El problema llegó atrás.

Sánchez complica la noche

El partido pudo haber sido mucho más plácido para Chelsea, incluso sin Moises Caicedo, ausente por sorpresa. Pero Robert Sanchez decidió convertirlo en un examen de nervios.

En el minuto 23, Josh King armó un disparo potente, sí, pero ni mucho menos imparable. El tiro fue al primer palo y el portero español lo dejó pasar. 1-1. Un gol que reactivó a Fulham y avivó, otra vez, las dudas sobre el dueño del arco blue, cuestionado desde hace tiempo.

Chelsea respondió antes del descanso. De nuevo Lacroix, imperial en el juego aéreo, puso un centro tenso al segundo palo. Rogers, completamente solo, apareció desde atrás y empujó el 1-2 en el 41’. Estreno, gol y una declaración de intenciones: si le dejan un metro, castiga.

Nada más arrancar la segunda parte, el castigo se repitió. Calvin Bassey salió de zona sin necesidad, perdió el duelo ante el propio Rogers en un balón largo y dejó a Joao Pedro con espacio. El brasileño, generoso, cedió a Palmer y el inglés firmó el 1-3 en el 49’. Fulham, otra vez, abierto en canal.

Pero cuando Chelsea parecía tener el partido donde quería, Sánchez volvió a fallar. Timothy Castagne probó suerte desde fuera del área, un disparo cómodo de blocar. El guardameta rechazó al centro, justo a los pies de Goncalo Garcia, que no desaprovechó el regalo para poner el 2-3 en el 54’, también en su debut. Craven Cottage despertó de golpe.

Arbeloa ataca, Alonso protege

El nuevo Fulham de Arbeloa no se escondió. El técnico lo dejó claro ante las cámaras: “Es un proyecto nuevo. El tiempo no lo tenemos los entrenadores. Pero si seguimos jugando así, vamos a ganar muchos partidos. Estoy muy orgulloso de mis jugadores. Es la forma en la que quiero jugar, y lo vamos a hacer sin importar quién tengamos delante”.

La propuesta se vio: laterales largos, muchos hombres por delante del balón y una insistencia constante en atacar el área. Generaron ocasiones, metieron a Chelsea en su campo y rozaron el empate. Pero cada vez que los blues aceleraban, la zaga local se abría en canal. Tres goles encajados, y los tres nacidos de errores de colocación y desajustes groseros.

Al otro lado, Xabi Alonso optó por el escudo protector para su portero. “No se trata de hablar de individuos, de sus situaciones. Se trata de entender lo que exige esto. Seguro que en el primer gol podemos hacerlo mejor. Pero es un proceso. Es el día uno. Y normalmente es más fácil aprender con tres puntos”, explicó en Sky Sports.

Entre medias, el ambiente se calentó todavía más cuando Enzo Fernandez saltó al campo por Romeo Lavia en el 65’. El argentino fue recibido con una sonora pitada desde la grada tras sus polémicas acciones con su selección ante Inglaterra en el Mundial. El derbi ya no era solo futbolístico.

Un susto final y un aviso para la temporada

Fulham tuvo el empate en las botas de Antonee Robinson. En el 78’, con Sanchez a media salida y completamente vendido, el lateral intentó una vaselina que terminó muy desviada. Era una ocasión enorme. Craven Cottage se llevó las manos a la cabeza; el banquillo de Chelsea, un suspiro de alivio.

El último sobresalto llegó del lado visitante. Palmer, después de otra noche de liderazgo ofensivo, pidió el cambio en el tramo final. Tras notar molestias, se llevó la mano y se detuvo en plena conducción antes de ser sustituido por Estevao en el 82’. Un gesto que heló un poco el entusiasmo blue: el hombre que había cambiado el partido se marchaba con gesto serio.

Fulham siguió empujando, fiel al plan agresivo de Arbeloa. Pero el marcador ya no se movió. Chelsea, sostenido por su tridente eléctrico y pese a los errores de su portero, defendió la ventaja hasta el pitido final.

Xabi Alonso se marcha de su primer examen en la Premier League con tres puntos, un ataque que ilusiona y un debate abierto bajo palos. Fulham se queda sin premio, pero con una identidad clara y un mensaje directo de su entrenador: van a jugar así contra todos.

En una liga donde cada detalle decide, la pregunta es sencilla: ¿quién aprenderá más rápido de este caos, el Chelsea de Alonso o el Fulham de Arbeloa?