Old Firm sin aficionados: aviso policial a Celtic
El Old Firm del domingo en Ibrox llegará cargado de tensión… pero sin una sola bufanda visitante. Martin O’Neill confirmó que Celtic recibió un aviso formal de “comportamiento general” por parte de Police Scotland en la previa del duelo de cuartos de final de la Premier Sports Cup ante Rangers.
En un estadio con capacidad para 50.000 espectadores, no habrá ni un solo aficionado de Celtic. Una decisión de las autoridades que llega en plena guerra por el reparto de entradas entre los dos gigantes de Glasgow y con el recuerdo aún fresco del último choque en Govan, en marzo, cuando el desorden en las gradas empañó el pase de Celtic en los penaltis en los cuartos de final de la Scottish Gas Scottish Cup tras 120 minutos sin goles.
Ese episodio tuvo consecuencias severas. Tanto Celtic como Rangers deberán disputar su próximo partido como locales en la Scottish Cup a puerta cerrada. Además, ambos clubes han sido sancionados con una factura de compensación de 100.000 libras, que se abonará al equipo que salga como visitante en sus siguientes compromisos en esa competición.
“Será un poco extraño no tener a los aficionados (de Celtic) allí, pero estoy nervioso y emocionado a la vez, es un gran partido”, admitió el técnico de 74 años, que también detalló la visita de la policía al club.
“Hoy vino la policía, solo una pequeña reunión de 15 minutos con nosotros, simplemente recordatorios sobre nuestro comportamiento, que creo que llega en un momento oportuno. Es algo bueno también”, explicó O’Neill. “Creo que es el panorama general. Vaya, sería bonito tener algo que celebrar. Creo que se trata de nuestro comportamiento en general”.
El mensaje, según el propio entrenador, apunta también al césped, aunque los agentes no entraran en detalles: “Ellos no lo mencionaron, pero habría supuesto que una de las cosas que consideran es lo que ocurre en el terreno de juego, porque esas cosas pueden ir más allá. No quieres peleas, para empezar; en segundo lugar, no quieres celebraciones demasiado excesivas, cosas así, si se diera el caso”.
O’Neill no escondió la paradoja: desea festejar un triunfo, pero sabe que los ojos estarán encima de cada gesto. “Me encantaría estar celebrando algo en el partido. Pero se trata del comportamiento a la luz de lo que ha pasado en los últimos encuentros”, subrayó.
Batalla en la portería y dudas hasta última hora
En lo deportivo, el técnico también dejó asuntos abiertos. Confirmó que el centrocampista Mika Baur se ejercitará el sábado tras perderse la sesión del viernes por un golpe, un alivio para una plantilla que necesitará piernas frescas en el ambiente hostil de Ibrox, aunque sin hinchas de Celtic en las gradas.
La gran incógnita está bajo palos. O’Neill aún no ha decidido si el fichaje de final de verano Sam Johnstone conservará el puesto en la portería o si devolverá la titularidad a Viljami Sinisalo, que comenzó la temporada como número uno.
Johnstone, internacional con Inglaterra y cedido por Wolves, debutó con Celtic en la victoria por 1-0 ante St Johnstone en McDiarmid Park el miércoles, en partido de la William Hill Premiership. Fue una primera muestra, pero no una sentencia.
“No he tomado una decisión en absoluto. Se trataba de echar un vistazo a lo que Sam puede hacer”, apuntó O’Neill. “Es fantástico tener a los dos. El gran Viljami ha estado excepcional para nosotros y fue, de nuevo, una oportunidad para ver lo que Sam puede hacer ahora”.
El entrenador dejó claro que no vive de reputaciones pasadas, ni siquiera con un guardameta con historial brillante: “Lo que podía hacer hace un par de años fue fantástico, lo que puede hacer ahora podría ser un cuadro totalmente diferente. Se lo diré a ellos primero”.
Sin aficionados de Celtic, con un aviso policial fresco y con la portería aún en el aire, el Old Firm del domingo se prepara para escribir otro capítulo intenso. La pregunta es sencilla y brutal: ¿será recordado por el fútbol… o por lo que suceda alrededor?






