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El nuevo hogar del Manchester City femenino: un espacio para campeonas

En el mismo campus donde entrenan los hombres y crece la academia, el Manchester City femenino estrena por fin su propia casa. No es un simple cambio de edificio. Es una declaración de intenciones. Cuatro años de trabajo que desembocan en un espacio hecho a medida para las actuales campeonas de la WSL, que se mudaron hace apenas unas semanas.

Ahora, el equipo dispone de todo un ecosistema propio: áreas específicas de medicina, rehabilitación, fisioterapia, hidroterapia y recuperación, además de cocineros y nutricionistas dedicados exclusivamente al grupo. Atrás queda la convivencia diaria con los equipos de la academia. Aquí, cada metro cuadrado habla de fútbol de élite… pero en clave femenina.

Un vestuario que cuenta una historia

El edificio no se ha diseñado desde un despacho, sino desde dentro del vestuario. Jugadoras y cuerpo técnico han participado en el proceso. Laura Coombs, por ejemplo, ha tenido un papel clave en algunos detalles del interior. No es casualidad: se busca que el lugar respire identidad de equipo.

El vestuario, circular, replica el del Etihad Stadium. No solo es estética. El diseño está pensado para reforzar la conexión entre las jugadoras, para que todas se vean, para que nadie quede en un rincón invisible. Hasta el modo en que aparecen los nombres en las taquillas ha sido elegido por ellas.

Alex Greenwood lo resume con una mezcla de orgullo y asombro. “Me encanta este edificio. Me encanta llegar a las puertas cada mañana”, explicó ante los medios. “Siempre he admirado las instalaciones que teníamos, pero esto está en otro nivel”.

Cuando se le pregunta si es el mejor espacio en el que ha estado, la respuesta de una futbolista con más de 100 internacionalidades con Inglaterra y experiencia en el gigante europeo Lyon no deja lugar a dudas: “Para un equipo femenino específicamente, sí, sin duda. En Inglaterra tenemos St George's Park, que es increíble. En Lyon teníamos una instalación que estaba bien, cumplía. Pero nada se acerca a esto. Es el mejor porque está hecho específicamente para nosotras, en todos los sentidos”.

La revolución silenciosa de la nutrición

Entre todas las mejoras, Greenwood destaca una por encima del resto: la alimentación. El control total. “Aquí controlamos absolutamente todo lo que hacemos, la comida, el gimnasio, todo es nuestro”, explica. “En nuestro equipo hay muchas nacionalidades y gustos muy distintos. Podemos atender a todas”.

Ahí entra en escena Emma Deakin, directora de servicios de rendimiento del equipo. Ella conoce de primera mano el salto que supone dejar atrás el espacio compartido con los chicos de la academia. Antes, la prioridad era alimentar a unos 200 jóvenes de entre 14 y 19 años. Otra realidad. Otro paladar.

En el nuevo centro, el menú se escribe pensando en el alto rendimiento y en la diversidad cultural del vestuario. Deakin lo detalla con precisión: ahora pueden ser “realmente específicos” con lo que necesita una jugadora japonesa antes de un partido, o una jamaicana, o una brasileña. No se trata solo de calorías, sino de gustos, costumbres y cómo influyen en la forma de competir. Cada plato se convierte en una herramienta más para ganar.

Un edificio que crea conexiones

Para el entrenador, Andree Jeglertz, el gran triunfo de este espacio no se mide en metros cuadrados, sino en relaciones. Habla de “conexiones”. Y las ve por todas partes.

Ya no hace falta reservar una sala para hablar con alguien. El técnico puede cruzarse con una analista camino del gimnasio, sentarse junto a una jugadora a la hora de la comida, bajar un momento a la sala de fuerza y resolver una duda táctica sobre la marcha. El club ha diseñado un lugar donde la interacción constante forma parte del día a día.

La joya del edificio, al menos para Jeglertz, es el lounge. Una sala aparentemente informal, pensada para que las jugadoras se relajen, pero que en cuestión de minutos puede transformarse en un centro de operaciones tácticas. Allí analiza el cuerpo técnico al próximo rival. Allí se toman decisiones.

Fue también el escenario de uno de los momentos más simbólicos de la temporada: la plantilla reunida para ver por televisión el empate 1-1 entre Arsenal y Brighton, el resultado que certificó matemáticamente el título de la WSL para el City. Mismo sofá, dos emociones distintas: la calma de un miércoles por la noche y la tensión de quien sabe que puede salir campeón sin tocar un balón.

“¿No es increíble poder pasar de un ambiente relajado a un análisis táctico afilado de Chelsea en cinco minutos?”, reflexionaba Jeglertz. Para él, esa dualidad convierte la sala en el “corazón” del edificio. Un lugar donde se puede hablar con crudeza de lo que pasa en el campo y, poco después, dejar a las jugadoras un espacio libre de entrenadores, solo para ellas.

Del trono de la WSL a Wembley

El nuevo hogar llega en el momento justo. El City no solo ha destronado a un gigante. Ha roto una dinastía. Chelsea había encadenado seis títulos consecutivos de la WSL. Esta vez, la fiesta es celeste.

El golpe no se queda ahí. El domingo, el City eliminó a las londinenses en semifinales de la FA Cup, arrebatándoles también la posibilidad de defender un título que habían levantado en cuatro de las últimas cinco ediciones. Dos coronas que cambian de manos en cuestión de semanas.

Ahora, el equipo de Jeglertz apunta a Wembley, donde se medirá a Brighton a finales de mes. Sobre el papel, el City parte como claro favorito. Nuevo centro de alto rendimiento, título de liga, presencia en la final copera. El proyecto se ha colocado en la primera línea del fútbol inglés femenino y no parece dispuesto a conformarse con una sola temporada brillante.

La incógnita Bunny Shaw y la máquina ganadora

En medio de este escenario de crecimiento, hay una sombra que planea sobre el vestuario: el futuro de Khadija “Bunny” Shaw. Los informes la sitúan fuera del club este verano, libre, con Chelsea como principal candidato a hacerse con la que muchos consideran la mejor delantera centro del mundo.

Dentro del vestuario, el deseo es claro. Greenwood, que tiene su taquilla junto a la de la jamaicana, la única excepción al orden numérico del vestuario, no lo esconde: quiere seguir celebrando con ella “muchos años más” y la describe como “una persona increíble”. El vínculo personal es tan fuerte como el deportivo.

El club, sin embargo, mira más allá de un solo nombre. Jeglertz se ha mostrado confiado en poder competir por el título cuando arranque la próxima temporada, con Shaw o sin ella. El mensaje desde los despachos va en la misma línea.

“Estamos intentando construir la máquina ganadora”, afirma Charlotte O'Neill, directora general del City. Y basta echar un vistazo a este nuevo complejo para entender que el City Football Group ha decidido situar al equipo femenino en el centro de su proyecto. El edificio no es un premio por lo conseguido. Es una pista clara de lo que pretenden conquistar a partir de ahora.