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Arne Slot evita confirmar rol de Salah en posible despedida en Anfield

Arne Slot no quiso alimentar el fuego. En la previa de un domingo que puede ser histórico y, a la vez, incómodo, el técnico de Liverpool evitó confirmar si Mohamed Salah tendrá minutos en Anfield ante Brentford, en lo que podría ser la última aparición del egipcio con la camiseta red.

“Yo nunca digo nada sobre la alineación”, zanjó Slot cuando le preguntaron directamente por el papel de Salah en un duelo en el que Liverpool necesita solo un punto para asegurar su plaza en la próxima Champions League. Nada de pistas, nada de sentimentalismos.

El contexto, sin embargo, aprieta. El pasado fin de semana, Salah sacudió el ecosistema del club con una publicación en redes sociales en la que reclamaba un cambio en el estilo de juego, un mensaje que se interpretó como un ataque frontal al fútbol del equipo bajo el mando de Slot. Un dardo público en un momento delicado.

El egipcio, mito absoluto de Anfield tras nueve años en el club y con la salida confirmada para este verano, vuelve así al centro de la escena. No es la primera vez esta temporada que la relación entre estrella y entrenador se tensa hasta el límite: a comienzos de curso, Salah, de 33 años, se quedó fuera de la convocatoria para un partido de Champions League en el campo de Inter Milan después de declarar en una entrevista que su relación con Slot se había “roto”.

Esta vez, el técnico neerlandés eligió no responder con emoción sino con objetivo. Preguntado por cómo le habían sentado las palabras de su delantero, se apartó de la cuestión personal: “No creo que sea tan importante lo que yo sienta. Lo importante es que nos clasifiquemos para la Champions el domingo y preparar a Mo y a todo el equipo de la mejor manera posible para el partido”.

Slot todavía digiere la derrota ante Aston Villa, un golpe que les privó de certificar ya su billete europeo. “Estuve muy decepcionado después de nuestra derrota contra Villa porque una victoria nos habría dado la clasificación para la Champions, que no conseguimos. Ahora queda un partido, que es vital para nosotros como club”, subrayó.

En medio de ese escenario, el entrenador insiste en que, por encima de cualquier fricción, la prioridad es compartida. “Los dos queremos lo mejor para el club, los dos queremos que el club tenga éxito y ese es el objetivo principal”, recalcó.

Slot no esconde que el equipo necesita una sacudida. Su diagnóstico es directo: “Tengo que encontrar una manera de evolucionar este equipo ahora y, definitivamente, en verano y en la próxima temporada para volver a ser exitosos, y para jugar un tipo de fútbol que me guste. Y si a mí me gusta, a los aficionados también les gustará, porque no me ha gustado mucho la forma en que hemos jugado esta temporada”.

La frase deja un matiz significativo: el técnico se alinea, en parte, con la crítica de fondo de Salah, aunque sin nombrarlo. Quiere cambiar la cara del Liverpool, devolverle una identidad reconocible con balón y, al mismo tiempo, hacerlo competitivo. Y desliza un guiño final, cargado de lectura de futuro: “Intentamos evolucionar el equipo de una manera que podamos competir pero también jugar el tipo de fútbol, el estilo de fútbol que los aficionados, yo y, ojalá, Mo, si está en otro sitio en ese momento, también nos guste”.

La mención a un Salah “en otro sitio” mientras habla del estilo ideal no suena casual. Encaja con el final de ciclo que muchos en Anfield ya dan por asumido.

Slot también tuvo que lidiar con la pregunta más incómoda: si las declaraciones de Salah, reclamando que Liverpool recupere su identidad, minaban su autoridad en el vestuario. El neerlandés respondió a la ofensiva: “Estáis haciendo muchas suposiciones. Primero decís que él quiere jugar ese estilo y luego decís que no es mi estilo”.

El entrenador defendió su propuesta recordando el éxito reciente: “Creo que Mo estuvo realmente feliz con el estilo que jugamos el año pasado, porque nos llevó a ganar la liga. El fútbol ha cambiado, el fútbol ha evolucionado, pero los dos queremos lo mejor para Liverpool y eso es competir por trofeos, algo que no hemos hecho esta temporada y que sí hicimos la pasada”.

Ahí se detuvo para reivindicar la obra conjunta: “Él y el equipo —y yo estaba incluido en eso— trajimos el título de liga de vuelta después de cinco años y nos gustaría volver a pelear por él la próxima temporada y seguir evolucionando el equipo. Esa es mi visión”.

El ruido no se limita a las palabras de Salah. La reacción en redes de varios compañeros, dándole “me gusta” y comentando la publicación, alimentó la sensación de fractura interna. Slot, sin embargo, se declaró ajeno a ese universo: “Las redes sociales llegaron cuando yo ya era un poco mayor, así que, como la gente sabe, no estoy realmente metido. No sé exactamente qué significa que ‘te guste’ una publicación”.

Su terreno es otro, y ahí asegura no ver síntomas de rebelión: “Lo que sé, y ese es mi mundo, es cómo entrenan, y no he visto nada diferente comparado con el resto de la temporada”.

Entre la necesidad deportiva y el pulso emocional se mueve el domingo de Anfield. Liverpool se juega la Champions. Salah, quizá, su despedida. Slot, mientras tanto, intenta sostener el presente mientras redibuja el futuro. La gran incógnita es si ese futuro seguirá escribiéndose con el ’11’ sobre el césped o solo en los recuerdos de la grada.