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El último relevo de Carvajal: Fortea y Jiménez en la lucha por el lateral derecho

El sábado, el Santiago Bernabéu no solo despedirá a un capitán. Despedirá a un símbolo. Dani Carvajal afronta ante Athletic Club su último partido con la camiseta blanca y deja un vacío que va mucho más allá del lateral derecho: se marcha experiencia, carácter competitivo y una voz de mando en el vestuario.

El club ya tiene claro que Trent Alexander-Arnold seguirá siendo el titular en el carril diestro. Pero el adiós de Carvajal obliga a mirar un escalón más abajo. Hace falta relevo interno, alguien que complete la rotación y herede, al menos en parte, ese legado competitivo.

Las opciones de mercado gustan, pero chocan con la realidad. Pedro Porro (Tottenham) y Diogo Dalot (Manchester United) figuran en la lista de preferencias, aunque en el club consideran que sus fichajes son, a día de hoy, poco viables. Entre precios, contratos y contextos deportivos, la puerta se entorna… y se abre de par en par la de Valdebebas.

Ahí aparecen dos nombres propios: Jesus Fortea y David Jimenez. Dos caminos distintos hacia el mismo sueño.

Fortea, el heredero señalado

En La Fábrica se habla de Jesus Fortea desde hace años en voz baja, casi con cuidado, como se hace con las joyas que no conviene exponer demasiado pronto. Tiene 19 años, 1,75 de altura y un perfil marcadamente ofensivo. No es un lateral conservador. Es un puñal.

Su fichaje ya fue una declaración de intenciones. Para incorporarle, el Real Madrid rompió el pacto de no agresión con el Atlético de Madrid y se lo llevó de su academia cuando apenas tenía 15 años. Ese movimiento no se hace por un jugador cualquiera. Desde entonces, en los pasillos de Valdebebas se le empezó a etiquetar como el “heredero natural” de Carvajal.

El camino, sin embargo, no ha sido una alfombra roja. Fortea tuvo que quedarse en el Real Madrid C cuando muchos intuían un salto directo a Castilla. Esa parada obligada frenó su progresión y sembró dudas en el entorno. Cuando por fin dio el salto, tampoco fue llegar y mandar: le costó asentarse, encontrar su sitio, competir cada semana.

La respuesta fue futbolística. Se ganó minutos, se hizo un hueco y acabó siendo pieza importante en el Juvenil A que conquistó la UEFA Youth League. Ahí se vio su versión más reconocible: rápido, técnico, con decisión para incorporarse al ataque y castigar por banda. Un lateral que piensa como extremo y que aún debe pulir su lectura defensiva, su uno contra uno atrás, su rigor sin balón.

En el club lo asumen como parte del proceso. Le consideran una apuesta fuerte de futuro y le han blindado con contrato hasta 2029. El talento está. La pregunta es si el salto al primer equipo llega ya, con la marcha de Carvajal, o si todavía necesita un tramo más de cocción en la élite de filiales.

Jimenez, el capitán silencioso

En el otro lado del espejo aparece David Jimenez. Menos ruido, menos foco mediático, menos etiqueta de “prodigio”. Más oficio. Más constancia. Más vestuario.

Jimenez llegó a La Fábrica en 2013 procedente de Móstoles URJC, con un referente muy claro: Álvaro Arbeloa. No es un detalle menor. El hoy técnico del juvenil encarnaba el lateral sobrio, fiable, competitivo, más pendiente de cerrar que de lucirse. Un espejo perfecto para un jugador que ha ido subiendo peldaño a peldaño hasta portar el brazalete de capitán en el Castilla.

En Valdebebas le definen como un “jugador de equipo total” y un “líder silencioso”. No es el que más grita, pero sí el que marca el tono con su profesionalidad y su actitud diaria. Nunca baja la guardia. Nunca se esconde.

Su estreno con el primer equipo llegó el 17 de diciembre, en Copa del Rey ante Talavera, bajo la batuta de Xabi Alonso. Tenía 22 años. Desde entonces ha disputado tres encuentros más, incluido un once inicial frente al Valencia. Cada minuto ha reforzado la misma idea: sólido, ordenado, sin estridencias.

Jimenez no deslumbra, pero casi nunca falla. Su perfil recuerda al de Nacho Fernández: un futbolista que quizá no llena portadas, pero al que los entrenadores miran cuando necesitan seguridad. Cierra bien, entiende los tiempos, comete pocos errores. Y, como Nacho en sus mejores días, su valor se aprecia más cuando falta.

¿Fortea o Jimenez… o un nuevo fichaje?

La encrucijada está servida. El Real Madrid necesita cubrir el hueco que deja Carvajal en la rotación del lateral derecho y tiene dos caminos internos muy claros: el talento ofensivo y todavía por madurar de Fortea, o la fiabilidad silenciosa y ya hecha de Jimenez.

Uno ofrece desborde, proyección, futuro a largo plazo. El otro garantiza oficio inmediato, jerarquía discreta y una curva de adaptación mucho más corta. Dos perfiles complementarios para un puesto que, con Alexander-Arnold como titular, exigirá tanto paciencia como competitividad.

En los despachos no descartan nada. La promoción de uno de los dos canteranos, la apuesta por ambos en diferentes roles o un movimiento inesperado en el mercado si surge una oportunidad que hoy parece lejana.

Lo único seguro es que el Bernabéu despedirá a Carvajal sabiendo que su sombra es alargada. Y que, en Valdebebas, dos laterales miran ese vacío como una oportunidad irrepetible. ¿Quién será el siguiente en adueñarse de la banda derecha del Real Madrid?