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Mykhaylo Mudryk regresa al fútbol tras cerrar el caso de dopaje

Mykhaylo Mudryk vuelve a ver la luz. El extremo de Chelsea, que llegó a estar castigado con una sanción de cuatro años por dopaje, ha quedado habilitado para regresar de inmediato a la competición después de que la Federación Inglesa (FA) diera por resuelto su expediente disciplinario en un acuerdo conjunto con la Agencia Mundial Antidopaje (WADA).

El giro es mayúsculo. En octubre de 2024, Mudryk dio un resultado analítico adverso en un control antidopaje. En abril, la FA le impuso cuatro años de inhabilitación, una condena que amenazaba con destrozar su carrera en plena madurez. El jugador recurrió al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) y ahí empezó a cambiar el partido.

Este jueves, FA, Mudryk y WADA alcanzaron un acuerdo para cerrar el procedimiento de apelación. En el comunicado, la Federación explicó que, como parte del pacto, el futbolista acepta haber cometido las infracciones de las normas antidopaje (ADRVs) de las que se le acusaba y asume un periodo de inelegibilidad equivalente al tiempo ya cumplido hasta la fecha del acuerdo. Nada más. Ni un día extra.

La clave está en un matiz técnico que lo cambia todo. La propia FA reconoce que, con la normativa actual de WADA, el positivo de Mudryk ni siquiera se habría considerado como tal. Los cambios introducidos en el documento técnico posterior al control del ucraniano alteran por completo la lectura del caso.

La Federación fue contundente: si la muestra de Mudryk se hubiera recogido hoy, la concentración de meldonium detectada no se habría reportado y no se habrían producido infracciones antidopaje. Es decir, el mismo análisis, con el reglamento vigente ahora, no habría generado sanción alguna.

Para el jugador, el calvario ha sido profundo. El propio Mudryk admitió que la suspensión ha sido el periodo más duro de su carrera. En su comunicado, celebró el desenlace, subrayó que ya está autorizado para volver y habló de futuro, no de rencor. Insistió, como desde el primer día, en que nunca tomó de forma consciente ni intencionada una sustancia prohibida, y volvió a apelar a su compromiso con la competición limpia y con la defensa profesional e íntegra de su club y de su selección.

En Stamford Bridge no le soltaron la mano. Chelsea le ha arropado durante todo el proceso y ahora cambia el chip: toca reconstruir al futbolista. El club londinense remarcó lo que significa para él esta oportunidad de regresar y dejó claro el siguiente paso: ayudar a “Misha” a recuperar la plena forma, integrarlo de nuevo en la dinámica del vestuario y verlo otra vez sobre el césped.

El calendario no espera. Chelsea arrancará la Premier League el 24 de agosto, en el derbi del oeste de Londres ante Fulham. La pregunta ya no es si Mudryk podrá jugar. Es cuánto tardará en volver a ser el jugador eléctrico que el club creyó fichar. Y si este paréntesis, tan duro como inesperado, se convertirá en un punto y aparte en su carrera o en el impulso definitivo que necesitaba.