Mourinho asegura que la plantilla del Real Madrid está cerrada
José Mourinho salió al paso de las dudas con la seguridad que le caracteriza. El técnico del Real Madrid aseguró que se siente “muy feliz” con el grupo que tiene, pese a que el club vio cómo Rodri se le escapaba rumbo al gran rival, el Barcelona.
El verano en el Santiago Bernabéu ha sido de obra mayor. Seis fichajes, un vestuario retocado en casi todas las líneas y un nombre que domina los titulares: Yan Diomande, llegada récord. A su lado, refuerzos de peso como Bernardo Silva y Marc Cucurella han terminado de dar forma a un Madrid distinto, más agresivo en el mercado, más reconocible en la banda.
Pero hay un vacío evidente. El intento por Rodri se vino abajo y, más allá de la incorporación de Silva desde el Manchester City, el centro del campo no ha recibido el músculo que muchos esperaban. Sin Toni Kroos ni Luka Modric a medio plazo —con salidas fijadas para 2024 y 2025—, el equipo ha perdido control y pausa en los partidos. Y se nota.
“El mercado está abierto, pero en mi cabeza está cerrado”
Mourinho, sin embargo, no transmite inquietud. Todo lo contrario.
“Para mí la plantilla está cerrada, pero el mercado sigue abierto: nunca sabes si un jugador viene y te dice ‘me han dejado dos veces en el banquillo y me quiero ir’”, lanzó el portugués ante los periodistas, este martes.
Dejó una puerta entreabierta, pero solo por pura lógica de mercado, no por deseo propio.
“En teoría, no habrá más operaciones… pero siempre puede pasar algo. En mi cabeza la plantilla está cerrada y no he pedido a nadie. Estoy muy feliz con los jugadores que tengo”.
El mensaje es claro: nada de excusas, nada de mirar fuera. Con lo que hay, basta. O al menos, eso sostiene el entrenador.
Un Madrid que sufre para mandar
La realidad competitiva, de momento, es más áspera. Sin Kroos ni Modric en el eje, el Madrid ha perdido esa sensación de dominio casi automático con la pelota. En el debut liguero, el equipo tuvo que tirar de épica para remontar y ganar 2-1 en el campo del Espanyol, con un gol tardío que maquilló una actuación irregular.
En Cornellà, Mourinho apostó por un centro del campo con Bernardo Silva y Federico Valverde de inicio. Talento, despliegue, llegada… pero poco control sostenido. El triunfo llegó, sí, pero a tirones.
La siguiente parada, Real Sociedad este miércoles, llega con otra mala noticia en la sala de máquinas: Aurelien Tchouameni no está listo.
Tchouameni, frenado; prudencia en agosto
Mourinho fue tajante al explicar la ausencia del francés.
“Tiene un problema, el tiempo de vacaciones no fue suficiente para que se recuperara. Al ver que se acercaban los partidos, el jugador quiso intentarlo… pero hemos decidido que no puedes empezar una temporada sufriendo”, detalló.
No quiso correr riesgos con un futbolista llamado a ser clave en la base del centro del campo.
“Puedes terminar una temporada sufriendo, los dos últimos meses, pero no puedes empezar en agosto sin estar al 100 por ciento. Así que decidimos, con él, el cuerpo técnico y el departamento médico, que vuelva cuando esté al 100 por ciento”.
Nada de medias tintas. Sin Tchouameni, el Madrid pierde su ancla defensiva, pero gana tiempo para recuperarlo entero.
Valverde, al corazón del juego
Si algo dejó claro Mourinho es su confianza absoluta en Federico Valverde como centrocampista puro, lejos de los parches que ha tenido que asumir en etapas anteriores.
“Para mí es un jugador para el centro del campo”, remarcó. Sin rodeos.
El uruguayo ha sido lateral derecho, extremo, interior de ida y vuelta. Mourinho, en cambio, lo quiere donde más duele: por dentro, cerca de la pelota, con libertad para romper líneas.
“Dependiendo del rival y de nuestros objetivos, puede estar más fijado en su posición o más móvil”, añadió. Una pieza adaptable, pero con un punto de partida muy definido.
Posiciones líquidas, fútbol moderno
El técnico también aprovechó para subrayar una idea que recorre el fútbol actual: las etiquetas se han quedado viejas.
“No quiero identificar a Tchouameni como el 6, a Camavinga como 6, a Fede como 8, a Bernardo como 10… las cosas se diluyen durante los partidos”, explicó.
Para Mourinho, el tablero ya no es una foto fija. Es un mapa en movimiento constante. Jugadores que cambian de carril, alturas y funciones en cuestión de segundos, estructuras que se deforman con cada presión y cada salida.
El Madrid, sin Rodri, sin Kroos y sin Modric a medio plazo, tendrá que aprender a vivir en ese caos controlado. Mourinho dice que la plantilla está cerrada. La pregunta es si también lo está el margen de error en una temporada que no perdonará tropiezos en el centro del campo.






