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Michael Duffy da la victoria a Derry City en Tolka Park

Michael Duffy apareció en el último suspiro en Tolka Park para cambiar una noche gris por una victoria enorme. El capitán de Derry City marcó en el tiempo añadido de la segunda parte y firmó un 0-1 que no solo silenció a Shelbourne, también permitió a los visitantes adelantarles y colocarse quintos en la tabla de la SSE Airtricity Premier Division.

Durante casi todo el encuentro, el marcador parecía condenado al 0-0. Un partido cerrado, pocas ocasiones claras y la sensación de que ninguno de los dos iba a dar un paso decisivo hacia Europa. Hasta que llegó la última jugada.

Derry había avisado antes. Liam Boyce, salido desde el banquillo, estuvo a centímetros de abrir el marcador con un disparo que se estrelló con violencia en el larguero. Esta vez, la madera sí acudió al rescate de Shelbourne. No lo haría al final.

Antes de ese tramo final agónico, el duelo había sido una batalla táctica. Shelbourne buscó pronto el juego directo hacia Mipo Odubeko, mientras Derry City intentó construir con más paciencia desde atrás. Nada de vértigo, mucho control.

La primera ocasión clara fue local. Daniel Kelly encontró la incorporación de James Norris por la izquierda, pero el disparo raso del lateral fue bloqueado con solvencia por Cameron Dummigan. Del córner posterior llegó otro aviso: el central Odhrán Casey ganó en el salto y conectó un cabezazo libre de marca, aunque el balón se marchó por encima del larguero, besando la parte alta de la red.

Dummigan respondió en el otro área con el primer intento serio de los Candystripes, recortando desde la derecha y probando desde unos 25 metros, pero su remate salió muy desviado. El verdadero peligro visitante llegó poco después.

Ellis Chapman, frente a su antiguo club, probó fortuna desde fuera del área y Tyler Smith desvió de cabeza, cambiando la trayectoria hacia la escuadra. Eddie Beach reaccionó de forma espectacular y voló para enviar el balón por encima del travesaño. Una parada de reflejos que sostuvo a Shelbourne.

Derry empezó a encontrar espacios entre líneas. Michael Duffy recibió al borde del área, se giró y disparó con tiempo y espacio, pero cruzó demasiado y se lamentó de inmediato. El capitán ya olía el gol.

El dominio visitante se hizo evidente en esa fase. Una buena circulación arrastró a la zaga de Shels fuera de sitio y Duffy habilitó a Darragh Burns dentro del área. El disparo, potente desde unos ocho metros, se topó con la reacción desesperada de Norris, que se lanzó para bloquear.

Shelbourne respondió con un latigazo lejano de Ali Coote que obligó a intervenir a Tom Norcott, cedido por Reading. El guardameta rechazó hacia su izquierda y el balón cayó a los pies de Norris, pero Dummigan volvió a aparecer para lanzarse al suelo y taponar un remate que llevaba marchamo de gol.

La ocasión más clara del primer tiempo, sin embargo, fue para Derry. Un mal pase atrás de Norris, presionado por Burns, dejó a Tyler Smith solo ante Beach. El delantero buscó el disparo raso y ajustado al palo, pero el portero de Shelbourne respondió con otra mano brillante para desviar a córner. Era el tipo de parada que suele cambiar partidos.

La segunda parte arrancó con la misma dinámica: los dos equipos con intención ofensiva, pero con Derry transformando mejor sus ataques en ocasiones. Brandon Fleming se inventó una jugada por la izquierda, ganó un metro y puso un centro raso y tenso al área. Adam O’Reilly llegó de cara y remató de primeras, aunque el disparo fue demasiado centrado y Beach lo blocó sin problemas.

Shelbourne volvió a encontrar peligro a balón parado. Casey, otra vez protagonista en los córners, enganchó un remate tras un saque de esquina de Kerr McInroy, pero su disparo salió desviado. El central reclamó un agarrón de camiseta dentro del área, sin respuesta por parte del equipo arbitral.

El tramo final se abrió con los cambios. Kevin Dos Santos dio chispa inmediata a Derry. El extremo portugués, recién ingresado, encontró a James Clarke en la frontal y este conectó un disparo seco que obligó a Beach a intervenir de nuevo, con las manos ardiendo.

Boyce, otro de los relevos de Derry, dejó una acción de mucha clase a diez minutos del final. Control, regate corto en el área y un disparo que superó al portero pero no al travesaño. El balón se estrelló en la madera y rebotó hacia fuera, dejando al delantero y al banquillo visitante con las manos en la cabeza.

Derry ya jugaba instalado en campo rival. O’Reilly irrumpió en el área y cruzó un envío raso que atravesó toda la portería sin encontrar rematador. Ninguna camiseta azul llegó a tiempo para empujar un gol que ya se intuía.

La resistencia local se quebró en el añadido. Tres minutos dentro del tiempo de descuento, James Clarke encontró espacio en la izquierda, levantó la cabeza y puso el balón atrás. Allí esperaba Duffy, preparado. El capitán no dudó: latigazo seco y gol. Esta vez, Beach no tuvo respuesta. Tampoco el larguero.

Shelbourne se quedó sin margen para reaccionar. Derry City, paciente durante 90 minutos y letal en el 93, se llevó un triunfo que vale más que tres puntos: adelanta a un rival directo y se mete de lleno en la pelea por Europa, con su capitán firmando una noche que en Tolka Park tardarán en olvidar.