Kylian Mbappé deja Nike y se une a On en un movimiento disruptivo
Kylian Mbappé ha puesto punto final a una relación de dos décadas con Nike para firmar un acuerdo de botas con On, la marca suiza que se prepara para dar un salto agresivo al fútbol a partir del próximo año. No es solo un cambio de patrocinador: es un movimiento que desafía el dominio histórico de Nike y Adidas en el mercado.
On, conocida hasta ahora por su fuerte presencia en running y tenis, acelera así su desembarco en el balón. La compañía, con sede en Zúrich, ha nombrado a Thierry Henry como director de fútbol y cuenta también con Roger Federer como accionista, otra estrella que en su día dejó Nike para asociarse con la firma helvética. Mbappé no solo llevará sus botas: también se convertirá en accionista de On.
“Desde el principio, lo que me atrajo de On fue la oportunidad de construir algo completamente nuevo juntos que ayude a dar forma al fútbol del mañana”, afirmó Mbappé. “Quiero aportar mi experiencia y mi perspectiva a lo que creemos, llevar los límites más allá a través de la innovación y mantener siempre la alegría del fútbol. Compartimos un sueño, y esto es solo el comienzo”.
El mensaje es claro: Mbappé no quiere ser solo la cara de una campaña, sino una pieza central en la construcción de un proyecto.
On, recién llegada al fútbol, presentó esta semana sus primeras botas, las Lightspray Prototype, que llegarán al gran público a partir del año que viene, antes de ampliar su oferta a ropa de entrenamiento. Un primer paso medido, pero con nombres propios que dan credibilidad a la apuesta.
Para Nike, la salida de Mbappé, consumada al término de su contrato tras el Mundial, supone un golpe serio. El delantero de 27 años ha sido una de las grandes imágenes de la marca en sus campañas globales. La compañía lo recordó con un tono casi nostálgico en su comunicado: “El camino de Kylian con Nike comenzó cuando tenía nueve años. Durante casi dos décadas, hemos compartido momentos que dieron forma al juego y él ha sido una parte importante de Nike Football. Estamos orgullosos de lo que hemos logrado juntos dentro y fuera del campo”.
La marcha del francés se suma a otra pérdida sensible reciente: Lamine Yamal, estrella del Barcelona y de la selección española, cambió Nike por Adidas hace dos años. Señales de que el tablero del patrocinio futbolístico se mueve más de lo que las grandes multinacionales desearían.
El contexto no ayuda a los recién llegados. Nike y Adidas siguen dominando el fútbol: sus botas calzaron a más del 40% de los jugadores en el último Mundial de verano, según datos de la tienda Fútbol Emotion. Puma se situó bastante por detrás, alrededor del 10%. El resto pelea por las migajas.
Marcas que intentaron irrumpir en el pasado, como Under Armour, New Balance o Skechers —esta última con las botas del capitán de Inglaterra, Harry Kane—, han tenido dificultades para transformar su presencia en impacto real en el mercado minorista. El escaparate no siempre se traduce en ventas.
Ahí es donde On intenta marcar la diferencia: llega tarde al fútbol, pero con un plan, con capital, con figuras icónicas y ahora con uno de los jugadores más decisivos del planeta como socio y estandarte.
La pregunta ya no es si On puede entrar en el juego. Es cuántos goles de Mbappé harán que los niños quieran sus botas. Y cuánto tardará ese impulso en incomodar de verdad a los gigantes del mercado.






